008:007 Jesús le dijo, «Iré y lo sanaré.»

008:008 El centurión le contestó, «Señor, no soy digno de que entres

bajo mi techo. Sólo dí la palabra, y mi siervo será sanado.

008:009 Pues yo también soy un hombre bajo la autoridad, teniendo a mi

cargo soldados. Le digo a este, `Ve,´ y él va, y le digo a

otro, `Ven,´ y él viene; y le digo a mi siervo, `Haz esto,´ y

él lo hace.»

008:010 Cuando Jesús escucho esto, se maravilló, y le dijo a los que

lo seguían, «Con seguridad les digo, que no he encontrado una

fe tan grande, ni siquiera en Israel.

008:011 Les sigo que muchos vendrán de este y oeste, y se sentarán con

Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de Dios,

008:012 mientras que los niños del Reino serán arrojados en la

oscuridad exterior. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.»

008:013 Jesús le dijo al centurión, «Sigue tu camino. Que se cumpla

para ti como tu lo haz creído.» Su siervo[67] fue sanado en

ese instante.

008:014 Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro vio a su suegra acostada

con fiebre.

008:015 Le tocó la mano y la fiebre se fue. Ella se levantó y comenzó

a servirle. Se lee «servirles» en vez de «servirle.»

008:016 Cuando cayó la tarde le llevaron muchos poseídos por demonios.

Expulsó los espíritus con una palabra y sanó a todos los que

estaban enfermos;

008:017 para que así se cumpliera lo que el profeta Isaías dijo: «Él

nos quitó[68] nuestras debilidades y cargó con nuestras

enfermedades.»

008:018 Cuando Jesús vio las grandes multitudes a su alrededor dio la

orden de partir hacia el otro lado.

008:019 Un escriba vino y le dijo, «Maestro, yo te seguiré a donde

vayas. »

008:020 Jesús le dijo, «Los lobos tienen madrigueras y los pájaros del

cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tienen lugar

alguno donde reposar su cabeza.»

008:021 Otro de sus discípulos le dijo, «Señor, permíteme primero ir a

enterrar a mi padre.»

008:022 Pero Jesús le dijo, «Sígueme y deja a los muertos enterrar a

sus propios muertos.»

008:023 Cuando se subió al bote sus discípulos lo siguieron.

008:024 Una gran tempestad se levantó del mar, el barco estaba

cubierto por las olas pero Jesús estaba dormido.

008:025 Fueron donde Jesús y lo despertaron diciendo, «¡Sálvanos

Señor! ¡Estamos muriendo!»

008:026 Él les dijo, «¿Por qué tienen miedo, ustedes hombres de poca

fe?» Entonces se levantó, reprendió al viento y al mar, y hubo

una gran calma.

008:027 Los hombres se asombraron diciendo, «¿Qué clase de hombre es

este que hasta el viento y el mar le obedecen?»

008:028 Cuando llegó al otro lado a la región de Gadara dos personas

poseídas por demonios lo encontraron allí, salían de las

tumbas de forma violenta, así que nadie podía pasar por ese

camino.

008:029 Ocurrió, que gritaron «¿Qué tenemos que ver contigo Jesús,

Hijo de Dios? ¿Haz venido aquí a atormentarnos antes de

tiempo?»

008:030 Había una piara de cerdos alimentándose lejos de allí.

008:031 Los demonios le suplicaron diciendo, «Si nos expulsas

permítenos meternos a esa piara de cerdos.»

008:032 Él les dijo, «¡Vayan!»

Salieron y entraron en los cerdos; y ocurrió, que los cerdos

corrieron hasta caer por el precipicio al mar y murieron en el

agua.

008:033 Los que alimentaban a los cerdos huyeron a la ciudad y

contaron todo lo sucedido, incluyendo lo que paso con los que

estaban poseídos por los demonios.

008:034 Toda la ciudad salió a encontrarse con Jesús. Cuando lo vieron

le rogaron que se fuera de sus fronteras.

9

009:001 Entró al bote, y cruzó, para llegar a su propia ciudad.

