NÚMERO 4-9.

El augusto emperador de los franceses, nuestro muy caro y muy amado

hermano, nos ha cedido todos los derechos que había adquirido a la

corona de las Españas por los tratados ajustados en los días 5 y 10 de

mayo próximo pasado. La providencia, abriéndonos una carrera tan vasta,

sin duda que ha penetrado nuestras intenciones: la misma nos dará

fuerzas para hacer la felicidad del pueblo generoso que ha confiado a

nuestro cuidado. Solo ella puede leer en nuestra alma, y no seremos

felices hasta el día en que correspondiendo a tantas esperanzas,

podamos darnos a nos mismo el testimonio de haber llenado el glorioso

cargo que se nos ha impuesto. La conservación de la santa religión

de nuestros mayores en el estado próspero en que la encontramos, la

integridad y la independencia de la monarquía serán nuestros primeros

deberes. Tenemos derecho para contar con la asistencia del clero, de

la nobleza y del pueblo, a fin de hacer revivir aquel tiempo en que

el mundo entero estaba lleno de la gloria del nombre español; y sobre

todo deseamos establecer el sosiego, y fijar la felicidad en el seno de

cada familia por medio de una buena organización social. Hacer el bien

público con el menor perjuicio posible de los intereses particulares

será el espíritu de nuestra conducta; y por lo que a nos toca, como

nuestros pueblos sean dichosos, en su felicidad cifraremos toda nuestra

gloria. A este precio ningún sacrificio nos será costoso. Para el bien

de la España, y no para el nuestro, nos proponemos reinar. El consejo

lo tendrá entendido, y lo comunicará a nuestros pueblos. — Yo el rey.

— En Bayona a 10 de junio de 1808. — Al decano del consejo.

Historia del levantamiento, guerra y revolución de España (1 de 5) · 第 108 / 116 题