NÚMERO 2-28.

_Proclama dirigida a los españoles en consecuencia del tratado de

Bayona. (Véase la idea sencilla de Escóiquiz en su núm. 8.)_

«Don Fernando príncipe de Asturias, y los infantes Don Carlos y Don

Antonio, agradecidos al amor y a la fidelidad constante que les han

manifestado todos sus españoles, los ven con el mayor dolor en el día

sumergidos en la confusión, y amenazados de resulta de esta, de las

mayores calamidades; y conociendo que esto nace en la mayor parte de

ellos de la ignorancia en que están así de las causas de la conducta

que SS. AA. han observado hasta ahora, como de los planes que para la

felicidad de su patria están ya trazados, no pueden menos de procurar

darles el saludable desengaño de que necesitan para no estorbar su

ejecución, y al mismo tiempo el más claro testimonio del afecto que les

profesan.

No pueden en consecuencia dejar de manifestarles, que las

circunstancias en que el príncipe por la abdicación del rey su padre

tomó las riendas del gobierno, estando muchas provincias del reino y

todas las plazas fronterizas ocupadas por un gran número de tropas

francesas, y más de 70.000 hombres de la misma nación situados en la

corte y sus inmediaciones, como muchos datos que otras personas no

podrían tener, les persuadieron que rodeados de escollos no tenían más

arbitrio que el de escoger entre varios partidos el que produjese menos

males, y eligieron como tal el de ir a Bayona.

Llegados SS. AA. a dicha ciudad, se encontró impensadamente el príncipe

(entonces rey) con la novedad de que el rey su padre había protestado

contra su abdicación, pretendiendo no haber sido voluntaria. No

habiendo admitido la corona sino en la buena fe de que lo hubiese sido,

apenas se aseguró de la existencia de dicha protesta, cuando su respeto

filial le hizo devolverla, y poco después el rey su padre la renunció

en su nombre y en el de toda su dinastía a favor del emperador de los

franceses, para que este, atendiendo al bien de la nación, eligiese la

persona y dinastía que hubiesen de ocuparla en adelante.

En este estado de cosas, considerando SS. AA. la situación en que se

hallan, las críticas circunstancias en que se ve la España, y que en

ellas todo esfuerzo de sus habitantes en favor de sus derechos parece

sería no solo inútil sino funesto, y que solo serviría para derramar

ríos de sangre, asegurar la pérdida cuando menos de una gran parte de

sus provincias y las de todas sus colonias ultramarinas; haciéndose

cargo también de que será un remedio eficacísimo para evitar estos

males el adherir cada uno de SS. AA. de por sí en cuanto esté de su

parte a la cesión de sus derechos a aquel trono, hecha ya por el

rey su padre; reflexionando igualmente que el expresado emperador

de los franceses se obliga en este supuesto a conservar la absoluta

independencia y la integridad de la monarquía española, como de todas

sus colonias ultramarinas, sin reservarse ni desmembrar la menor parte

de sus dominios, a mantener la unidad de la religión católica, las

propiedades, las leyes y usos, lo que asegura para muchos tiempos y de

un modo incontrastable el poder y la prosperidad de la nación española;

creen SS. AA. darla la mayor muestra de su generosidad, del amor que

la profesan, y del agradecimiento con que corresponden al afecto que

la han debido, sacrificando en cuanto está de su parte sus intereses

propios y personales en beneficio suyo, y adhiriendo para esto, como

han adherido por un convenio particular a la cesión de sus derechos

al trono, absolviendo a los españoles de sus obligaciones en esta

parte, y exhortándoles, como lo hacen, a que miren por los intereses

comunes de la patria, manteniéndose tranquilos, esperando su felicidad

de las sabias disposiciones y del emperador Napoleón, y que prontos a

conformarse con ellas crean que darán a su príncipe y a ambos infantes

el mayor testimonio de su lealtad, así como SS. AA. se lo dan de su

paternal cariño, cediendo todos sus derechos, y olvidando sus propios

intereses por hacerla dichosa, que es el único objeto de sus deseos.»

— Burdeos 12 de mayo de 1808.

Historia del levantamiento, guerra y revolución de España (1 de 5) · 第 84 / 116 题