009:002 Ocurrió, que le llevaron un hombre que estaba paralizado, y

que yacía sobre una camilla[69]. Jesús viendo su fe, le dijo

al paralítico, «¡Hijo, alégrate! Tus pecados te son

perdonados.»

009:003 Algunos de los escribas dijeron entre ellos, «Este hombre

blasfema.»

009:004 Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo, «¿Por qué piensan

mal en sus corazones?

009:005 Pues ¿qué es más fácil, decir `Tus pecados son perdonados;´ o

decir `Levántate, y camina?´

009:006 Sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad sobre la tierra

para perdonar pecados.» Entonces le dijo al paralítico,

«Levántate, toma tu camilla, y ve a tu casa.»

009:007 Él se levantó y fue a su casa.

009:008 Y cuando la multitud vio esto, se maravilló y dio gloria a

Dios, quien le había tal autoridad a los hombres.

009:009 Cuando Jesús salía de allí, vio a un hombre llamado Mateo

sentado en la oficina de recolección de impuestos. Le dijo,

«Sígueme.» Él se levantó y lo siguió.

009:010 Ocurrió mientras se sentaba en la casa[70 ], que muchos

recolectores de impuestos y pecadores vinieron y se sentaron

con Jesús y sus discípulos.

009:011 Cuando los fariseos vieron esto, dijeron a sus discípulos,

«¿Por qué su maestro come con recolectores de impuestos y

pecadores?»

009:012 Cuando Jesús los escucho, les dijo, «Aquellos que son

saludables no necesitan un médico, pero si quienes están

enfermos.»

009:013 Ustedes vayan y aprendan lo que esto significa: `Deseo piedad,

no sacrificio,´ pues no vine a llamar al justo, sino a los

pecadores al arrepentimiento.»

009:014 Entonces los discípulos de Juan fueron donde Jesús diciendo,

«¿ Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho pero tus

discípulos no ayunan?»

009:015 Jesús les dijo, «¿Acaso pueden estar tristes los amigos[71]

del novio mientras él está con ellos? Pero vendrán los días

cuando el novio les sera quitado y entonces ahí ayunarán.

009:016 Nadie pone un pedazo de tela nueva en un vestido viejo; pues

el parche se rasgará [72] y hará un hueco más grande aún.

009:017 Ni tampoco la gente pone vino nuevo en cueros viejos porque se

revientan los cueros y tanto cueros como vino quedan

inservibles. Se pone vino nuevo en cueros nuevos y ambos se

conservan.»

009:018 Mientras les decía estas cosas un jefe de los judíos llegó

donde Él y se arrodillo diciendo, «Mi hija acaba de morir pero

ven y pon tu mano sobre ella y ella vivirá.»

009:019 Jesús se levantó y lo siguió al igual que sus discípulos.

009:020 Entonces una mujer que sufría de hemorragias de sangre durante

doce años se acerco a Él por detrás y le tocó el borde de su

manto;

009:021 pues ella se dijo a si misma, «Si yo solo toco su manto seré

sanada.»

009:022 Pero Jesús dándose vuelta y viéndola, le dijo «¡Hija,

alégrate! tu fe te ha hecho bien[73].» Y la mujer fue sanada

desde ese instante.

009:023 Cuando Jesús entró en la casa del dirigente, vio a los

interpretes de flauta[74] y a la multitud en un desorden

ruidoso,

009:024 y les dijo, «Hagan espacio, porque la niña no está muerta,

sino durmiendo.»

Entonces ellos lo ridiculizaron.

009:025 Pero cuando la multitud fue sacada, Él entró, tomó su mano y

la niña se levantó.

009:026 La noticia de esto se difundió por toda la región.

009:027 Mientras Jesús salía de allí, dos hombres ciegos lo siguieron,

llamándolo y diciendo, «¡Ten piedad de nosotros, hijo de

David!»

009:028 Cuando había entrado en la casa, los ciegos fueron donde Él.

Jesús les dijo, «¿Creen que yo puedo hacer esto?»

Ellos le dijeron, «Si, Señor.»

