LOS destinos de los que han figurado en esta obra están ya cuasi
fijados, y poco queda que decir al historiador.
Antes de finir los tres meses Rosa Fleming y Enrique Maylie fueron
casados en la pequeña iglesia, de la que éste fué el pastor y en cuyo
presbiterio se establecieron el mismo dia.
La Señora Maylie vino á vivir con sus hijos para gozar en sus últimos
años de la felicidad mas pura que la vejez y la virtud puedan conocer;
esto es la de ser testigo de la dicha de aquellos que habian sido
constantemente el objeto de sus desvelos.
Despues de una seria liquidacion fueron repartidos por partes iguales
entre Oliverio y Monks los restos de la fortuna inmensa, de que este
habia sido el único posesor (y que nunca habia aprovechado en sus manos,
asi como en las de su madre.) Le tocaban á cada uno un poco mas de tres
mil libras esterlinas.
Monks habiendo juzgado conveniente guardar este nombre supuesto, se
retiró en un pais lejano de America con la porcion que quiso concederle
Mr. Brownlow, la cual disipó en poco tiempo. Pronto volvió á tomar sus
malas costumbres y cayó de nuevo en sus antiguos vicios.
Mr. Brownlow adoptó á Oliverio como su propio hijo; y habiendo venido
á vivir con su ama de llaves con gran satisfaccion de este último, á
poco menos de una milla del presbiterio en que habitaban los recien
casados, formaron una pequeña sociedad de amigos verdaderos, cuya
felicidad fué tan perfecta, como puede esperarse en este mundo.
Poco despues del casamiento de nuestros jóvenes, el buen doctor volvió
á Chertsey, donde privado de la sociedad de sus dignos amigos no tardó
en aburrirse y por poca disposicion de carácter que hubiera tenido,
pronto se hubiera vuelto huraño. Durante dos ó tres meses, se contentó
con insinuar sus temores de que los aires de Chertsey fueran contrarios
á su salud; luego viendo, que no disfrutaba de la alegria de otros
tiempos, cedió su clientela á su asociado, y alquiló una casita á la
entrada de la aldea, de que su jóven amigo era pastor.
Antes de venir á instalarse en su nuevo domicilio habia contraido una
fuerte amistad con Mr. Grimwig, que le pagaba, con otra igual. En
consecuencia recibe muy á menudo las visitas de este escéntrico
caballero, que en estas ocasiones, caza, pezca, y trabaja la madera con
una actividad sin igual haciendo cada una de estas cosas al revés de
todo el mundo, y afirmando (con su proposicion favorita), que su modo de
obrar es infinitamente preferible á otro.
Maese Noé Claypole, despues de obtenido su indulto de la corona por
haber declarado contra el judío, consideró que su profesion no era del
todo tan segura como se figuraba y de consiguiente buscó los medios para
ganarse la vida sin estar demasiado sobrecargado de trabajo. Al pronto
tuvo mucho embarazo sobre el partido que debia adoptar: pero despues de
calcular un tanto se hizo _soplon_ partido en el que se distingue mucho.
Regularmente, todos los domingos durante la hora del oficio se pasea en
compañía de Carlota decentemente vestida. Esta se desmaya á la puerta
de los caritativos taberneros; Noé se hace servir tres sueldos de
aguardiente para hacerla volver en sí, y á la mañana siguiente hace su
denuncia contra tal ó cual tabernero que ha infrinjido la ley abriendo
su tienda durante el oficio. Entonces embolsa la mitad de la multa.
Los consortes Bumble, privados ambos de su empleo, fueron reducidos
gradualmente á la miseria mas horrible, y acabaron por ser recibidos
como á _pobres en la casa de Caridad_ donde habian en otro tiempo
gobernado como _déspotas_.
En cuanto á Giles y Brittles permanecen siempre en sus antiguos puestos.
Cárlos Bates aterrorizado por el crímen de Sikes, hizo sérias
reflecsiones sobre su mala conducta pasada, y persuadido de que sobre
todo vale mas una vida honrada; resolvió enmendarse y vivir en adelante
de su trabajo.