Patria, nacimiento, y primera educacion de Fray Gerundio.
Campazas es un Lugar de que no hizo mencion Ptoloméo en sus Cartas
Geográphicas, porque verisímilmente no tuvo noticia de él, y es que se
fundó como mil y docientos años despues de la muerte de este insigne
Geógrapho, como consta de un instrumento antiguo, que se conserva en el
famoso Archivo de Cotanes. Su situacion es en la Provincia de Cámpos,
entre Poniente y Septentrion, mirando derechamente hácia este, por
aquella parte que se opone al Mediodía. No es Campazas ciertamente
de las Poblaciones mas nombradas, ni tampoco de las mas numerosas de
Castilla la Vieja, pero pudiera serlo; y no es culpa suya, que no
sea tan grande como Madrid, Paris, Londres, y Constantinopla, siendo
cosa averiguada, que por qualquiera de las quatro partes pudiera
extenderse hasta diez y doce leguas sin embarazo alguno. Y si, como
sus celebérrimos Fundadores (cuyo nombre no se sabe) se contentaron
con levantar en ella veinte ó treinta chozas, que llamaron Casas por
mal nombre, huvieran podido y huvieran querido edificar docientos mil
sumptuosos Palacios con sus torres y chapiteles, con plazas, fuentes,
obeliscos, y otros edificios públicos, sin duda seria hoy la mayor
Ciudad del mundo. Bien sé lo que dice cierto Crítico moderno, que esto
no pudiera ser, por quanto á una legua de distancia corre de Norte á
Poniente el Rio grande, y era preciso que por esta parte se cortasse
la poblacion. Pero sobre que era cosa muy fácil chupar con esponjas
toda el agua del Rio, como dice un Viagero Francés que se usa en el
Indostan, y en el gran Cayro; ó quando ménos se pudiera extraher con la
Máchina Pneumática todo el ayre, y cuerpecillos extraños que se mezclan
en el agua, y entónces apénas quedaria en todo el rio la bastante para
llenar una vinagera, como á cada passo lo experimentan con el Rhin
y con el Ródano los Philósophos modernos; qué inconveniente tendria
que corriesse el Rio grande por medio da la Ciudad de Campazas,
dividiéndola en dos mitades? No lo hace assí el Támesis con Londres, el
Moldava con Praga, el Spree con Berlin, el Elba con Dresde, y el Tíber
con Roma, sin que por esto pierdan nada estas Ciudades? Pero al fin los
ilustres Fundadores de Campazas no se quisieron meter en estos dibujos,
y por las razones, que ellos se sabrian, se contentaron con levantar
en aquel sitio como hasta unas treinta chozas (segun la opinion que se
tiene por mas cierta) con sus cobertizos ó techumbres de paja, á modo
de cucuruchos, _que hacen un punto de vista el mas delicioso del mundo_.
2. Sobre la etymología de Campazas hay grande variedad en los Autores.
Algunos quieren que en lo antiguo se llamasse _Campazos_, para denotar
los grandes campos de que está rodeado el Lugar, que verisímilmente
dieron nombre á toda la Provincia de Cámpos, cuya punta occidental
comienza por aquella parte; y á esta opinion se arriman Anton Borrego,
Blas Chamarro, Domingo Ovejero, y Pasqual Cebollon, diligentes
investigadores de las cosas de esta Provincia. Otros son de sentir, que
se llamó, y hoy se debiera llamar _Capazas_, por haverse dado principio
en él al uso de las Capas grandes, que, en lugar de mantellinas,
usaban, hasta muy entrado este siglo, las mugeres de Cámpos, llamadas
por otro nombre _las Tias_, poniendo sobre la cabeza el cuello ó la
buelta de la capa, cortada en quadro y colgando hasta la mitad de
la saya de frechilla, que era la gala recia en el dia del Corpus, y
de San Roque, ó quando el Tio de la casa servia alguna Mayordomía.
De este parecer son César Capi-Sucio, Hugo Capet, Daniel Caporal, y
no se desvía mucho de él Julio Caponi. Pero como quiera que esto de
etymologías, por lo comun, es erudicion _ad libitum_, y que en las bien
fundadas de San Isidoro no se hace mencion de la de Campazas, dexamos
al curioso Lector, que siga la que mejor le pareciere; pues la verdad
de la historia no nos permite á nosotros tomar partido en lo que no
está bien averiguado.
