En este dia no se celebró misa por la mucha indiada infiel que se halla
en nuestro campamento, así de las pertenencias de los caciques, como de
las tolderias que tenemos á la vista con mucha inmediacion, con crecido
número de haciendas, divididas de las nuestras por solo una pequeña
laguna: siendo de notar, que los indios no han retirado sus ganados,
sino antes obsequiado con leche y corderos á los que permití pasar á
ellos, que fueron pocos. Las majadas de ovejas eran numerosas, y no
pocas las demas haciendas, que de ordinario retiran con solo la noticia
de haber españoles en la campaña, como lo experimentamos en la ida:
pero ahora dieron crédito á nuestras ofertas y buena fé con que se les
trataba.
A las 4 de la mañana seguimos nuestra marcha, y á las 10 paramos hácia
el centro é inmediación de la Laguna del Monte. A las 4 continuamos
nuestro viage: pero siendo el camino doblado, y forzoso que las
carretas se sujetasen á sus líneas, apenas avanzamos una legua,
quedándonos aquella noche casi al costado de dicha laguna. A las 4
de la tarde compareció un segundo emisario de Antenau, pidiéndome le
mandase à Leiva, para salir con él al parage citado de Guapalo: que en
efecto le remití bien municionado é impuesto de lo que debia observar.
Con lo que terminaron las ocurrencias de este dia, sin mas novedad que
haberse despedido los caciques que estaban en el campamento al tiempo
de nuestra marcha.