LEOPOLDO ALAS
(CLARÍN)
El Señor
y lo demás son cuentos
[Illustration]
MADRID-BARCELONA
MCMXIX
«Tipográfica Renovación» (C. A.), Larra, 8.--MADRID
_Uno de los nombres más admirados--y temidos--de nuestra literatura
contemporánea ha sido el de Leopoldo Alas, que hizo famoso el seudónimo
de_ Clarín. _Fué profesor de Derecho, escribió tratados de Filosofía
del Derecho, artículos de crítica, cuentos, novelas, y en todo cuanto
hizo, en sus escritos, en sus clases, en sus conversaciones, dejó
la huella de un alto espíritu de sinceridad moral, de un ingenio
agudísimo, de una honda sensibilidad, de un dominio absoluto del arte
literario._
_Nació en 1852 en Zamora, siendo su padre gobernador civil de aquella
provincia. La familia, asturiana de origen, regresó pronto a la
tierra cantábrica, cuando_ Clarín _contaba aún pocos meses de edad.
En Asturias se crió_ Clarín; _allí estudió y terminó la carrera de
Derecho. Aficionado a la literatura desde niño, pasó a Madrid a
estudiar Filosofía y Letras, por los años del reinado de D. Amadeo. En
la corte, no sólo se entregó a sus estudios, sino que se dedicó también
al cultivo de la crítica en los periódicos satíricos más conocidos
entonces. Comenzó a firmar sus trabajos con el seudónimo de_ Clarín
_en_ El Solfeo.
_En 1881 obtuvo, por oposición, la cátedra de Economía política de la
Universidad de Zaragoza. Poco tiempo después consiguió trasladarse a
Oviedo, ciudad en que vivió hasta su muerte. Explicó Derecho romano y
Derecho natural. Desde la capital asturiana prosiguió su labor crítica
y literaria, escribiendo los maravillosos cuentos que reedita ahora la_
"Colección Universal"; _sus novelas_ La regenta, Su único hijo, _los
artículos de crítica, en fin, amontonando esa tan copiosa como valiosa
producción, cuyos caracteres, originales y profundos, aguardan aún un
estudio detenido que determine la aportación de_ Clarín _al patrimonio
de nuestra cultura_.
_Fué su personalidad complejísima. No cabe analizarla en esta breve
reseña. Crítico severo, implacable, derribó muchas reputaciones
ficticias y alentó juveniles méritos. Cuentista incomparable, supo
apresar en la brevedad de unas páginas la emoción tierna o fuerte.
Novelista, ha dejado en_ La Regenta _una de nuestras mejores obras
modernas. Por último fué maestro, un maestro tan sugestivo como
apasionado, que derramaba en los espíritus jóvenes, con la sal de su
ingenio, la fecunda lluvia de su ciencia y la ternura de su corazón.
Los que han tenido la fortuna de ser discípulos de_ Clarín _guardan de
él un recuerdo imborrable_.