_Asumpcion, 19 de Setiembre de 1791._
Luego que recibí la de V. E. de 18 de Julio último, en que me comunica
que los Lusitanos estaban detenidos en San Pablo, sin dar para ello otro
motivo que la enfermedad de un astrónomo que habia pasado á curarse al
Janeiro, resolví regresar á esta capital, y lo verifiquè felizmente en
once dias con toda la gente y animales.
Tomè esta resolucion, fundado en que la animalada empezaba á perecer en
aquella tierra, donde no pueden vivir si no seis ú ocho meses; en que
con mi retiro se ahorran 600 pesos mensuales en sueldos y raciones de
peones y capataces; en que los Portugueses, que conocen mejor que
nosotros que el Igatimí es pestilencial en los últimos y primeros meses
del año, no han de venir á lo menos hasta el Mayo pròximo, y en mi
juicio en muchos años, ó hasta que se decida cual es el verdadero
Igurey; y finalmente me fundo en que, habiendo ya dejado en Curuguatí
todos los artículos de almacen que pueden entorpecer mi marcha, podré
transferirme á dicha villa en el tiempo que los Portugueses, desde
Igatimí, en caso que pareciesen, que es cosa que miro muy distante: y lo
indica el decir, que ha pasado al Janeiro, con el fin de curarse, el
astrónomo; siendo así que pudiera mas bien decirse que vá á buscar la
muerte, porque San Pablo es el país de la salud, como el Janeiro de la
enfermedad. El no indicar su reemplazo, el no salir el astrónomo sano,
ni hablar á poco mas ó menos de cuando saldrian, todo significa, y dá á
entender, los años que faltan para que lleguen á estos paises. ¡Ojalá
salga errada esta profecía! Que en mi juicio es tan cierta como la que
hize antes de salir de esa para este destino, oponiendome fuertemente á
que viniesen estas divisiones al Paraguay á esperar años, y causar
grandes costos, segun les consta á los Señores, D. Juan José de Vertiz y
D. Francisco de Paula Sanz.
No se me oculta que, en el órden regular del servicio, debiera yo
esperar órden de V. E. para retirarme: pero, de haberlo verificado,
hubiera sido preciso esperar tres meses, en cuyo tiempo me hubiera
quedado sin animales, se hubieran gastado al pié de 2,000 pesos, y se
hubiera privado á la Provincia del trabajo de la peonada, y á las
mugeres é hijos, de maridos y padres, cuyos perjuicios no quize que
gravasen mi conciencia. Por cuyas consideraciones espero que V. E.
apruebe mi resolucion ejecutiva, y de lo contrario disponga: pues, como
he dicho, en pocos dias volveré al lugar que dejé.
Nuestro Señor, &c.