Besa mi frente, estréchate á mis brazos,
Empapa con la hiel de tu tormento
Mi labio gemidor, y da á mi acento
Tus quejidos de angustia y orfandad.
Tú fuiste como invierno de mi infancia:
Fuiste en mi corazon eterno duelo,
De tu mano de muerta sentí el hielo
Sobre mi alma, ¡terrible soledad!
* * * * *
Sobre la tumba del que el sér me diera,
Que no tiene una cruz, que no decora
Sauce doliente, que adherido llora
Al sepulcro del mísero pastor,
Allí te conocí.... sobre una losa
Estaba reclinada tu cabeza:
Yo admiré con espanto tu belleza
En mi embriaguez acerba de dolor.
* * * * *
Despues, cuando mi frente descansaba
De santa madre en el amante seno,
Al levantarlo de tormento lleno
Buscando arrimo, desamparo hallé.
Y ni el cielo con nubes purpurinas,
Ni el viento que murmura entre las hojas,
Dieron luz y consuelo á las congojas
Del corazon que derramaba hiel.
* * * * *
Pobre niño! pisando con su planta
Desnuda, los abrojos de la vida,
Dejando sangre de su planta herida
Al saludar la hermosa juventud.
Pasaba la fortuna en su carroza
De púrpuras y armiño, perlas y oro:
Pasaba rauda.... y al través del lloro
En mi desierto te encontrabas tú.
* * * * *
Sediento un punto el corazon abria:
Al que pasaba, le tendí la mano,
Vino á mis brazos, le llamé mi hermano,
El corazon se estremeció feliz....
Ansiosa la mirada, alta la copa
Escuché su sarcasmo á mi ternura,
Y en mi hondo desengaño, con tristura
Te hallé.... do tu semblante conocí.
* * * * *
De entónces entre el vago torbellino
De glorias, de esperanzas, de ilusiones,
Al volar entre férvidas pasiones,
Al dormirme rendido de inquietud,
¡Oh, soledad! en mi hondo desamparo
A tí se estrecha el corazon vacío,
Y al besarme tu labio, siento el frio
Que marchitó mi triste juventud.