A las 8 de la mañana, despejado todo el campamento, se dió órden á
marcha, tocando la generala: y lo hicieron todos los troperos, á
excepcion de dos que se hallaban con dos carretas quebradas al tiempo
de salir de la laguna, por el excesivo número de fanegas cargadas en
ellas. Por esto les fué preciso demorar hasta componerlas, porque una
de ellas, al tiempo de caer, rompió un brazo y tres costillas á un
peón, el cual, segun el cirujano, está en peligro de muerte. Mientras
el facultativo curaba al enfermo y los carreteros componian sus
carretas, pasé con el piloto, dos oficiales y una partida, á reconocer
la laguna en su circunferencia. No es fácil penetrar los espesos
bosques que la circuyen, y así llegamos al término de su longitud,
por el sur, pero distantes de su orilla. Son muchas y repetidas las
lomas y colinas que en toda esta distancia ofrece el terreno; las que
dominan la laguna, y dan lugar á reconocerla francamente, y à sus
montes vecinos. Abundan estos de muchos y muy gruesos algarrobos,
chañares, árboles llamados _sombra de toro_, muy espesos, cuya hoja es
muy semejante al acebo. Hay otros muchos arbustos con fruta silvestre,
que sazonada comen los indios: todo este monte en la circunferencia de
la laguna, abunda de pastos de tomillo y canchalagua muy fina, y tan
buena como la que dan los Andes. Hay otras muchas yerbas aromàticas, y
flores no conocidas por mi. Abunda en tigres y leones este monte, y los
demas inmediatos. Por el estremo del sur de esta laguna se vé á corta
distancia, y aparece dominado el referido sitio de los Manantiales:
se descubre una abra con excelentes vistas en un campo al oeste,
hasta las barrancas altas de la tercera laguna, donde se halla una
tolderia, entre otras y el monte que corre mas al oeste, que segun me
han esplicado los indios, sigue sin mas interrupcion que algunas selvas
y abras, por tres dias de camino; pero que al dia y medio se halla
una colina que se estiende por algunas leguas. En ella se ven muchos
vestigios de ladrillo y teja, de alguna antigua poblacion, pues toda
ella está abastecida de higueras, montes muy dilatados de duraznos,
nogales, manzanos y otras frutas, adonde concurren todos los indios de
la comarca, y sobra para abastecer á todos. En aquellos montes tambien
se hallan ganados alzados, que á favor de la espesura, no han podido
ser esterminados por los indios, quienes solos logran los que pueden
cazar en las aguadas, asechàndolos cuando bajan á ellas. No existe ni
una obscura tradiccion entre estos indios que nos dé indicios de la
poblacion que allí hubo, y de cuando, ó por que razon se destruyó. Al
fin de esta laguna, hácia el sur, se registra desde aquellas alturas un
dilatado campo muy llano, al parecer muy abundante de pastos, y apenas
al oriente se percibe con el anteojo una ceja de monte, que girando al
sueste llega á tocar con los cerros de Guaminí y Sierra de la Ventana,
segun pude informarme.
En este estado, y habiendo descubierto toda la estension y
circunferencia de la laguna con los montes que la circuyen, desde el
costado del norte, cuarto y tercer cuadrante, que es por donde está
casi impenetrable por tierra, y que estando baja de aguas fácilmente
se reconoce por su centro, siendo las doce, y ofreciendo el camino
de la orilla, fuera de los montes, mas de seis leguas, me retiré
al campamento. Hallé que el enfermo estaba mejor, y las carretas
alistándose para marchar al siguiente dia. Dejando allí la tropa
destinada á la retaguardia, marché á la Laguna de los Patos, distante
dos leguas del campamento. A pesar de los trabajos del camino, por el
mal piso y desnivel de la carga, se reunieron todas, à excepcion de
las tres mencionadas tropas, y pasando la laguna, se situaron en buen
terreno para hacer sus refacciones. Tuve parte á las 11 de la noche del
estado de las tropas atrasadas, y asimismo de la partida de vanguardia;
y no habiendo novedad, determiné aguardar allí la reunion total al
dia siguiente. Dí órden que cada uno de los troperos refaccionase sus
carros, mientras llegasen los atrasados, y las boyadas tomaban algun
descanso.