_Carta del rey Carlos IV al emperador Napoleón en Aranjuez a 18 de
marzo de 1808._
«Señor mi hermano: hacía bastante tiempo que el príncipe de la Paz me
había hecho reiteradas instancias para que le admitiese la dimisión de
los encargos de generalísimo y almirante, y he accedido a sus ruegos;
pero como no debo poner en olvido los servicios que me ha hecho, y
particularmente los de haber cooperado a mis deseos constantes e
invariables de mantener la alianza y la amistad íntima que me une a V.
M. I. y R., yo le conservaré mi gracia.
Persuadido yo de que será muy agradable a mis vasallos, y muy
conveniente para realizar los importantes designios de nuestra alianza,
encargarme yo mismo del mando de mis ejércitos de tierra y mar, he
resuelto hacerlo así y me apresuro a comunicarlo a V. M. I. y R.,
queriendo dar en esto nuevas pruebas de afecto a la persona de V. M. de
mis deseos de conservar las íntimas relaciones que nos unen, y de la
fidelidad que forma mi carácter del que V. M. I. y R. tiene repetidos y
grandes testimonios.
La continuación de los dolores reumáticos que de un tiempo a esta parte
me impiden usar de la mano derecha, me privan del placer de escribir
por mí mismo a V. M. I. y R.
Soy con los sentimientos de la mayor estimación y del más sincero
afecto de V. M. I. y R. su buen hermano. — Carlos.»