009:029 Entonces Él tocó sus ojos, diciendo, «Que se cumpla en

ustedes, de acuerdo a su fe.»

009:030 Sus ojos se abrieron. Jesús les indicó estrictamente, «Cuiden

que nadie sepa sobre esto.»

009:031 Pero ellos salieron y difundieron su fama en toda la región.

009:032 Cuando se iban, ocurrió, que un hombre mudo que estaba poseído

por un demonio le fue llevado.

009:033 Cuando el demonio fue expulsado, el mudo pudo hablar. La

multitud maravillada, decía, «¡Nunca antes había sido visto en

Israel algo como esto!»

009:034 Pero los fariseos decían, «Por el príncipe de los demonios, Él

expulsa demonios.»

009:035 Jesús fue por todas las ciudades y villas, enseñando en sus

sinagogas, predicando la Buena Nueva del Reino, y sanando todo

sufrimiento y toda enfermedad entre la gente.

009:036 Pero cuando vio las multitudes, fue movido por la compasión

hacia ellos, porque estaban cansados y se dispersaban como

ovejas sin un pastor.

009:037 Entonces le dijo a los discípulos, «De hecho la cosecha es

abundante, pero los trabajadores son pocos.

009:038 Por esto recen al Señor de la cosecha para que envíe

trabajadores.»

10

010:001 Llamó[75] a sus doce discípulos, y les dio autoridad sobre los

espíritus impuros, para expulsarlos, y para sanar todo

sufrimiento y toda enfermedad.

010:002 Los nombres de los doce apóstoles son estos. El primero,

Simón, quien es llamado Pedro; Andrés, su hermano; Santiago el

hijo de Zebedeo, Juan su hermano;

010:003 Felipe; Bartolome; Tomás; Mateo el recolector de impuestos;

Santiago el hijo de Alfeo; y Lebeo quien era llamado

Tadeo[76];

010:004 Simón el cananita[77]; y Judas Iscariote, quien también[78] lo

traicionó.

010:005 Jesús envió a estos doce, y les encargó, «No vayan entre los

gentiles, y no entren en ninguna ciudad de samaritanos.

010:006 En cambio, vayan a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

010:007 Mientras van, prediquen, `¡El Reino de Dios está a mano!´

010:008 Sanen los enfermos, limpien a los leprosos, [79] y expulsen

demonios. Recibieron gratuitamente, así que den gratuitamente.

010:009 No lleven[80] oro, ni plata, ni bronce en sus monederos.

010:010 No lleven bolsa para su viaje, ni dos vestidos, ni zapatos, ni

bastón: pues el trabajador merece su comida.

010:011 En cualquier ciudad o pueblo que entren, encuentren a[ 81]

quien se lo merece, y quédense allí hasta que se vayan.

010:012 Cuando entre a una[82] casa, den un saludo de paz[83].

010:013 Si la familia lo merece que su paz vaya a la casa; pero si no

lo merece que su paz regrese a ustedes.

010:014 Si alguien no los recibe, ni escucha sus palabras, mientras

salen de la casa o de la ciudad, sacudan el polvo de sus pies.

010:015 Con seguridad les digo, será más tolerable para la tierra de

Sodoma y Gomorra en el día del juicio que para esa ciudad.

010:016 «Observen, los envío como ovejas en medio de lobos. Entonces

sean astutos como serpientes, e indefensos como palomas.

010:017 Pero cuídense de los hombres: pues los enviarán a consejos, y

en sus sinagogas los castigarán.

010:018 Si, y serán llevados ante gobernadores y reyes por mi causa,

para dar testimonio ante ellos y a las naciones[84].

010:019 Pero cuando los entreguen, no estén ansiosos sobre como o que

dirán, pues en esa hora les será dado lo que dirán.

010:020 Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su

Padre quien hablará en ustedes.

010:021 «Un hermano enviará a su hermano a la muerte, y el padre a su

hijo. Los hijos se levantarán contra sus padres, y por causa

de ellos serán condenados a muerte[85].

010:022 Serán odiados por todos los hombre por causa de mi nombre,

pero aquel que persista hasta el final será salvado[86].

