Los franceses, mientras tanto, estaban inquietos. Al día siguiente de
llegar el comandante de Aranda á la Vid, á las diez de la noche recibió
un parte de su segundo, redactado así:
«Al comandante Bontemps.
Comandante: En este momento acabo de recibir aviso de la llegada
del cura Merino con una numerosa partida al pueblo de Hontoria
de Valdearados. Una avanzada de caballería enemiga se ha
estacionado en el lugar de Quemada, á tres cuartos de legua de
Aranda. Su objeto, indudablemente, es cortar la retirada á las
tropas de usted para cuando intenten volver á esta ciudad.
Prepárese usted en seguida para un posible sitio.
Por ahora no puedo enviar más fuerza.
Como sabe usted, aquí dispongo de trescientos hombres que no
me bastan. Tengo cien para defender el puente, la casa del
Ayuntamiento y el Juzgado. Estoy dispuesto á perder la vida
antes de que entren los brigantes en Aranda. No puedo tampoco
enviar víveres, porque la comunicación está cortada y no los
tengo. He pedido socorros.