A las 6 y media de la mañana continuamos la marcha, y á las 11 y media
llegamos al costado de una laguna á la que le siguen 6 mas, y se les
puso el nombre de las Lagunas Acordonadas: y aunque se procuró observar
el sol, al tiempo de subir sobre nuestro cenit unas densas nubes
impidieron realizar la operacion. Se encontraron ademas 5 lagunas
enlazadas al costado del sud-este, y 3 al del nor-oeste, que demuestran
no ser permanentes. Hay tambien lomas y médanos, algunas en figura de
prismas, otras triangulares, y una entre las demas, de bastante altura,
que forma la de un cilindro cortado oblicuamente. Estos médanos son
de arena y tierra colorada, y sus pastos mejores que los anteriores.
En este dia se dió alta á 4 enfermos, y entraron 3, un sargento y 2
peones, segun los partes que se me han dado. A las 2 y media de la
tarde se prosiguió la marcha, y á las 6 y cuarto llegamos á la última
laguna de las seis Acordonadas, que se hallan en otros derroteros, y se
hicieron varias demarcaciones. La primera fué demarcar la Sierra de la
Ventana: su medio al rumbo del sud, y la base ó distancia de los dos
extremos entre sí, el primero al sud, 10 grados sud-este; y el segundo
sud, 4 grados sud-este. Concluida esta operacion, se demarcaron los
ángulos que forma en su cumbre, que son cuatro costados verticalmente,
por la superficie plana ó espacios que con ellos forma. Nos ha llovido
un poco, y al ponerse el sol se hallaba todo el horizonte cargado.
Se me dió parte haberse enfermado otro sargento. Recibí chasqui del
cacique Quilapí, pidiendo permiso para hablarme, que le fué concedido.
Se presentó con su gente armada de machetes y sables desenvainados,
formados en batalla: se le mandó envainar las armas, y que entrase
al campamento á piè como lo egecutó. Este cacique manifestó en su
parlamento, que se le habia informado que la expedicion iba á formar
ciudades en la laguna del Monte, Guaminí y Salinas, con miras de
despojarlos de sus posesiones, con alusion á los avisos de Lincon y
de los cristianos que entre ellos habia, los cuales tomaron la voz en
el parlamento, como suelen hacerlo. Se procurò disuadirles con las
razones y reflexiones mas adecuadas á desimpresionarles esta especie: y
ya porque les hiciesen fuerza, ó porque los indios amigos contribuyan
con eficacia á ello, se serenaron, hicieron algunos cambios, y se
retiraron gratificados, muy contentos al parecer. Pero interiormente
guardaban su doble proceder, ocultando la maldad de estar en aquella
fecha parte de la indiada de esta tribu, haciendo el robo de 400 y mas
cabezas de ganado caballar y mular, como despues se me avisó por uno de
los caciques amigos, de que en su tiempo hablaré cuando se repita el
desacato de Quilapí, hijo del cacique Lorenzo, bien conocido por sus
excesos en estas fronteras.