010:023 Y cuando los persigan en esta ciudad, huyan a la siguiente,

pues con seguridad les digo, ustedes no habrán ido por todas

las ciudades de Israel, hasta que el Hijo del Hombre haya

venido.

010:024 «Un discípulo no está sobre su maestro, ni un siervo sobre su

señor.

010:025 Es suficiente para el discípulo ser como su maestro, y para el

siervo ser como su señor. Si ellos han llamado al maestro de

la casa Beelzebú, ¡cuanto más los de su familia!

010:026 Entonces no les teman, pues no hay nada encubierto que no sea

revelado, ni nada escondido que no sea conocido.

010:027 Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a la luz; y lo que

escuchan susurrado al oído, proclámenlo desde los techos de

las casas.

010:028 No teman a aquellos que matan el cuerpo, y que no pueden matar

el alma. Por el contrario, teman a quien es capaz de destruir

tanto el alma como el cuerpo en el infierno.

010:029 «¿No son vendidos dos pájaros por un asarión[87]? ¿Y si alguno

cae a tierra, no es acaso a voluntad del Padre?

010:030 pero cada uno de los cabellos de sus cabezas está contado.

010:031 Por eso no se preocupen. Ustedes son de más valor que muchos

pájaros.

010:032 Entonces a todo aquel que me reconozca[88] ante los hombre, a

él también yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el

cielo.

010:033 Pero a cualquiera que me niegue frente a los hombre, a él

también lo negaré ante mi Padre que está en el cielo.

010:034 «No piensen que he venido a traer calma[89] sobre la tierra.

No vine a traer calma, sino una espada[90].

010:035 Pues he venido a poner un hombre en disputa contra[91] su

padre, y a la hija contra su madre, y a la nuera contra la

suegra.

010:036 Los enemigos de un hombre serán aquellos de su propia familia.

010:037 Aquel que ame a padre o madre más que a mí no es digno de

mí[92]; y aquel que ame a hijo o hija más que a mí, no es

digno de mí.

010:038 Aquel que no tome su cruz y me siga, no es digno de mí.

010:039 Aquel que encuentre su vida[93] la perderá; y aquel que pierda

su vida por mi causa la encontrará.

010:040 Aquel que los reciba me recibe, y aquel que me recibe a mi

recibe al que me envió.

010:041 Aquel que recibe a un profeta porque es un profeta[94],

recibirá la recompensa del profeta; y aquel que recibe a un

hombre justo[95] porque es justo, recibirá la recompensa de un

hombre justo.

010:042 Aquel que le da a uno de estos pequeños sólo un vaso de agua

fría para beber por ser un discípulo mio[96], con seguridad

les digo que de ninguna forma perderá su recompensa.»

11

011:001 Ocurrió que cuando Jesús había terminado de dar indicaciones a

sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en

las ciudades.

011:002 Cuando Juan escuchó en prisión de las obras de Cristo, envió a

dos de sus discípulos

011:003 a decirle, «¿Eres tu el que viene, o debemos buscar[97]

otro?»

011:004 Jesús les contestó, «Vayan y díganle a Juan las cosas que

escuchan y ven:

011:005 los ciegos reciben su vista, los minusválidos caminan, los

leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son

resucitados, y la buena nueva es predicada a los pobres[98].

011:006 Bendito aquel que no encuentra ocasión para dudar de mi[99].

011:007 Mientras se iban por su camino, Jesús comenzó a hablarles a

las multitudes sobre Juan «¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una

caña movida por el viento?

011:008 ¿Pero qué fueron a ver? ¿Un hombre en suaves vestidos?

Observen, que quienes visten vestidos suaves están en las

casas de los reyes.

011:009 ¿Pero que fueron a ver? ¿A ver un profeta? Si, y les digo,

mucho más que un profeta.

011:010 Porque este es aquel de quien está escrito, `Observa, envió mi

mensajero antes de tu gracia, quien preparará[100] el camino

antes de ti.´

011:011 Con seguridad les digo, entre aquellos que han nacido de mujer

no ha aparecido alguien más grande que Juan el Bautista; y aún

así el que es menos en el Reino de Dios es más grande que él.