3. En Campazas, pues (que assí le llamaremos, conformándonos con el
estilo de los mejores Historiadores, que en materia de nombres de
Lugares usan de los modernos, despues de haver apuntado los antiguos:)
en Campazas havia, á mediado del siglo passado, un Labrador, que
llamaban el Rico del Lugar; porque tenia dos pares de bueyes de
labranza, una yegua torda, dos carros, un pollino rucio, zancudo, de
pujanza, y andador, para ir á los Mercados, un hato de ovejas, la mitad
parideras, y la otra mitad machorras, y se distinguia su casa entre
todas las del Lugar, en ser la única, que tenia tejas. Entrábase á ella
por un gran corralon flanqueado de cobertizos, que llaman _Tenadas_
los Naturales; y ántes de la primera puerta interior, se elevaba
otro cobertizo en figura de pestaña horizontal, muy jalbegueado de
cal, con sus chafarrinadas á trechos de almagre, á manera de faldon
de disciplinante en dia de Juéves Santo. El zaguan ó portal interior
estaba bernizado con el mismo jalbegue, á excepcion de las ráfagas
de almagre, y todos los Sabados se tenia cuidado de lavarle la cara
con un baño de aguacal. En la pared del portal, que hacia frente á
la puerta, havia una especie de aparador, ó estante, que se llamaba
_Basar_ en el Vocabulario del País, donde se presentaba desde luego á
los que entraban toda la vajilla de la casa: doce platos, otras tantas
escudillas, tres fuentes grandes, todas de Talabera de la Reyna, y en
medio dos jarras de vidrio con sus cenefas azules ázia el brocal, y sus
asas á picos, ó á dentellones como crestas de gallo. A los dos lados
del basar se levantaban desde el suelo, con proporcionada elevacion,
dos poyos de tierra, almagreados por el pié, y caleados por el plano,
sobre cada uno de los quales se havian abierto quatro á manera de
hornillos, para assentar otros tantos cántaros de barro, quatro de agua
zarca para beber, y los otros quatro de agua del Rio, para los demas
menesteres de la casa.
4. Azia la mano derecha del zaguan, como entramos por la puerta del
Corral, estaba la Sala principal, que tendria sus buenas quatro varas
en quadro, con su alcoba de dos y media. Eran los muebles de la Sala
seis quadros de los mas primorosos y mas finos de la famosa calle de
Santiago de Valladolid, que representaban un San Jorge, una Santa
Bárbara, un Santiago á cavallo, un San Roque, una nuestra Señora del
Cármen, y un San Antonio abad con su cochinillo al canto. Havia un
bufete con su sobremesa de jerga listoneada á fluecos, un banco de
Alamo, dos sillas de tixera, á la usanza antigua, como las de ceremonia
del Colegio Viejo de Salamanca; otra, que al parecer havia sido de
baqueta, como las que se usan ahora, pero solo tenia el respaldar, y
en el assiento no havia mas que la armazon; una arca grande, y junto á
ella un cofre sin pelo y sin cerradura. A la entrada de la alcoba se
dexaba ver una cortina de gasa con sus listas de encajes, de á seis
maravedís la vara, cuya cenefa estaba toda quajada de escapularios[9]
con cintas coloradas, y Santas Theresas de barro, en sus urnicas de
carton, cubiertas de seda floxa, todo distribuido y colocado con mucha
gracia. Y es, que _el Rico de Campazas_ era Hermano[10] de muchas
Religiones, cuyas Cartas de Hermandad tenia pegadas en la pared, unas
con hostia, y otras con pan mazcado, entre quadro y quadro de los de
la calle de Santiago; y quando se hospedaban en su casa algunos Padres
graves, ú otros Frayles que havian sido Confessores de Monjas, dexaban
unos á la tia Catuja (assí se llamaba la muger del Rico), y los mas
á su hija Petrona, que era una moza rolliza, y de no desgraciado
parecer, aquellas piadosas alhajuelas en reconocimiento del hospedage,
encargando mucho la devocion, y ponderando las Indulgencias.
5. Por mal de mis pecados se me havia olvidado el mueble mas estimado
que se registraba en la Sala. Eran unas Conclusiones de tafetan
carmesí de cierto Acto, que havia defendido en el Colegio de San
Gregorio de Valladolid un hermano del Rico de Campazas, que, haviendo
sido primero Colegial del insigne Colegio de San Froylan de Leon, el
qual tiene hermandad con muchos Colegios Menores de Salamanca, fué
despues Porcionista de San Gregorio; llegó á ser Gymnasiarca, puesto
importante, que mereció por sus puños; obtuvo por oposicion el Curato
de Ajos y Cebollas en el Obispado de Avila, y murió en la flor de su
edad, consultado ya en primera letra para el del Berraco. En memoria de
este doctíssimo Varon, ornamento de la Familia, se conservaban aquellas
Conclusiones en un marco de pino, dado con tinta de Imprenta; y era
tradicion en la Casa, que haviendo intentado dedicarlas primero á un
Obispo, despues á un Título, y despues á un Oydor, todos se escusaron,
porque les olió á petardo; con que desesperado el Gymnasiarca (la tia
Catuja le llamaba siempre _el Heresiarca_), se las dedicó al Santo
Christo de Villaquexida, haciéndole el gasto de la impression un Tio
suyo, Comissario del Santo Oficio.
