Con gran sorpresa del autor, y habiéndole proporcionado, si cabe, mayor
divertimiento que sorpresa, ha llegado á sus noticias que el bosquejo
que sirve de introducción á LA LETRA ESCARLATA, relativo á la vida
oficial de los empleados de la Aduana de Salem, ha sido causa de no poca
algarada y agitación en la respetable comunidad donde vive. Á duras
penas habrían sido más intensos esos sentimientos, si el autor hubiese
reducido á cenizas el edificio de la Aduana, apagando sus últimos
rescoldos con la sangre de cierto venerable personaje, contra quien se
le supone la más negra inquina. Y como la desaprobación del público,
dado caso de merecerla, habría sido insoportable para el autor, desea
éste manifestar que ha releído atentamente las páginas de dicha
introducción, con ánimo de suprimir ó alterar todo aquello que pudiera
parecer descomedido ó impropio, subsanando, en cuanto le fuera dable,
las atrocidades de que se le acusa. Sin embargo, lo único que ha podido
hallar en el bosquejo es cierto desenfado y buen humor, unidos á la
exactitud general con que ha expresado la impresión sincera que dejaron
en su ánimo los caracteres allí descritos. Y en lo que hace á inquina,
malquerencia, ó enemistad alguna, ya política, ya personal, confiesa
redondamente, que no hay nada de eso. Quizás el tal bosquejo pudo
haberse suprimido sin pérdida para el público, ni detrimento del libro:
pero una vez que tomó la resolución de escribirlo, no cree que pudiera
haberse inspirado en sentimientos de mayor benevolencia, ni, hasta donde
alcanzan sus fuerzas, haberlo llevado á cabo con mayor verdad.
Por consiguiente, el autor se ve obligado á reimprimir el bosquejo de
introducción, sin alterar una palabra.