_Al Gobernador._
_Asumpcion, 17 de Marzo de 1795._
He leido el oficio de 30 do Junio de 1794, en que S. E. ordena que V. S.
ocupe los terrenos que hay al sur del rio Corrientes, aunque no sea mas
que con una guardia ó puesto. Tambien he visto lo que V. S. ha
contestado en su representacion de 24 de Agosto de dicho año, número 40,
dirigida á persuadir que ha tomado tan bien sus medidas, y que cree tan
dificil que los Portugueses no hayan desistido de la idea de ocuparlos,
si es que la han concebido, que responde de las resultas. Luego
manifiesta V. S. la presuncion de que dichos fronterizos quieren
poblarse en los terrenos que median entre los rios Yaguarí é Igatimí; y
bajo de este concepto, el acuerdo de V. S. con el Señor D. Diego de
Alvear propone por mas útil y ventajoso omitir lo que S. E. ha
dispuesto, prefiriendo abrir un camino que, empezando en Concepcion y
tirando al este, conduzca á las bocas de dicho Yaguarí, para fundar en
alguna de ellas una poblacion que prevenga á los Portugueses. Con ella y
el fuerte de Borbon se persuaden VV. SS. que no podrán los Lusitanos
adelantar sus usurpaciones, y que no habrá necesidad de otros
establecimientos. Para remediar VV. SS. aun lo que les parece increible,
y es el que los Portugueses se establezcan al sud de dicho Corrientes,
hallan muy fácil obligarles á la desercion, sin mas diligencia que la de
establecernos al norte de dicho Corrientes con la mayor cercania á
ellos.
Como concluye V. S. manifestando alguna desconfianza del proyecto, y se
halla persuadido, segun me ha dicho, de que concurren en el Sr. Alvear,
grande talento, vasta instruccion, infinita habilidad y virtudes
heróicas, es de sospechar que ha adoptado dicho proyecto por deferencia
á tan grande hombre. Si yo hubiese de determinar, tambien despreciaria
mi dictámen por seguir el de dicho Señor: pero como no se me manda por
el Sr. Virey acceder á voto ageno sino decir el mio, no puedo menos de
advertir, que no veo en todo lo expuesto por VV. SS. que se hayan tenido
presentes muchas consideraciones gravísimas.
Las medidas tomadas, y cuantas se pueden tomar, son insuficientes para
impedir que los fronterizos no se establezcan cuando gusten al sud del
rio Corrientes. Para eso no han menester mas que venir en sus canoas,
como lo hacen con frecuencia, pasando por delante de Borbon, como pasan,
sin que nadie les pueda estorbar por los tratados; y en llegando al sud
de dicho Corrientes, saltar en tierra y hacer un ranchito, dejando en él
cinco hombres de los de Coimbra. Un rancho como este lo suelo hacer yo
en una hora para dormir en los desiertos, y les basta para sus ideas:
porque VV. SS. no los han de echar por fuerza, y menos los bárbaros, que
les son mas afectos y fieles que á nosotros. El remedio que VV. SS.
proponen para este caso es, á mi ver, injusto en tiempo de paz: porque
no es otra cosa que hacer un atentado é injusticia notoria, poblándose
VV. SS. en lo que creen ageno, porque ellos se hayan establecido en lo
que disputan por parecerles suyo, aunque en verdad sea nuestro. En
substancia, el procedimiento que VV. SS. proponen, está, en mi juicio,
poco distante de lo que el tratado prohibe con gravísimas penas, bajo
del nombre de _via de hecho_.
En la relacion que VV. SS. hacen del camino desde Concepcion á las bocas
del Yaguarí, conozco la falta de instruccion en la materia, porque no
debe ser al este. Esta es la primera vez que hablo de tal camino, por
consiguiente han engañado á VV. SS. los que les han dicho que yo le
hacia intransitable, y que de este error supuesto habia convencido el
Sr. Alvear al Sr. Virey en su gabinete, con los planos en la mano. Para
hacer mas palpable la posibilidad de dicho camino, citan VV. SS. el de
los Jesuitas que, segun el P. Antonio Ruiz Montoya, salian de la
Asumpcion por el rio Paraguay arriba, desembocándose como á las 40
leguas en el puerto de Maracayú, pasando desde allí á embarcarse sobre
el Salto grande del Paraná. V. S. ha estado en Concepcion, distante mas
de diez leguas de esta capital, de donde pudo inferir, que el puerto de
Maracayú que citan, y toda la derrota jesuítica, pasaba muy al sud de
dicha Concepcion; y por consiguiente, que nada tenia que ver con lo que
VV. SS. proyectan. En efecto, el camino del P. Montoya, que VV. SS.
ignoran, empezaba en la Asumpcion, y navegando su rio hasta el de Xejuí,
lo seguían hasta sus cabeceras pròximas á los campos del antiguo pueblo
de Terecañí, donde V. S. tuvo las cabalgaduras que aprontó á los
Portugueses, y se conocen sus ruinas como siete leguas al norte de
Curuguatí. De allí, que era el puerto de Maracayú, seguian los PP. á
otro pueblo no muy distante, llamado tambien Maracayú, y continuaban
hasta el Salto del Paraná. Si no hubiese mas dificultad que la de
reconocer el Yaguarí, yo les enseñaria á VV. SS. el camino franco y
traginado mil veces, pero no vá por Concepcion como VV. SS. piensan.
