¡Qué frescas cuelgan las sombras
De los chopos y las lilas!
Qué verdes están los campos!
Las fuentes, ¡qué cristalinas!
Qué hermosas las hebras de oro
Del sol poniente se filtran
Por las hojas del arbusto
Que con las auras oscilan!
En el verjel delicioso
Placer y amor se dan cita
Y van dóciles, apuestos,
En pos de jóvenes lindas;
Ellos de entusiasmo ardiendo,
Y ellas vertiendo sonrisas.
De trecho en trecho sus grupos
Aislan contentas familias:
El anciano gravedoso,
La anciana fresca y festiva,
Los esposos satisfechos,
Regañona la nodriza,
El faldero alborotando
Con sus idas y venidas,
Y los niños al conjunto
Dando luz, aliento y vida;
Remolinándose en grupos,
Destendiéndose en cuadrillas,
Dando al viento en sus carreras
Gasas, cabellos y cintas,
Vagan como libres aves,
Como corderillos brincan.
Los grupos dejan buscando
De las madres las rodillas,
Y tornan do sus amigos
En insurreccion se apiñan,
Y cuchichean alegres
Como alegres golondrinas.
Embriagada estaba el alma
Casi olvidó sus desdichas,
Y soñaba de mis hijos
Recreándome con la vista,
En los risueños verjeles
En donde pasé mi vida,
Cuando mis tres serafines
Nietos del pecho delicia,
Con sus tambores marchando
Pretensiosos me seguian,
Marcando el compás la madre
Que es como los cielos linda.
Y ébrio así con mis recuerdos,
Me dirigí á una familia
Donde tres niños jugaban
Con retozona nodriza....
Contento me acerco al grupo,
Voy á repartir caricias,
Y los niños.... asombrados,
Enmudecen y me miran.
Me acerco.... digo palabras
Para ellos desconocidas,
Y el gozo se torna en llanto,
Me empujan sus manecitas,
Y torno en espanto y duelo
Los cantos y la alegría.
El alma gimió, rompiendo
De mi corazon las fibras....
Oh desdichado extranjero!
Oh mi patria! oh mi familia!....
* * * * *
Silencioso torné el paso,
Tomé solitaria vía,
Que yo era la nube negra,
El agua turbia, la espina,
La gota de hiel del cáliz
De la inocencia y la dicha;
Y léjos.... léjos, muy léjos
De aquel cuadro de delicias,
Ví en el llanto de mis ojos
Expirar la luz del dia.