26, LUNES.

A las 8 de la mañana, despejado todo el campamento, se dió órden á

marcha, tocando la generala: y lo hicieron todos los troperos, á

excepcion de dos que se hallaban con dos carretas quebradas al tiempo

de salir de la laguna, por el excesivo número de fanegas cargadas en

ellas. Por esto les fué preciso demorar hasta componerlas, porque una

de ellas, al tiempo de caer, rompió un brazo y tres costillas á un

peón, el cual, segun el cirujano, está en peligro de muerte. Mientras

el facultativo curaba al enfermo y los carreteros componian sus

carretas, pasé con el piloto, dos oficiales y una partida, á reconocer

la laguna en su circunferencia. No es fácil penetrar los espesos

bosques que la circuyen, y así llegamos al término de su longitud,

por el sur, pero distantes de su orilla. Son muchas y repetidas las

lomas y colinas que en toda esta distancia ofrece el terreno; las que

dominan la laguna, y dan lugar á reconocerla francamente, y à sus

montes vecinos. Abundan estos de muchos y muy gruesos algarrobos,

chañares, árboles llamados _sombra de toro_, muy espesos, cuya hoja es

muy semejante al acebo. Hay otros muchos arbustos con fruta silvestre,

que sazonada comen los indios: todo este monte en la circunferencia de

la laguna, abunda de pastos de tomillo y canchalagua muy fina, y tan

buena como la que dan los Andes. Hay otras muchas yerbas aromàticas, y

flores no conocidas por mi. Abunda en tigres y leones este monte, y los

demas inmediatos. Por el estremo del sur de esta laguna se vé á corta

distancia, y aparece dominado el referido sitio de los Manantiales:

se descubre una abra con excelentes vistas en un campo al oeste,

hasta las barrancas altas de la tercera laguna, donde se halla una

tolderia, entre otras y el monte que corre mas al oeste, que segun me

han esplicado los indios, sigue sin mas interrupcion que algunas selvas

y abras, por tres dias de camino; pero que al dia y medio se halla

una colina que se estiende por algunas leguas. En ella se ven muchos

vestigios de ladrillo y teja, de alguna antigua poblacion, pues toda

ella está abastecida de higueras, montes muy dilatados de duraznos,

nogales, manzanos y otras frutas, adonde concurren todos los indios de

la comarca, y sobra para abastecer á todos. En aquellos montes tambien

se hallan ganados alzados, que á favor de la espesura, no han podido

ser esterminados por los indios, quienes solos logran los que pueden

cazar en las aguadas, asechàndolos cuando bajan á ellas. No existe ni

una obscura tradiccion entre estos indios que nos dé indicios de la

poblacion que allí hubo, y de cuando, ó por que razon se destruyó. Al

fin de esta laguna, hácia el sur, se registra desde aquellas alturas un

dilatado campo muy llano, al parecer muy abundante de pastos, y apenas

al oriente se percibe con el anteojo una ceja de monte, que girando al

sueste llega á tocar con los cerros de Guaminí y Sierra de la Ventana,

segun pude informarme.

En este estado, y habiendo descubierto toda la estension y

circunferencia de la laguna con los montes que la circuyen, desde el

costado del norte, cuarto y tercer cuadrante, que es por donde está

casi impenetrable por tierra, y que estando baja de aguas fácilmente

se reconoce por su centro, siendo las doce, y ofreciendo el camino

de la orilla, fuera de los montes, mas de seis leguas, me retiré

al campamento. Hallé que el enfermo estaba mejor, y las carretas

alistándose para marchar al siguiente dia. Dejando allí la tropa

destinada á la retaguardia, marché á la Laguna de los Patos, distante

dos leguas del campamento. A pesar de los trabajos del camino, por el

mal piso y desnivel de la carga, se reunieron todas, à excepcion de

las tres mencionadas tropas, y pasando la laguna, se situaron en buen

terreno para hacer sus refacciones. Tuve parte á las 11 de la noche del

estado de las tropas atrasadas, y asimismo de la partida de vanguardia;

y no habiendo novedad, determiné aguardar allí la reunion total al

dia siguiente. Dí órden que cada uno de los troperos refaccionase sus

carros, mientras llegasen los atrasados, y las boyadas tomaban algun

descanso.

Diario de un viage a Salinas Grandes, en los campos del sud de Buenos Aires · 第 43 / 69 题