_Curuguatí, 30 de Julio de 1791_.
Se pasó el tiempo en que ofrecieron llegar á esta los Portugueses, y dos
meses mas, sin que puedan disculpar tanta demora con el pretesto de
malos tiempos, ni otros acaecimientos del viage. Por otro lado, el
temperamento del Igatimí es mortífero en los últimos y primeros meses
del año; y no ignorando ellos esta circunstancia, es creible que no
parecerán en el presente ni en los principios del año de 1792.
Ya no sé que ideas puedan tener los Lusitanos para haber tardado los
años de la vida de un hombre en resolverse á decirnos que vendrán; y
despues que lo han dicho, temo que ha de pasar el siglo presente sin que
parescan por acá.
Dejo á parte lo sensible que me es la consideracion de que paso la
mejor parte de mi vida, y los años mas útiles de ella en este destierro,
viendo que he de acabar el resto de mi existencia inutilmente, ó habrè
de pedir mi retiro de esta veterana partida, porque los hombres no son
eternos; y solo traigo á la consideracion de V. E. los costos que sufre
el erario, mayormente ahora que se estan manteniendo muchos peones en el
apronto y custodia de los auxilios que pidieron los Portugueses, y los
que por nuestra parte estan prontos para hacer una demarcacion que tiene
traza de no principiarse.
En el presente fatal aspecto de las cosas es casualidad el acertar: á
veces me determino á proponer á V. E. que se retiren los auxilios que
pidieron los Portugueses y se hallan en el camino de Igatimí,
despidiendo los peones que los atienden, haciendo lo mismo con los mios:
pero hallo el inconveniente de que si llegan los Lusitanos se hallarán á
pié, y los recursos muy distantes. Otras veces me ocurre por mejor,
retirar mi partida y deshacerla, para evitar sueldos, segun solicité de
V. E. el 13 de Febrero de este año, y esto es lo que tengo por mas
acertado, fundándome en que esto mismo acaban de hacer los Portugueses,
segun me avisa D. Antonio Alvarez desde Chiquitos, y lo que me escribe
D. Diego Alvear haber oido á sus concurrentes, que solo vendrá al
Igatimí la division que debe obrar con D. Juan Francisco Aguirre.
Bien veo que solo un hombre instruido en lo futuro puede disponer lo
conveniente, y que si se retira y deshace mi division, y llegan los
Portugueses, sentirán hallarse sin concurrentes: pero si no vienen, ó
vienen solo los del Sr. Aguirre, es claro que el principio de mi
demarcacion se dilatará muchos años, creciendo á proporcion los costos,
y haciendose preciso entonces que venga otra division jóven á reemplazar
esta, que solo por anciana será acreedora á su relevo.
V. E. con mayores luces podrá determinar si he de licenciar mi partida
en caso que no parescan los Portugueses en Agosto y Setiembre, ó cuando
parescan solo los que han de trabajar con Aguirre. En todo caso, si V.
E. no dispone lo contrario, no pareciendo los Lusitanos en dicho tiempo,
retirarè los auxilios que se les tiene prontos en el camino de Igatimí,
y toda mi partida á la Asumpcion, reuniendo la animalada en la estancia
mas próxima que pueda á esta villa: pues de este modo se ahorrarán 6,000
pesos anuales, y se conservarán los animales, que mueren á los seis ú
ocho meses en estos lugares.
Nuestro Señor, &c.