Empieza en Curuguatí, sigue por dicho Terecañí, y vá á dar al paso del
rio Igatimí, desde donde sin tropiezo pueden VV. SS. ir al norte por
campos, hasta encontrar el Yaguarí: y si quieren itinerario, creo que lo
hallarán en este archivo. Los Curuguateños andaban anualmente este
camino, segun he visto en varios papeles, y he hablado con varios que lo
han andado; porque los Curuguateños no hace sino como treinta años, si
no me engaño, que han dejado dicha correria.
Vamos á lo substancial, y para hacerme entender agrego un mapita, que
aunque no sea exacto en cuanto al curso de los rios menores, lo es
suficiente para explicar mis ideas. En él se vé la distancia de los rios
Paraguay y Paraná, dividida en dos trozos: el uno comprende el espacio
que hay entre los rios Ipané y Corrientes, y el otro entre el Igatimí y
Yaguarí. Aquel fuè muy apreciado de los antiguos por sus excelentes
calidades: era el mas lleno, ó poblado de indios que hallaron por acá
los conquistadores, que fundaron en él los pueblos de Atirá,
Guarambaré, Ipané, Perico-guazú, Taré, Bomboy y Caaguazú, sin contar la
multitud que llevaron á Santa Cruz de la Sierra, cuyos descendientes se
conocen hoy en varios pueblos de los Chiquitos. Los yerbales y demas
conveniencias que se han descubierto estos años últimos, son notorias y
las disfrutan en parte los de Concepcion. Así solo diré, que tiene el
rio Paraguay franco para el comercio, y que proporciona auxilios y
escalas para todo lo que se ofresca mas arriba.
El segundo trozo, entre los rios Igatimí y Yaguarí, fué absolutamente
despreciado de los conquistadores, que hallándole casi desierto, nunca
fijaron el pié en él, sino el V. P. Fray Luis Bolaños, que inició la
reduccioncita de Pacoyú que se deshizo en un momento. Desde entonces
nadie ha hecho caso de tales tierras, no obstante de ser conocidas: sino
un Portugues que, con una estanzuela de ganados, se estableció junto á
una laguna en un potrero grande, y los Portugueses del pueblo de Nuestra
Señora de los Placeres, que no han querido volver á él por serles
costoso é inútil para sus ideas. Dicho espacio, segun noticias que
confirman los Portugueses de Igatimí y lo que informó el Exmo. Sr. D.
Manuel Antonio Flores, no sirven para ganados, porque no teniendo
_barrero_, ó la tierra salitrosa, absolutamente necesaria en aquellos
terrenos rojos y no calizos, no viven los animales. Cuando se despobló
Xerez, y abandonó el mencionado Portugues su estanzuela, quedaron
bastantes vacas en plena libertad, de las que los Curuguateños en las
referidas corridas mataron algunas: pero con tanta escasez que, cuando
mucho, en el viage á Xerez encontraban tres ó cuatro; siendo indudable
que si el país fuese adecuado habrian en 200 años inundado la tierra
donde nadie las ha perseguido. La historia nos dice, que todo el ganado
que hay, desde aquí al rio de la Plata, desciende de siete vacas y un
toro que trajo mi paisano Juan de Salazar. Dicho Sr. Flores, hablando de
esto, tiene por imposible la prosperidad del ganado en dichos lugares,
alegando otras razones; y los de Curuguatí, que son vecinos y de la
misma calidad, no pueden mantenerlos. Pero prescindamos, y aun demos por
sentado que las mencionadas tierras sean excelentes para ganados y todo
fruto, no por eso mejorarán para el estado, porque no hay rio para sacar
cosa alguna, y el hacerlo por tierra es la vida perdurable. Curuguatí
está rodeada de infinitos yerbales, y tiene un rio por donde estrae la
yerba en las crecientes: pero, como no sirve para embarcaciones de
quilla, esto es para llevar, es una villa llena de desdichas, aunque
está muchísimo mas cerca de la Asumpcion que el país de que se trata.
