¿Qué son esos acentos que atraviesan
Sombras de fresnos, toldos de ramajes
Que al aire dan las orlas que columpian
Al ténue aliento de las brisas suaves?
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¿Por qué en torrentes brota la armonía
Y se tiende en dulcísimos cantares,
Entre los bosques de arrayan y rosas
Que perfuman las alas de los aires....?
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Es el festin: con débiles reflejos
El sol baña la frente de la tarde,
Y en el verjel que en competencia adornan
Rica naturaleza y hábil arte,
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Opulento banquero, le da suelta
A sus instintos de amoroso padre,
Y celebra de su hija el natalicio,
La flor de la beldad y los magnates.
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Era Lilia una niña, muy más bella
Que de Murillo y de Rafael los ángeles,
Pálido el rostro, de ébano el cabello;
Y el mirar tierno de sus ojos grandes,
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Amor inmenso al alma revelaban
De su luz deslumbrados al cerrarse:
En su inocencia el corazon dormia,
Sin temor al vaiven de los pesares,
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Como en espejo de apacible lago
De esbelta palma la gentil imágen;
Y algo de melancólico velaba
Con vuelo incierto el mágico semblante,
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Como el sol cuando filtra sus destellos
En las ramas profusas de los sauces,
O como oculta tórtola á la luna
Alza en los bosques sus dolientes ayes......
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Niña inocente, que en los cielos sueña
Y que de amor su corazon no sabe;
Como fuente que pinta las estrellas
Al correr limpia en el tendido cauce.
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Y nació bella del banquero avaro,
Como flor de marfil del fango nace,
O cual llama fosfórica que brota
De los restos humanos en la cárcel....
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Era el festin: en ráfagas la llama
Inundaba la estancia, y en los árboles
Resbalaba profusa, convirtiendo
En fantásticos grupos sus ramajes.
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Del amplio cenador, seda y armiño
Suspendieron pomposos cortinajes;
Y era de un solo espejo el ancho muro,
Y sembrados de soles sus cristales,
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Entre claveles que su labio abrian,
Entre acacias y nardo y tulipanes,
Que como ébrios de luz se reclinaban
De estatuas en los blancos pedestales.
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De trecho en trecho, en medio de la estancia
Se levantaban fuentes deslumbrantes,
Sacudiendo entre plúmbagos y almendros
Y enredaderas bellas, sus diamantes.
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Las fuentes el carril interrumpian,
Donde brindaba el arte los manjares
En grupos caprichosos, do en tumulto
Se elevaban columnas y pirámides,
Sobre dorados cestos de las frutas
Asomaban sonriendo entre el follaje.
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Era una insurreccion de luz, de aromas,
De música, de amor y de beldades,
En que el íris, rompiendo sus matices,
A todo daba luminoso realce.
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¡Oh! cómo se miraba la luz pura
A los hombros de nieve abalanzarse,
Iluminando pechos que temblaban
En sus nidos de perlas y de encajes!
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¡Oh! cómo triunfadora la hermosura
De pasion inundaba los galanes!
¡Oh! y cómo del placer la intensa fiebre
Se abrigaba en los senos palpitantes!
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Y la óptica falaz reproduciendo
En salones sin fin, como en los aires,
Como nadando en llama, los encantos
Del contento tornaba en celestiales.
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Los acentos de amor entre las notas,
Brotaban esparciéndose irritantes;
El mirar que acaricia entre las flores
Cintilaba tiernísimo y brillante.
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Del Jerez el topacio se brindaba
Al través de su muro de cristales,
Y del Champaña trémula la espuma,
Sobre el diáfano cáliz rebosante....
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Hubo un momento en que imperó el silencio,
Como queriendo el gozo renovarse,
Y en ese instante.... percibió el concurso
De canto lastimero eco distante....
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Y como el alma humana se enamora
Y le seduce el viso del contraste,
Que se indagara del extraño canto
Ordenaron mil voces á los pajes.
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"Es el viejo cantor," dicen volviendo,
Ese que da sus coplas á las calles,
Que quiere se le escuche una leyenda
Que á la deidad de nuestra fiesta trae....
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Unos dicen: "limosna;" otros censuran
Aquella aparicion como un ultraje,
Y Lilia ordena que al coplero anciano
Con respeto y cariño se le llame.
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Apareció el cantor: su triste frente,
Ni se mostró humillada, ni arrogante;
Mudo é inmóvil se quedó el concurso,
Y él prorumpió despues de serenarse....
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"Recuerda fiel la memoria
"El tiempo de los torneos,
"De amorosos devaneos
"De altas empresas de gloria,
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"En que la mística dama
"Y el entusiasta guerrero,
"Y hasta el humilde escudero
"Cortejaban á la fama.
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"En que opulento señor,
"En medio al fastuoso brillo,
"Daba albergue en su castillo
"Al humilde trovador.
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"En que á su grata presencia,
"Todo, sumiso, callaba,
"Porque sin rival cantaba
"Entónces la gaya ciencia.
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"Y hoy el astuto dolor,
"A mi pecho vacilante
"Le pide por un instante
"Mi disfraz de trovador.
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"Y vengo á contar un cuento,
"Si el concurso me perdona,
"Que sirva como corona
"Al legítimo contento."
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El trovador calló, como mirando
Si le era la licencia concedida:
Tiene llanto en sus ojos, de su frente
Las gruesas gotas de sudor corrian.
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Alguien mira de reojo al importuno
Quidam insustancial: "música!" grita,
Y que hable el trovador, con breve acento
Viendo al viejo amorosa, exclamó Lilia.
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Apoyó en su baston la izquierda mano,
Limpió su frente, serenó su vista:
Y á un desierto poblado por estatuas
El soberbio salon se parecia.