6. Su hermano el Rico de Campazas, que havia sido Estudiante en
Villagarcía, y havia llegado hasta Medianos, siendo el primero del
banco de abajo, como se entra por la puerta, sabia de memoria la
Dedicatoria, que tenia prevenida para qualquiera de los tres Mecénas,
que se la huviera aceptado, porque el Gymnasiarca se la havia enviado
de Valladolid, assegurándole, que era obra de cierto Frayle mozo,
de estos que se llaman _Padres Colegiales_,[11] el qual trataba en
Dedicatorias, Arengas, y Quodlibetos, por ser uno de los Latinos mas
deshechos, mas encrespados, y mas retumbantes, que hasta entónces
se havian conocido, y que havia ganado muchíssimo dinero, tabaco,
pañuelos, y chocolate en este género de trato; _porque al fin_ (decia
en su Carta el Gymnasiarca) _el Latin de este Frayle es una borrachera,
y sus altisonantes frases son una Babylonia_. Con efecto, apénas leyó
el Rico de Campazas la Dedicatoria, quando se hizo cruces, pasmado de
aquella estupendíssima elegancia, y desde luego se resolvió á tomarla
de memoria, como lo consiguió al cabo de tres años, retirándose todos
los dias detras de la Iglesia, que está fuera del Lugar, por espacio
de quatro horas: y quando la huvo bien decorado, aturrullaba á los
Curas del contorno, que concurrian á la fiesta del Patrono, y tambien
á los que iban á la Romería de Villaquexida, unas veces encajándosela
toda, y otras salpicando con trozos de ella la comida en la mesa
de los Mayordomos. Y como el socarron del Rico á ninguno declaraba
de quien era la obra, todos la tenian por suya, con lo qual entre
los Curas del Rio grande para acá, y aun entre todos los del Páramo
passaba por el Gramático mas horroroso, que havia salido jamas de
Villagarcía: tanto, que algunos se adelantaban á decir, sabia mas
Latin que el mismo Taranilla, aquel famoso _Dómine_, que atolondró á
toda la tierra de Cámpos con su Latin crespo y enrebesado, como v. gr.
aquella famosa Carta con que examinaba á sus discípulos, que comenzaba
assí: _Palentiam mea si quis_; que unos construían, _si alguno mea á
Palencia_; y por quanto esto no sonaba bien, y parecia mala crianza,
con peligro de que se alborotassen los de la Puebla, y no era verisímil
que el Dómine Taranilla, hombre por otra parte modesto, circunspecto,
y grande azotador, hablasse con poco decoro de una Ciudad, por tantos
títulos tan respetable, otros discípulos suyos lo construían de este
modo: _Si quis mea_, chico mio, suple _fuge_, huye, _Palentiam_, de
Palencia. A todos estos los azotaba irremissiblemente el _impitoyable_
Taranilla; porque los primeros perdian el respeto á la Ciudad, y los
segundos le empullaban á él; sobre que unos y otros le suponian capaz
de hacer un Latin, que, segun su construccion, estaria atestado de
solecismos. Hasta que finalmente, despues de haver enviado al rincon
á todo el General, porque ninguno daba con el recóndito sentido de
la enfática cláusula, el Dómine, sacando la caja, dando encima de
ella dos golpecillos, tomando un polvo á pausas, sorbido con mucha
fuerza, arqueando las cejas, ahuecando la voz, y hablando gangoso,
reposadamente la construía de esta manera: _mea_, ve; _si quis_, si
puedes; _Palentiam_ á Palencia. Los muchachos se quedaban atónitos,
mirándose los unos á los otros, pasmados de la profunda sabiduría de
su Dómine; porque, aunque es verdad, que, echada bien la cuenta, havia
en su construccion, mitad por mitad, tantos disparates como palabras;
puesto que ni _meo meas_ significa como quiera _ir_, sino _ir por
rodéos, por gyros y serpenteando_; ni _queo quis_ significa _poder_
como quiera, sino _poder con dificultad_; pero los pobres niños no
entendian estos primores; ni el penetrar la propiedad de los varios
significados, que corresponden á los verbos y á los nombres que parecen
synónymos, y no lo son, es para Gramáticos de primera tonsura, ni para
Preceptores de la lengua.
7. Ya se ve, como los Curas del Páramo no estaban muy enterados de
estas menudencias, tenian á Taranilla por el Ciceron de su siglo,
y como oían relatar al Rico de Campazas la retumbante y sonora
Dedicatoria, le ponian dos codos mas alto que al mismo Taranilla. Y por
quanto la mayor parte de los Historiadores, que dexaron escritas á la
posteridad las cosas de nuestro Fray Gerundio, convienen en que la tal
Dedicatoria tuvo gran parte en la formacion de su exquisito y delicado
gusto, no será fuera de propósito ponerla luego en este lugar, primero
en Latin, y despues fielmente traducida en Castellano, para que en el
discurso de esta verdadera Historia, y con el calor de la narracion, no
se nos olvide.