CAPÍTULO CXXXIII.

CÓMO APORTÓ AL PEÑOL Y PUERTO QUE ESTÁ JUNTO Á LA VILLA-RICA UN NAVÍO

DE LOS DE FRANCISCO GARAY, QUE HABIA ENVIADO Á POBLAR EL RIO DE PÁNUCO,

Y LO QUE SOBRE ELLO MÁS PASÓ.

Estando que estábamos en Segura de la Frontera, de la manera que en mi

relacion habrán oido, vinieron cartas á Cortés cómo habia aportado un

navío de los que el Francisco de Garay habia enviado á poblar á Pánuco,

é que venia por capitan uno que se decia Fulano Camargo, y traia

sobre sesenta soldados, y todos dolientes y muy amarillos é hinchadas

las barrigas, y que habian dicho que otro capitan que el Garay habia

enviado á poblar á Pánuco, que se decia Fulano Álvarez Pinedo, que los

indios del Pánuco lo habian muerto, y á todos los soldados y caballos

que habia enviado á aquella provincia, y que los navíos se los habian

quemado; y que este Camargo, viendo el mal suceso, se embarcó con los

soldados que dicho tengo, y se vino á socorrer á aquel puerto, porque

bien tenia noticia que estábamos poblados allí, y á causa que por

sustentar las guerras con los indios no tenian qué comer, y venian muy

flacos y amarillos é hinchados; y más dijeron, que el capitan Camargo

habia sido fraile dominico, é que habia hecho profesion; los cuales

soldados, con su capitan, se fueron luego su poco á poco á la villa de

la Frontera, porque no podian andar á pié de flacos; y cuando Cortés

los vió tan hinchados y amarillos, que no eran para pelear, harto

teniamos que curar en ellos; al Camargo hizo mucha honra, y á todos

los soldados, y tengo que el Camargo murió luego, que no me acuerdo

bien qué se hizo, y tambien se murieron muchos soldados; y entónces

por burlar les llamamos y pusimos por nombre los panzaverdetes, porque

traian las colores de muertos y las barrigas muy hinchadas.

Y por no me detener en contar cada cosa en qué tiempo y lugar

acontecian, pues eran todos los navíos que en aquel tiempo venian á la

Villa-Rica del Garay, y puesto que se vinieron los unos de los otros

un mes delanteros, hagamos cuenta que todos aportaron á aquel puerto,

agora sea un mes ántes los unos que los otros; y esto digo porque

vino luego un Miguel Diaz de Auz, aragones, por capitan de Francisco

de Garay, el cual le enviaba para socorro al capitan Fulano Álvarez

Pinedo, que creia que estaba en Pánuco; y como llegó al puerto del

Pánuco, y no halló ni pelo de la armada de Garay, luego entendió por lo

que vido que le habian muerto; porque al Miguel Diaz le dieron guerra,

luego que llegó con un navío, los indios de aquella provincia, y por

aquel efeto vino á aquel nuestro puerto y desembarcó sus soldados, que

eran más de cincuenta, y más siete caballos, y se fué luego para donde

estábamos con Cortés; y este fué el mejor socorro y al mejor tiempo que

le habiamos menester.

Y para que bien sepan quién fué este Miguel Diaz de Auz, digo yo

que sirvió muy bien á su majestad en todo lo que se ofreció en las

guerras y conquistas de la Nueva-España, y este fué el que trajo

pleito, despues de ganada la Nueva-España, con un cuñado de Cortés,

que se decia Andrés de Barrios, natural de Sevilla, que llamábamos el

danzador, sobre el pleito de la mitad de Mestitan, que se sentenció

despues con que le dén la parte de lo que rentare el pueblo, más de dos

mil y quinientos pesos de su parte, con tal que no entre en el pueblo

por dos años, porque en lo que le acusaban era que habia muerto ciertos

indios en aquel pueblo y en otros que habian tenido.

Dejemos de hablar desto, y digamos que desde á pocos dias que Miguel

Diaz de Auz habia venido á aquel puerto de la manera que dicho tengo,

aportó luego otro navío que enviaba el mismo Garay en ayuda y socorro

de su armada, creyendo que todos estaban buenos y sanos en el rio de

Pánuco, y venia en él por capitan un viejo que se decia Ramirez, é ya

era hombre anciano, y á esta causa le llamamos Ramirez el viejo, porque

habia en nuestro real dos Ramirez, y traia sobre cuarenta soldados y

diez caballos é yeguas, y ballesteros y otras armas; y el Francisco de

Garay no hacia sino echar unos navíos tras de otros al perdido y todo

era favorecer y enviar socorro á Cortés, tan buena fortuna le ocurria,

y á nosotros era de gran ayuda; y todos estos de Garay que dicho tengo

fueron á Tepeaca, adonde estábamos; y porque los soldados que traia

Miguel Diaz de Auz venian muy recios y gordos, les pusimos por nombre

los de los lomos recios; y los que traia el viejo Ramirez traian unas

armas de algodon de tanto gordor, que no las pasara ninguna flecha, y

pesaban mucho, y pusímosles por nombre los de las albardillas; y cuando

fueron los capitanes que dicho tengo delante de Cortés les hizo mucha

honra.

Dejemos de contar de los socorros que teniamos de Garay, que fueron

buenos, y digamos cómo Cortés envió á Gonzalo de Sandoval á una entrada

á unos pueblos que se dicen Xalacingo y Cacatami.

Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España (2 de 3) · 第 28 / 67 题