Señor: todos los españoles que componen la comitiva de sus AA. RR.
los príncipes Fernando, Carlos y Antonio, noticiosos por los papeles
públicos de la instalación de la persona de V. M. C. en el trono de
la patria de los exponentes, con el consentimiento de toda la nación,
procediendo consecuentes al voto unánime, manifestado al emperador
y rey en la nota adjunta, de permanecer españoles sin sustraerse de
sus leyes en modo alguno, antes bien queriendo siempre subsistir
sumisos a ellas, consideran como obligación suya muy urgente la de
conformarse con el sistema adoptado por su nación, y rendir como ella
sus más humildes homenajes a V. M. C., asegurándole también la misma
inclinación, el mismo respeto y la misma lealtad que han manifestado
al gobierno anterior, de la cual hay las pruebas más distinguidas; y
creyendo que esta misma fidelidad pasada será la garantía más segura de
la sinceridad de la adhesión que ahora manifiestan, jurando como juran
obediencia a la nueva constitución de su país, y fidelidad al rey de
España José I.
La generosidad de V. M. C., su bondad y su humanidad, les hacen esperar
que considerando la necesidad que estos príncipes tienen de que los
exponentes continúen sirviéndoles en la situación en que se hallan, se
dignará V. M. C. confirmar el permiso que hasta ahora han tenido de S.
M. I. y R. para permanecer aquí: y asimismo continuarles por atención
a los mismos príncipes con igual magnanimidad el goce de los bienes
y empleos que tenían en España, con las otras gracias que a petición
suya les tiene concedidas S. M. I. y R., hermano augusto de V. M. C., y
constan de la adjunta nota que tienen el honor de presentar a los pies
de V. M. C. con la más humilde súplica.
Una vez asegurados por este medio de que sirviendo a sus AA. RR.
serán considerados como vasallos fieles de V. M. C. y como españoles
verdaderos, prontos a obedecer ciegamente la voluntad de V. M. C. hasta
en lo más mínimo; si se les quisiese dar otro destino participarán
completamente de la satisfacción de todos sus compatriotas, a quienes
debe hacer dichosos para siempre un monarca tan justo, tan humano y tan
grande en todo sentido como V. M. C.
Ellos dirigen a Dios los votos más fervorosos y unánimes para que se
verifiquen estas esperanzas, y para que Dios se digne conservar por
muchos años la preciosa vida de V. M. C. En fin, con el más profundo y
más sincero respeto, tienen el honor de ponerse a los pies de V. M. C.
sus más humildes servidores y fieles súbditos en nombre de todas las
personas de la comitiva de los príncipes. — El duque de San Carlos,
Don Juan Escóiquiz, el marqués de Ayerbe, el marqués de Feria, Don
Antonio Correa, Don Pedro Macanaz. — Valençay 22 de junio de 1808. —
(_Llorente, tom. 1.º pág. 105._)