CLXIV.

Las peñas retumbaban al gemido

Del misero zagal, que lamentaba

El dolor que á su alma lastimaba,

De un obstinado desamor nacido.

El mar, que las batia, su bramido

Con los retumbos dellas ayuntaba;

Confuso son el viento derramaba,

En cavernosos valles repetido.

Responden a mi llanto duras peñas,

Ai de mí! (dijo) la mar brama y gime;

Los ecos suenan de tristeza llenos:

Y tú, por quien la muerte en mí se imprime,

De oir las ansias mias te desdeñas;

Y cuando lloro mas, te abrando menos.

Obras Completas de Luis de Camões, Tomo II · 第 196 / 391 题