_Asumpcion, 12 de Julio de 1784._
En vista de la de V. E. de 13 del pasado, y de las reflexiones y
adiciones que contiene, no reclamaré las tierras de los Mbayás, y me
contentaré con buscar un rio que, cubriendo nuestros pueblos y yerbales
al norte del Ipané, pueda servir de límite à los dominios, sin que entre
estos quede terreno neutral.
Esta fué mi primera resolucion, menos en lo del terreno neutro que
queria establecer en las tierras de los Mbayás. Para pensar así, me
fundaba en que el tratado quiere que los límites queden bien marcados y
conocidos, lo que se consigue ciertamente, no haciéndolos pasar por rios
ó montes, sino dejando los vasallos bien separados. Para lo primero,
cualquiera rio ó arroyo es suficiente, pero no lo es para separar los
vasallos, como se desea en el artículo 6.º del tratado: pues, no
obstante de ser suficientes los arroyos Chuy, San Miguel y Tahim, para
que la línea quede bien conocida, se deja entre ellos 40 leguas de
terreno neutral.
Atendiendo à esto, é ignorando que hubiese en los parages por donde debe
pasar la linea entre los Mbayás, rio caudaloso que solo pudiese ser
límite, escribí á V. E. que debia quedar terreno neutral. Pero en el
dia, con la carta de V. E. y la lista de los rios que me incluye, espero
hallar alguno que evite la solicitud de terreno neutro; y con esto las
molestas contestaciones.
Consulté á V. E. sobre las tierras de los Mbayás, porque tuve tiempo
para ello, y porque esta provincia se hubiera quejado de mí sobre este
particular, á que no tengo que añadir á lo dicho en los dias 12 de Abril
y Mayo: lo que no habiendo parecido á V. E. suficiente para reclamar con
justicia dichas tierras, no trataré de ellas absolutamente con los
Portugueses.
Las reflexiones de V. E. estienden las tierras de los Mbayàs hasta el
rio Tacuarí, y aun mas allá. Yo, fundado en lo que he oido al cura de
Belen y á tres caciques, de los cuatro que habitan únicamente al este
del rio Paraguay, las consideraba de mucho menor estension.
Las noticias del desprecio que merecieron dichas tierras á los
demarcadores últimos, y la de la montaña hácia el Guaporé, las tomé de
una carta del Señor D. Manuel de Flores al Marques de Valdelirios, y la
del _Cerro Blanco_, del diario de una expedicion en su busca que poco há
hizo un vecino de esta ciudad. Verdad es que no lo halló, pero dice que
fué por impedirlo las aguas, y no por no existir: así aunque dudaba de
esta noticia, y debia darla, aunque conociese que me pudieron engañar.
Las noticias que me dá V. E. son tan circunstanciadas que parecen
justas, y no las olvidaré cuando me puedan servir.
El cura de Belen ha dicho, que desde su casa pasó á la banda del este de
la cordillera que media entre los rios Paraná y Paraguay, en seis dias,
con cargueros y chusma de indios, y que estos fueron en cuatro à la
fortaleza que tuvieron los Portugueses sobre el rio Igatimí: lo que no
concuerda con la impenetrabilidad de dicha cordillera que refiere el
papel de las adiciones. Cuando me halle en la cabecera del Igatimí,
donde me vendrá á encontrar dicho cura, será tiempo de tomar el partido
de volver á la Asumpcion, ó de atravesar dicha cordillera.
He pasado á D. Juan Francisco Aguirre copia de las reflexiones y
noticias de V. E., y he conferenciado particularmente sobre el fuerte
reforzado de los Portugueses que se halla en el Chaco: de cuya
existencia no se puede dudar sin temeridad, porque todos los indios lo
aseguran como testigos de vista. Por mi parte no dejaré de solicitar la
ruina del que los Portugueses tienen en Igatimí, si acaso está en pié.
Se me olvidó incluir á V. E. el croquis, de que hablé el 12 de Mayo, que
hoy remito: en él verá V. E. ser dudoso el curso que se cree del Ipané,
y que sus cabeceras sean las que le atribuyeron los demarcadores
últimos. El fundamento de esta duda nace de que todos aquí aseguran que
el Aguaray desagua en el Xejuí, y de que un mapa, hecho por alguno de
los Portugueses que acompañaron á D. José Custodio en dicha demarcacion,
con la mayor claridad espresa el curso del Ipané, muy diverso, segun lo
muestra el croquis, y dirige el Aguaray, que creyeron cabecera del
Ipané, al Xejuí.
No puede esta variedad embarazarnos en el dia, aunque en aquella
demarcacion era de grave consecuencia. Pues vayan por donde quieran los
Ipané y Aguaray, debemos cubrir nuestros pueblos y yerbales con algun
rio, sea el que fuere, segun V. E. me lo dice.
He dicho cuanto en el dia me ocurre, para que V. E. sepa en qué me fundé
para consultar sobre estas materias; y estoy muy contento con que V. E.
me las haya declarado, y deseoso de practicarlas.
Nuestro Señor &c.