Entre varios papeles que dejó Azara en poder de su compañero y amigo, D.
Pedro Cerviño, se hallaba el borrador autógrafo de su correspondencia
inédita sobre los trabajos de demarcacion:--documento importante, que
contiene la historia de las controversias suscitadas por los Comisarios
portugueses, con varias observaciones sobre el tratado de 1777.
En él se señalan los errores de los negociadores; sobre todo el de hacer
pasar la línea de demarcacion por dos rios (_Ygurey_ y _Corrientes_),
que, ò no existen, ò no se hallan donde ellos los habian colocado. Solo
al cabo de muchas investigaciones pudo descubrirlos el autor de esta
correspondencia, el primero en el Yaguarey, ó _Igurey_ de d'Anville, y
el segundo en el rio _Appa_.
Pero, por mas fundada que fuese esta opinion, no pasò de conjetura, y la
aprobacion de los Altos Poderes Contratantes no bastò à darle el
caràcter de un artículo adicional al tratado. No cesaron los comisarios
portugueses de promover dudas y enredos, y lograron al fin el objeto que
se habian propuesto, de dejar en suspenso la demarcacion.
Azara tuvo que luchar contra las mismas autoridades españolas, que, ó no
comprendieron, ò tenian en menos sus representaciones. Esta indiferencia
le pareció sospechosa, y acusò de cohecho al Gobernador del Paraguay.
Sus relaciones oficiales con este funcionario tomaron desde luego un
carácter austero y hasta descomedido, que solo la conciencia de alguna
culpa secreta pudo hacer tolerar en un inferior. Débil y circunspecto en
las contestaciones, el Gobernador cifrò su venganza en los desaires, que
despreciò Azara á pesar de su génio irritable. Solo al cabo de muchos
años puso en los apuntes, que comunicó al Señor Walckenaer, para que no
lo olvidase en su biografia, que, "preguntando un dia donde estaban las
llaves del archivo, le fuè contestado, _que se las habia llevado al
campo un dependiente del Gobernador_." Desde entonces ya no volvió à
este lugar de su predileccion, y ¿quien puede calcular ahora la
extension que hubiera dado á la parte histórica de su viage sin este
incidente?......
El mérito de Azara no debe graduarse por lo que hizo, sino por las
dificultades que hallò en realizarlo. Ninguno de sus compañeros le
aventajò en actividad, y à todos sobrepujó en inteligencia.
_Buenos Aires, Marzo de 1837._