011:012 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de

Dios sufre violencia, y los violentos lo toman a la

fuerza[101].

011:013 Pues todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

011:014 Si ustedes desean recibirlo, este es Elías, quien está por

venir.

011:015 Quien tenga oídos para escuchar, que escuche.

011:016 «Pero ¿con qué compararé a esta generación? Es como niños que

se sientan en la plaza, llaman a sus compañeros

011:017 y dicen, `Tocamos la flauta para ustedes, y ustedes no

bailaron. Lloramos por ustedes, y ustedes no se

lamentaron[102].´

011:018 Pues Juan vino sin comer ni beber y ellos dijeron, `Tiene un

demonio.´

011:019 El Hijo del Hombre vino comiendo y bebiendo y ellos dijeron,

`¡Observen, un glotón y bebedor, un amigo de los recolectores

de impuestos y de los pecadores!´ Pero la sabiduría se

reconoce por sus obras[103].»

011:020 Entonces comenzó a denunciar a las ciudades en las que había

hecho la mayoría de sus obras poderosas, porque no se

arrepentían.

011:021 «¡Pobre de ti, Corazín![104] ¡Pobre de ti, Betsaida! Pues si

las obras poderosas que se han hecho en ustedes se hubieran

hecho en Tiro y Sidón, la gente[105] se habría arrepentido

hacia tiempo en camisas de penitencia y cenizas.

011:022 Pero les digo, será más tolerable para Tiro y Sidón en el día

del juicio que para ustedes.

011:023 Tu, Capernaum, que eres exaltada hasta el cielo, bajarás al

infierno. Pues si las poderosas obras que se han hecho en ti

se hubieran hecho en Sodoma, habría permanecido hasta estos

días.

011:024 Pero les digo que será más tolerable para la tierra de Sodoma

en el día del juicio que para ustedes.»

011:025 En ese momento, Jesús dijo, «Te agradezco, Padre, Señor del

cielo y la tierra, que escondes estas cosas al sabio y al

entendido, y las revelas a los niños[106].

011:026 Si, Padre, pues así fue agradable a tu vista.

011:027 Todo me ha sido enviado por mi Padre. Nadie conoce al Hijo,

excepto el Padre, y nadie conoce al Padre, excepto el Hijo, y

aquel a quien el Hijo desea revelárselo.

011:028 «Vengan a mi, todos ustedes que trabajan y llevan pesadas

cargas, y les daré descanso.

011:029 Tomen mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mi, pues yo soy

tranquilo y humilde de corazón; y ustedes encontrarán descanso

para sus almas.

011:030 Pues mi yugo es fácil[107], y mi carga es liviana.»

12

012:001 En ese tiempo, Jesús fue el día sabático por los campos de

granos. Sus discípulos estaban hambrientos y comenzaron a

arrancar granos y a comer.

012:002 Pero cuando los fariseos los vieron, le dijeron, « Observa,

tus discípulos hacen algo que no es permitido hacer en el día

sabático.»

012:003 Pero Él les dijo, «No han leído sobre lo que David hizo cuando

él y sus acompañantes tenían hambre;

012:004 como entró a la casa de Dios y comió del pan sagrado el cual

no le era permitido comer ni tampoco a los que estaban con él,

era solo para los sacerdotes.

012:005 O no han leído en la ley que en el día sabático los sacerdotes

en el templo ignoran[108] el día sabático, ¿acaso no tienen

culpa?

012:006 Pero les digo que uno más grande que el templo está aquí.

012:007 Pero si ustedes hubieran sabido lo que esto significa, `quiero

compasión y no sacrificio´ no habrían condenado al inocente.

012:008 Pues el Hijo del Hombre es Señor del día sabático.»

012:009 Él se marchó de allí, y entró a la sinagoga.

012:010 Ocurrió que allí había un hombre con la mano tullida. Ellos le

preguntaron, «¿Es legal sanar en el día sabático?» Para así

poder acusarlo.

