Un enorme paraguas de seda encarnada, con empuñadura, contera y argolla
de metal amarillo.
Como elementos positivos y sostén de lo que antecede y de algo de lo
que seguirá:
Una casa de cuatro aguas con portalada y corral, de la que hablaremos
luego más en detalle;
Una faja ó cintura de viejos y retorcidos castaños alrededor de la casa;
Un solar contiguo á los castaños por el Sur, dividido desde tiempo
inmemorial en tres porciones, prado, huerto y labrantío, por lo que se
empeñaba don Robustiano en que tenía _tres solares_, y que ellos daban
origen á su apellido; un solar, repito, mal cultivado y circuído de un
muro apuntalado á trechos, y todo él revestido de una espesa red de
zarzas, espinos y saúco;