De lo que contesció al Bien et al Mal, et al cuerdo con el loco.
El conde Lucanor fablaba con Patronio, su consejero en esta manera:
--Patronio, a mi contesce que he dos vecinos, el uno es homne a que
yo amo mucho, et ha muchos buenos debdos entre mi et él porquel debo
amar; et non sé que pecado o que ocasión es que muchas veces me face
algunos yerros et algunas escatimas de que tomo muy grand enojo: et el
otro non es homne con quien haya grandes debdos, nin grand amor, nin
hay entre nos grand razón porquel deba mucho amar; et este, otrosí a
las veces fáceme algunas cosas de que yo non me pago. Et por el buen
entendimiento que vos habedes, ruégovos que me consejedes en que manera
pase con aquellos dos homnes.
--Señor conde Lucanor--dijo Patronio--esto que vos decides, non es una
cosa, ante son dos, et muy revesadas la una de la otra. Et para que vos
podades en esto obrar como vos cumple, placeme hía que sopiésedes dos
cosas que acaescieron; la una, lo que contesció al Bien et al Mal; et
la otra, lo que contesció a un homne bueno con un loco.
E el conde le preguntó como fuera aquello:
--Señor conde--dijo Patronio--porque estas son dos cosas non vos las
podría decir en uno: decirvos he primero de lo que contesció al Bien
et al Mal, et decirvos he después, lo que contesció al homne bueno con
el loco.
Señor conde, el Bien et el Mal acordaron de facer su compañía en uno.
Et el Mal que es más acucioso et siempre anda con revuelta et non
puede folgar sinón revolver algún engaño et algún mal, dijo al Bien:
que sería buen recabdo que hobiesen algún ganado con que se pudiesen
mantener. Et al Bien plogó desto. Et acordaron de haber ovejas.
Et luego que las ovejas fueron paridas, dijo el Mal al Bien que
escogiese en el esquilmo daquellas ovejas. Et el Bien como es bueno et
mesurado non quiso escoger, et el Bien dijo al Mal que escogiese él. Et
el Mal porque es malo et derranchado, plogol ende, et dijo; que tomase
el Bien los corderuelos así como nascían, et él, que tomaría la leche
et la lana de las ovejas. Et el Bien dió a entender que se pagaba desta
partición.
Et el Mal, dijo; que era bien que hobiesen puercos: et al Bien plogo
desto. Et desque parieron dijo el Mal: que, pues el Bien tomara los
fijos de las ovejas et él la leche et la lana, que tomase agora la
leche et la lana de las puercas, et que tomaría él los fijos. Et el
Bien tomó aquella parte.
Et después dijo el Mal: que pusiesen alguna hortaliza: et pusieron
nabos. Et desque nacieron, dijo el Mal al Bien: que non sabía que cosa
era lo que non veía, mas, porque el Bien viese lo que tomaba que tomase
las fojas de los nabos que parescían et estaban sobre tierra, et que
tomaría él lo que estaba so tierra; et el Bien tomó aquella parte.
E después, pusieron coles: et desque nascieron, dijo el Mal que, pues
el Bien tomara la otra vez de los nabos lo que estaba sobre tierra,
que tomase agora de las coles lo que estaba so tierra: et el Bien tomó
aquella parte.
E despues dijo el Mal al Bien; que sería buen recabdo que hobiesen una
mujer que los serviese. Et al Bien plogo desto. Et desque la hobieron,
dijo el Mal que tomase el Bien de la cinta contra la cabeza, et que él
tomaría de la cinta contra los pies: et el Bien tomó aquella parte. Et
así fué que la parte del Bien facía lo que cumplía en casa, et la parte
del Mal era casada con él et había de dormir con su marido.
E la mujer fue en cinta et encaesció de un fijo. Et desque nasció,
quiso la madre dar al fijo de mamar; et cuando el Bien esto vió, dijo
que non lo ficiese, ca la leche de la su parte era, et que non lo
consintiría en ninguna manera. E cuando el Mal vino alegre por veer
el su fijo quel nasciera, falló que estaba llorando, et preguntó a su
madre que por qué lloraba. E la madre le dijo que porque non mamaba. Et
dijol el Mal quel diese a mamar. Et la mujer le dijo que el Bien gelo
defendiera diciendo que la leche era de su parte.
