Las páginas que se van a leer no necesitan un largo discurso para ser
presentadas al público.
El título que llevan basta para hacer conocer su objeto.
Y basta también, añadiré, para revelar su actualidad.
¡Las solteronas!
Existe hoy una cuestión de las solteronas.
Y el autor de esta obra ha querido exponerla, o, mejor, plantearla.
Su libro--confesémoslo, puesto que es la verdad--es, ante todo, una
tesis de sociología.
Si le ha dado la forma de una novela es porque sabe, como ha dicho La
Fontaine, que
Una moral desnuda trae consigo el fastidio,
mientras que
El cuento hace pasar a la moral con él.
La «moral» que el autor quisiera hacer «pasar» sin «fastidio» a la mente
de los lectores, es que hay en la actualidad una crisis del matrimonio
y que, por consecuencia de ella, muchas existencias femeninas
transcurren no sólo en una soledad dolorosa para la que las mujeres no
están hechas, sino en una semiesterilidad que viene en detrimento
público.
Hay en esto un mal social considerable.
A los moralistas, a los economistas y a los legisladores toca buscar y
encontrar los remedios.
Toda la ambición del «Diario» que sigue es notar los signos y marcar las
manifestaciones de ese mal.