La resulta de todo es, que VV. SS. responden de que los Portugueses no
se poblarán al sud del rio Corrientes, sin que se conciba como pueda
nadie responder de otro que tiene interes en hacer aquello, y puede sin
que le cueste un real, ni halle, ni pueda hallar el menor embarazo en
las disposiciones de VV. SS. Proponen abrir un camino nuevo y costoso,
cuando lo hay para ir al Yaguarí; y sin tener presente las
circunstancias de las tierras al norte del Igatimí, quieren hacer un
establecimiento en el Yaguarí, prefiriendo la proteccion de un terreno
inútil, y descuidando lo que vale muchísimo y puede defenderse sin
espensas ni dificultad. La razon en que VV. SS. se fundan de prevenir á
los Lusitanos en aquellas partes, no me hace la menor fuerza; porque no
juzgo prudente gastar en eso sumas enormes que no se han calculado, como
era regular y preciso en este como en todo proyecto; ni las podrán
rehacer con las ventajas que se figuran y que yo tengo por nulas. Si los
Portugueses se han establecido ya, quedará frustrado el proyecte de VV.
SS.; y si por eso nos viesemos precisados, aunque no hay tal precision,
á cederles el pais en la demarcacion, que es lo que VV. SS. temen tanto,
creo que nada perderiamos, y que los Lusitanos no ganarian sino un
desembolso sin recobro. Pensar que con esto nos han de llevar tambien
las tierras al sud del rio Corrientes, como VV. SS. dicen, no veo la
conexion que tenga uno con otro. Por último, aunque me es sensible, la
precision me obliga á decir, que no es de mi acuerdo cosa alguna de
cuantas contiene el de VV. SS.
He visto tambien los demas papeles que V. S. me ha franqueado y son: uno
de V. S. al Sr. Virey, que empieza; "_en oficio separado_", su fecha 24
de Agosto: otro que comienza; "_acompaño á V. E._", fecha 14 de Octubre:
otro de 19 de Noviembre, que inicia; "_en oficio de 14 de Octubre_";
otro de 19 de Enero que principia; "_dirijo á V. E. el mapa:_" todos del
año de 1794, menos el último que es posterior. Ademas he leido los
oficios siguientes del Sr. Virey á V. S. Uno de 17 de Setiembre, que dá
principio;--"_está bien:_" dos de 19 de Noviembre, que empiezan;
"_aunque como verá V. S., y teniendo presente:_" otro de 19 de Febrero,
que comienza; "_recibí los dos oficios_," siendo el último del año
presente, los demas del anterior: y todos los devuelvo.
Hecho concepto de todo, no me detendrè en decir á V. S. mi parecer sobre
lo que no importa, come es lo que se habla de demarcacion; porque la
Corte está bien impuesta, desde antes que se hiciese el tratado, y
despues. Así ciñendome á lo que conviene, no puedo ocultar mi confusion.
El Sr. Virey hace mas de siete meses que clama por que se haga una
guardia, ó puesto de tropa, para quince hombres: esto es, un rancho, ó
casa de paja de ocho varas, rodeada de estacas: V. S. ha dispuesto, sin
que yo vea la aprobacion, hacer un puesto de estancia, que no es otra
cosa sino un corralito con un rancho para dos ó tres hombres, que
repunten ó atiendan á unas pocas cabezas de ganado: y las cartas de los
que estan con D. José Bolaños, encargado, del establecimiento, dicen,
que está haciendo _quinchas_, tratando de capilla ó iglesia, de 200
varas de tablas para puertas y ventanas, de cureñas, y lo que Dios sabe!
No es menor mi obscuridad en cuanto á la situacion: porque V. S. me ha
dicho que era en la orilla del rio Paraguay, y dichas cartas atestiguan
que está nueve leguas tierra adentro, y en la misma orilla austral del
rio Corrientes; lo que será manifiestamente contra el tratado, si la
línea va por él. Tambien veo que V. S. encarga con razon los ahorros del
erario en sus instrucciones al comandante destinado; y que este, para
hacer la guardia que ordena S. E., ó el puesto de estancia de V. S.,
llevó nueve carretas, 400 cabalgaduras, 70 y tantos hombres, &a.: y
todavia queria llevar capellan, cirujano, piloto y Ministro de real
hacienda, para aumento de costos y perjuicios y dar mas que reir á los
que saben los gastos y aparatos que se han hecho en siete meses para
construir un rancho de paja y clavar unas estacas!