E cuando el Mal esto oyó, fué al Bien et dijol riendo et burlando que
ficiese dar la leche a su fijo. Et el Bien dijo que la leche era de
su parte et que non lo faría. E cuando el Mal esto oyó comenzol de
afincar ende. Et desque el Bien vió la priesa en que estaba el Mal
dijol:
--Amigo, non cuides que yo tampoco sabía que non entendía cuales partes
escogistes vos siempre et cuales diestes a mi; pero nunca vos demandé
yo nada de las vuestras partes, et pasé muy lazdramente con las partes
que me vos dábades, e vos nunca vos doliestes nin hobiestes mensura
contra mi, e pues si agora Dios vos trajo a lugar que habedes mester
algo de lo mío, non vos maravilledes si vos lo non quiero dar, et
acordatvos de lo que me feciestes et sofrid esto por lo al.
E cuando el Mal entendió que el Bien dicía verdat et que su fijo sería
muerto por esta manera, fué muy mal cuitado et comenzó a rogar et pedir
merced al Bien que por amor de Dios hobiese piedat da quella criatura,
et que non parase mientes a las sus maldades, et que dallí adelante
siempre faría cuanto mandase.
E desque el Bien esto vió, tovo quel ficiera Dios mucho bien en traerlo
a lugar que viese el Mal que non podía guarescer sinón por la bondat
del Bien, et tovo que esto le era muy grand enmienda et dijo al Mal,
que, si quería que consintiese que diese la mujer leche a su fijo, que
tomase el mozo a cuestas et andudiese por la villa pregonando en guisa
que lo oyesen todos, et que dijiese:
--«Amigos, sabet que con bien vence el Bien al Mal»: et faciendo esto
que consintiría quel diese la leche. E desto plogo mucho al Mal, et
tovo que había de muy buen mercado la vida de su fijo, et el Bien tovo
que había muy buena enmienda. Et fízose así. Et sopieron todos, que
siempre el Bien vence con bien.
Mas al homne bueno contesció de otra guisa con el loco et fué así:
Un homne bono había un baño, et el loco vinía al baño cuando las gentes
se bañaban et dábales tantos golpes con los cubos, et con piedras, et
con palos, et con cuanto fallaba, que ya homne del mundo non osaba ir
al baño de aquel homne bueno. Et perdió su renta.
Et cuando el homne bueno vió que aquel loco le facía perder la renta
del baño, madrugó un día et metiose en el baño ante que el loco
viniese. Et desnuyose et tomó un cubo de agua bien caliente, et una
grand maza de madero. Et cuando el loco que solía venir al baño para
ferir los que se bañasen llegó, enderezó al baño como solía. Et cuando
el homne bueno que estaba atendiendo desnuyo le vió entrar, dejose ir
a él muy bravo et muy sañudo, et diol con el cubo del agua caliente
por cima de la cabeza, et metió mano a la maza et diol tantos et tales
colpes con ella por la cabeza et por el cuerpo, que el loco cuidó ser
muerto, et cuidó que aquel homne bueno, que era loco. Et salió dando
muy grandes voces et topó con un homne et preguntol cómo vinía así
dando voces et quejándose tanto: et el loco dijo:
--Amigo, guardatvos, que sabet que otro loco ha en el baño.
--Et vos señor conde Lucanor, con estos vuestros vecinos pasat así:
con el que habedes tales debdos que en toda guisa creed que siempre
seades amigos, facedle siempre buenas obras, et aunque vos faga algunos
enojos, datle posada et acorredle siempre al su mester, pero siempre
lo faced dandol a entender que lo facedes por los debdos et por el
amor quel habedes, mas non por vencimiento: mas al otro con quien
non habedes tales debdos en ninguna guisa non le sufrades cosa del
mundo, mas dadle bien a entender que por quequier que vos faga todo se
aventurará sobrello; ca bien cred que los malos amigos, que más guardan
el amor por barata et por recelo, que por otra buena voluntad.
E el conde tovo este por muy buen consejo et fízolo así, et fallose
ende muy bien.
Et porque don Johan tovo estos por buenos enjiemplos, fizolo escribir
en este libro et fizo estos viesos que dicen así:
Siempre el Bien vence con bien al Mal,
Sofrir al homne malo poco val.