46. EL COMPETIDOR

Un día a eso de las seis de la tarde llegó a una posada un hombre. Se

sentó y demandó:

--¿Puedo obtener que comer por mi dinero?

El posadero, hombre muy cortés y oficioso, replicó con una reverencia

profunda:

--Sin duda, señor; mande Vd. lo que desee, y contentaré a Vd.--Y a la

verdad, no era mala la cena. Mientras comía con mucho gusto, el posadero

preguntó al huésped:

--¿Acaso le gustará a Vd. una botella de vino?

--Me conviene si puedo obtener algo bueno por mi dinero,--repuso el

hombre. Concluida la cena, sirvió el café el posadero y demandó otra

vez:

--¿Sin duda le gustará a Vd. un excelente tabaco?

--A mí me gusta todo, si puedo obtener algo bueno por mi dinero,--fué la

contestación. Al fin el posadero presentó la cuenta que ascendió a cinco

pesetas. Sin examinarla ni mirarla el hombre entregó al posadero una

vieja pieza de cinco centavos. Éste la rechazó preguntando con cólera:

--¿Qué quiere decir esto? Vd. ha ordenado las mejores cosas. Vale tres

pesetas la cena, una peseta el vino y otra peseta los tabacos.

--Yo no he mandado nada,--repuso el hombre.--He pedido que comer por mi

dinero, y esta pieza es todo el dinero que tengo.

Estaba el posadero para ponerse muy colérico, cuando se le ocurrió una

buena idea.

--Amigo,--dijo con una sonrisa muy fina,--ya no hablaremos más de eso.

No me pagará Vd. nada. Le presento a Vd. graciosamente la cena, el vino

y los tabacos. Además, tome Vd. este billete de diez pesetas, si quiere

hacerme un gran favor. Dos calles más arriba está la posada del León de

Oro, cuyo amo es mi competidor. Vaya Vd. al León de Oro, y haga la misma

calaverada.

[Illustration]

Tomó el dinero, se lo metió en el bolsillo y se despidió el huésped.

Llegado a la puerta se volvió y dijo con burla mal disimulada:

--Muchas gracias y buenas noches. Pero es su competidor de Vd. quien me

ha hecho venir aquí.

A First Spanish Reader · 第 57 / 140 题