15, SABADO.

En la trasnochada de esta noche, y camino hecho esta mañana, llegamos

á las 10 al parage nombrado los Monigotes, donde à poco rato vino

á visitarme el cacique Epumur, su hijo y toda la familia. Allí nos

dió las últimas pruebas de su amistad y honradez. Entregó toda la

hacienda que se le habia dejado en guarda, con solo la falta de un

buey que se murió el dia que se le entregaron, y conservó el cuero y

osamenta, que presentó á su dueño en comprobante. Se le satisfizo su

trabajo, y gratificó del modo posible, manifestando quedar contento.

Me dió puntual noticia del estado de la indiada: me ratificó cuanto

me habia mandado decir acerca de los parlamentos tenidos entre ellos,

y la necesidad de caminar con cuidado hasta Palantelen, sin embargo

del mucho miedo que tenia Lincon en vista del movimiento de tropas

españolas en la frontera, receloso de que se dirigian á castigarle por

las anteriores ocurrencias. Me pidió de nuevo olvidase las cosas de

Lincon, y le ofrecí hacerlo.

En estas circunstancias llegó mensage de este, insistiendo en que le

permitiera entrar à hablarme á la Cruz de Guerra: lo cual le concedí

á vista de Epumur. A las 3 de la tarde llegó al campamento Casimiro

Leiva y su padre, que despaché á la frontera despues de haber recibido

á Antenau, y las contestaciones del gobierno referentes á lo ocurrido

en Salinas. Por él supe el estado de nuestra frontera, ademas lo que me

espresaba el comandante general de ella, y su retirada á Palantelen,

á virtud de aviso que les comuniqué por el mismo Leiva, para evitar

gastos: resultando de todo doblemente oportuna esta diligencia, y mayor

el motivo de agradecimiento en los indios de Epumur y Quinteleu, que

acompañaron á Leiva y Casimiro su hijo. A las 5 de la tarde se despidió

Epumur, y nos pusimos en marcha hasta las 11 de la noche, por haberse

roto el ege de una carreta.

Al este del parage de los Monigotes, como á legua y media y á sus

márgenes, hay una tolderia, la cual nos surtió de agua para la hacienda

en esta jornada; y aunque la resistian los indios, se les contentó

con cuatro reales. En este dia ha sido fuerte el sol: el viento por

el nord-este. Se halla atrasado en su tropa el capitan Morales, y la

retaguardia al cargo del capitan D. Manuel de Represa le auxilia hasta

la Cruz de Guerra, en donde hará alto para el descanso de la hacienda,

reparo y reunion de las carretas.

Diario de un viage a Salinas Grandes, en los campos del sud de Buenos Aires · 第 62 / 69 题