_Asumpcion, 19 de Octubre de 1791._
Recibí la de V. E. de 18 de Setiembre último, en que suponiéndome en
Curuguatí me dice, que en caso de no haber parecido los Portugueses en
Igatimí, que no haga retirar mi division, ni otros auxilios que los que
puedan padecer deterioro por su existencia allí, y no hagan falta para
el transporte de los Portugueses desde dicho rio; y que vea que se
depositen á la menor distancia, en que puedan libertarse de demerito,
pues de retirarlos á la Asumpcion se seguirian demoras y costos.
Por lo que hace á mi partida, nada de cuanto hay en ella puede padecer
deterioro por estar en Curuguatí, sino los animales: pues, aunque los
demarcadores consuman lo mismo allá que aquí, para subsistir en
Curuguatí se necesitan peones, capataces y animales, sin que las raras
circunstancias del país permitan dispensa en esto: aquellos comen, y
estos perecen á los pocos meses, sin arbitrio en aquellas tierras, y
harán falta cuando se necesiten, sin que quizás tengan reemplazo cómodo.
En este concepto, y el de que la estacion de la partida en dicha villa
no puede tener otra utilidad en caso alguno que la de que no esperen
los Portugueses doce dias, y de que los perjuicios serian gravísimos, me
resolví á regresar, segun dije, à V. E. el pasado.
No obstante, como el contesto de V. E. me haga sospechar que mi retirada
de Curuguatí no habrá sido de su agrado, y debiéndome arreglar á las
disposiciones de V. E. aunque me parescan diferentes de mi modo de
pensar, dispondré mi vuelta á Curuguatí luego que en el próximo correo
reciba la órden. Pues, aunque me sea sensible no haber acertado con el
concepto de V. E. me consolaré con haber hecho lo que me pareció que
debia, exonerando mi obligacion y conciencia, y con ver que el yerro de
no haber esperado la órden para mi retirada se enmendará volviendo, sin
que mi proceder haya perjudicado á la demarcacion, antes bien, habrá
ahorrado algunos pesos y animales á la real hacienda.
Por lo demas, como nadie es tan práctico en la provincia como yo que
miro las cosas con todo el celo y reflexion de que soy capaz, dispuse en
mi retirada que los animales quedasen á treinta leguas de Curuguatí, que
es lo mas próximo donde pueden subsistir, y dejè los auxilios que de
òrden de V. E. situò este Gobernador para los Portugueses á veinte
leguas de Igatimí. Pero, como ya estuviesen inservibles, los mandó
retirar con mi acuerdo, y no se han reemplazado con otros muchos, porque
se inutilizarian igualmente antes que llegasen los Portugueses, que con
mucha probabilidad se puede creer que no llegarán hasta Abril ó Mayo
próximos. No obstante, cuando V. E. considerase útil y precisa la
renovacion de este auxilio, puede mandarla verificar á este Gobernador,
que está encargado de ella.
Nuestro Señor, &c.