En mis horas acerbas de abandono
Algo dentro de mí padece y llora;
Algo como del ave gemidora
Distante entre las sombras el cantar.
Como oculto raudal que gota á gota
Pierde su vida en la caverna oscura,
Así siento en mis horas de amargura
Mi existencia tristísima acabar.
* * * * *
Mi alma percibo como luz incierta
Que en trémulo fulgor las tumbas baña;
Huérfana que llorando me acompaña
En las sombras del tiempo que pasó.
Vibracion vaga de la rota lira
Por cuyas cuerdas atraviesa el viento,
Y remeda sollozos de tormento
En constante y monótona cancion.
* * * * *
Vivo como esos árboles que azota
El viento de la mar, que erguidos mueren
Y esqueletos en pié su raíz adhieren
Al suelo ingrato que los vió nacer.
Torcidos, encorvados, extendiendo
Sin vida al suelo los desnudos huesos,
Que de la brisa los amantes besos
Los hieren con su pompa de placer.
* * * * *
Van cayendo las sombras dentro mi alma
Cual la noche en el valle; su verdura,
Sus lagos y su mágica hermosura
Parecen las tinieblas sumergir.
Es como tumba en lóbrego vacío
Que envuelve al cielo en el terror sublime,
Y allá á lo léjos.... dolorida gime
El alma como tórtola infeliz.
* * * * *
Si fuera dado á la agotada fuente
Que tendió su raudal limpia y serena,
Decir su queja á la inclemente arena
Que le robó sus auras y su sol;
Si fuera dado al pájaro perdido
Que siguiendo la nave extravió el vuelo,
Contar al mar sus ansias y su duelo
Y su hondo desamparo de dolor;
* * * * *
Si voz tuvieran las augustas ruinas
Del templo, del palacio, que los lagos
Cual tablazon de nave los estragos
Muestran del tiempo en lúgubre monton,
Esa fuente, ese pájaro, esa ruina,
Cuando del hombre hallaran el acento,
Pedirian sus voces al tormento
Que desgarra mi herido corazon.
* * * * *
Héme en mi soledad, héme mendigo
De la luz, de las aguas, del sendero:
Como sombra atraviesa el extranjero,
Como fantasma entre la gente va.
¿Qué dicen esos niños? ¿Esa pompa?
¿A quién espera? se preparan flores:
¿Son para alguna tumba? ¿los amores
Las tejen á la frente virginal?
* * * * *
Solo va el extranjero. De los niños
En el rostro de arcángel mira espanto:
Lleva muerte en el alma. De su llanto
Alma ninguna ó Dios se apiadará...
Le muestran las paredes extrañeza,
Las tumbas le repelen, en el cielo
Teme siempre encontrar nubes de duelo....
¡Alma mia! comprendo tu llorar!