Si yo hubiese dirigido el asunto, habria mandado al oficial que regresó
de Borbon poco há, se detuviese en la costa oriental del rio Paraguay,
como un cuarto de legua al sud de la barra del rio Corrientes, y que con
su gente hiciese un rancho pajizo de ocho varas, rodeado de estacada. El
lugar es adecuado, y el que debe ser: con que, dejando en él diez ú doce
hombres con un sargento y dos cañoncitos, estaba todo concluido. Lo
mismo haria hay, enviando 25 hombres en el bote del ramo de guerra:
pondria allí dos canoas, para que en caso de grave insulto pudiesen los
presidarios irse á Borbon ó á la Villa, y para que cada mes fuesen dos
de ellos en la una por víveres á uno de dichos lugares. Tendria por
escusado el oficial, porque basta un sargento para no dejar pasar al sud
ninguna embarcacion extrangera, aunque tragiese pliegos: pues haria lo
que el Sr. Virey, que cuando escribe al Gobernador de Rio Grande,
nuestros chasques llegan á la primera guardia portuguesa, entregan los
pliegos con recibo y regresan inmediatamente, sin esperar la respuesta,
que traen los Portugueses á Santa Teresa que es nuestro establecimiento
fronterizo. El Gobernador de Rio Grande hace lo mismo. Como la idea del
Sr. Virey en hacer dicha guardia, parece que ha sida fomentar á los
Españoles para que se adelanten con sus estancias, prevenir á los
extrangeros y embarazar el comercio que hacen ó pueden hacer en
Concepcion, lo dicho creo que basta para todo, y ya vé V. S. que no
tiene dificultad, ni el menor costo: si, como conviene, lo espende todo
el ramo de guerra establecido aquí, con el objeto de fundar y mantener
presidios.
Este es mi dictámen por conclusion, sin que pueda separarme un punto de
su contesto, y debiendo reputarse por opuesto á él todo cuanto se ha
hecho y le que se está haciendo. Cualquiera cosa de mas momento que lo
dicho será, á mi ver, inutil y costosa; y si no es en el sitio que fijo,
no solo será de mayor gasto y riesgo, sino que no llenará el fin. La
idea de puesto de estancia, que como he dicho no veo que esté aprobada,
la juzgo intempestiva; porque primero se ha de observar el movimiento
que pueden hacer los bárbaros y los fronterizos, antes de arriesgar los
ganados, que tampoco se podrán llevar vivos á Borbon, como V. S. piensa:
pues para eso habrian de caminar muchas leguas por las tierras al norte
del rio Corrientes, que se duda sean nuestras, ó por las del Chaco, que
por allí son casi todo el año intransitables.
Aun resta que decir por lo que hace á reconocimientos, sobre que V. S.
insta tanto. Si no estuviese firmado el tratado de límites, seria útil
reconocer los rios Yaguarí, Corrientes, Guachie, &a., para ver si
podriamos dirigir la línea por unos mejor que por otros; pero el tratado
está hecho, y es forzoso cumplirlo como suena: para esto no hay sino un
medio, que es hacer la demarcacion en la forma dispuesta. Supongamos
ahora que, á costa de mucho trabajo y pesos, viniesemos á saber, por los
reconocimientos que V. S. solicita, que el Yaguarí, por egemplo, corre
diez leguas, mas ó menos, mas allá de lo que se piensa, que dá diez ó
mil vueltas ó retortas, y que encabeza con el Guachie ú otro: ningun
trabajo nos ahorraban estas noticias; porque, sea lo que fuese, corra
por donde y como quiera, y encabeze con quien encabezáre, el tratado se
ha de seguir, y los demarcadores de ambas Coronas lo han de andar
juntos, haya exactos planos y noticias, lo mismo que si no los hubiera.
Entonces nadie dudará que el trabajo que V. S. quiere hacer, ó por mejor
decir, quiere haga yo y mis subalternos, resultará bien ocioso:
debiendose notar, que dicho _entonces_ no está léjos, y que mientras
tanto no creo haya necesidad para nuestro gobierno de que sepamos mas de
lo que sabemos; y aunque concibamos algunas utilidades en lo que V. S.
propone, no merecen los costos.
Si se tratase de hacer otros establecimientos é investigaciones, para
las cuales serian precisos los reconocimientos, se dispondrán entonces:
porque las operaciones deben ser sucesivas y proporcionadas. Pondré un
ejemplo: hecho el ridículo fuertecito que he propuesto, á poco tiempo
sabriamos si podiamos llevar ganados á él para surtirlo, y á Borbon. De
aquí se seguiria naturalmente el conocimiento del curso del rio
Corrientes, y sacariamos las cuentas si podriamos hacer un pueblo hacia
sus cabeceras donde nos podria convenir, pero que no hablo de él ni de
otras cosas, porque no es tiempo.
V. S., en vista de mi dictámen por escrito, que es el mismo que dije á
V. S. de palabra, sabrá lo que ha de hacer; porque yo he cumplido, con
darlo tal cual lo entiendo, sin pretender que sea infalible, ni
preferible á otros.
Nuestro Señor, &c.