_Asumpcion, Setiembre 19 de 1791._
Recibí la de V. E. de 18 de Agosto, en que dá recibo á la mia de 20 de
Junio último, la cual no pierde un punto de su fuerza, aunque haya en
ella alguna natural equivocacion en el motivo que causó la expedicion de
la real instruccion de 6 de Junio de 1778.
Me dice V. E. que es mas fácil para nosotros sostener que el Yaguarey es
el verdadero Igurey, que el _Iguary_ de D'Anville para los Portugueses:
sobre lo cual tiene V. E. mucho juicio, toda la justicia y la razon. Yo
soy de sentir que lo mas útil, expedito, fundado y conforme al tratado,
es sostener dicho Yaguarey, y que el empeñarnos en solicitar los Igatimí
è Ipané no puede sostenerse en el tribunal de la justicia, aun cuando
tengan y confiesen los Lusitanos la mencionada instruccion de 6 de
Junio. Hablando ingenuamente comprendo, que si los Portugueses
estuviesen bien impuestos en sus intereses y en las razones que las
apoyan en esta parte, hubieran desde luego admitido y solicitado lo
mismo que nosotros hemos exigido de ellos, que es la demarcacion de los
Igatimí é Ipanè, que es la mas perjudicial, y en el dia destructiva, de
esta provincia: y cuando no quisieran esto, pudieran con solidísimos
fundamentos repugnar dichos rios, sin que por nuestra parte se pudieran
sostener. Por lo menos yo no hallo respuesta á las razones que ellos
puedan dar, y no han dado todavia, segun creo, en apoyo de su
repugnancia á los Igatimí é Ipanè.
V. E. con mas juicio y conocimiento resolverá lo que conviene, y en mi
juicio es, sostener el Yaguarey sin solicitar, nombrar, ni admitir los
Igatimí y Ipanè, ni tratar de la referida real instruccion, que para
nada es menester en mi demarcacion. Si, como parece regular y está
mandado en las instrucciones que tenemos, D. Diego Alvear solo hubiese
tratado de la demarcacion hasta el Salto grande, dejando para mi todo lo
concerniente al Igurey que me está asignado; ó si, cuando se empezó á
tocar este punto con los Portugueses, se me hubiese dicho alguna cosa,
como parecia preciso, respecto á que estoy en proporcion de instruirme
mas que otro en el asunto, creo que las disputas estarian acabadas; que
se hubiera sostenido desde el principio lo que era justo y ventajoso, y
que se hubiera obrado con mas instruccion. Pero como considero que hubo
grave causa para exonerarme de la controversia del Igurey, y para
ocultarmela, me resigno con el poco concepto que merecí en dicha
ocasion.
Nuestro Señor, &a.