CUMBRE PELADA

Eustaquio Bright contó la leyenda de Belerofonte con tanto fervor y

animación como si realmente hubiese ido a galope sobre un caballo con

alas.

Al terminar se llenó de alegría, al comprender, por el rostro radiante

de sus oyentes, lo mucho que les había interesado.

Todos los ojos bailaban, excepto los de Primavera: en los ojos de la

chiquilla positivamente había lágrimas, porque se daba cuenta de que

había algo en la leyenda que los demás aún no tenían edad de comprender.

Era un cuento de niños; pero el estudiante había conseguido poner en él

el ardor, la generosa esperanza y la imaginación emprendedora de la

juventud.

--Ahora te perdono, Primavera--dijo--, todo el ridículo que has

intentado echar sobre mis cuentos. Una lágrima paga muchas risas.

--¡Ay, señor Bright!--respondió Primavera, limpiándose los ojos y

lazándole otra de sus maliciosas sonrisas--: esto de estar encima de las

nubes eleva el pensamiento. Te aconsejo que no vuelvas a contar más

cuentos, si no estás, como ahora, en la cumbre de una montaña.

--O cabalgando sobre Pegaso--replicó Eustaquio, riendo--. ¿No te parece

que he conseguido a las mil maravillas mi propósito de apresar al corcel

maravilloso?

--¡Sí, ha sido un bonito salto mortal!--exclamó palmoteando--. Me parece

que le veo a caballo sobre él, a tres millas de alto, por los aires,

cabeza abajo!

--¡Ojalá tuviese aquí a Pegaso en este instante!--dijo el estudiante--.

Le montaría inmediatamente, y haría una visita por todo el país a cada

uno de mis autores favoritos.

Charlando de Pegaso y sus hazañas, empezaron a andar colina abajo. A

poco _Bruin_ empezó a ladrar, y le respondió el _gua-gua_ solemne del

respetable _Ben_. Pronto vieron al buen perro viejo, haciendo guardia

cuidadosa sobre la gente menuda. Los pequeños, repuestos por completo

de su fatiga, se habían puesto a buscar fresas, y al divisar a sus

compañeros, echaron a correr cuesta arriba para salir a su encuentro.

Así reunidos, todos los excursionistas pasaron otra vez por los huertos,

y se encaminaron despacio a Tanglewood.

Cuando la tierra era niña · 第 22 / 26 题