012:011 Él les dijo, «¿Qué hombre hay entre ustedes que si tiene una

oveja y esta se cae en un hoyo el día sabático no se aferra a

ella y la saca de allí?

012:012 ¡Que tanto más valor tiene un hombre que una oveja! Por tal

razón es legal hacer el bien en el día sabático.»

012:013 Entonces le dijo al hombre, «Estira tu mano.» El estiró la

mano; y esta quedó restaurada completamente tal como la otra

mano.

012:014 Pero los fariseo salieron y conspiraron en contra de Jesús

para ver como lo podrían destruir.

012:015 Jesús, percibiéndolo, se alejo de allí. Grandes multitudes lo

siguieron; y Él los sanó a todos,

012:016 y les encargo que no debían darlo a conocer:

012:017 para que se cumpliera lo que fue dicho por Isaías el profeta,

012:018 «Observen, mi siervo al cual he escogido; Mi amado en quien mi

alma está bien complacida: Pondré mi Espíritu en Él. Él

proclamará la justicia a las naciones[109].

012:019 Él no discutirá, ni gritará; Ni nadie escuchará su voz en las

calles.

012:020 Él no cortará una caña maltrecha. Él no extinguirá una mecha

que humea[110], Hasta que lleve la justicia a la victoria.

012:021 En su nombre, las naciones tendrán esperanza.»

012:022 Entonces un poseído por un demonio, ciego y mudo, le fue

llevado y Él lo sanó, así que el ciego y mudo, habló y vio.

012:023 Todas la multitudes estaban maravilladas, y dijeron, «¿Puede

ser este el hijo de David?»

012:024 Pero cuando los fariseos lo escucharon, dijeron, «Este hombre

no expulsa demonios, excepto por Beelzebú, el príncipe de los

demonios.»

012:025 Conociendo sus pensamientos, Jesús les dijo, «Todo reino

dividido en si mismo es llevado a la desolación, y toda ciudad

o casa dividida en si misma no se mantendrá.

012:026 Si Satanás expulsara a Satanás, el está dividido contra si

mismo. ¿Cómo entonces se mantendrá su reino?

012:027 ¿Si yo expulsara demonios por Beelzebú, sus hijos[111]por

quien los expulsan? Pues ellos serán sus jueces[112].

012:028 Pero si yo por el Espíritu de Dios expulso demonios, entonces

el Reino de Dios ha llegado sobre ustedes[113].

012:029 ¿O cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte, y

robar sus bienes, a menos que primero ate al hombre fuerte?

Entonces podrá robar su casa.

012:030 «Aquel que no está conmigo está contra mi, y el que no

recolecta conmigo, dispersa.

012:031 Por eso les digo, todo pecado y blasfemia será perdonado a los

hombres, pero las blasfemias contra el Espíritu no les serán

perdonadas a los hombres.

012:032 A cualquiera que hable una palabra en contra del Hijo del

Hombre, le será perdonado; pero a quien hable contra el

Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en esta época[114],

ni en la que está por venir.

012:033 «O bien hacen el árbol bueno y su fruto es bueno, o hacen el

árbol corrupto, y su fruto es corrupto; pues el árbol se

conoce por sus frutos.

012:034 Ustedes nido de víboras, ¿cómo pueden siendo malos, hablar

cosas buenas? Pues la boca habla de lo que abunda en el

corazón.

012:035 El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas, y el

hombre malo de su tesoro malo [115] saca cosas malas.

012:036 Les digo que de toda palabra inútil que los hombres digan, por

ella darán cuenta en el día del juicio.

012:037 Pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras

serás condenado.»

012:038 Entonces cierto de los escribas y los fariseos dijeron,

«Maestro, queremos ver una señal de ti.»

012:039 Pero Él les contestó, «Una generación mala y adultera busca

una señal, pero ninguna señal será dada solo la de Jonás el

profeta.

012:040 Pues así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el

estomago de una ballena, así estará el Hijo del Hombre tres

días y tres noches en el corazón de la tierra.

012:041 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta

generación, y la condenarán, pues ellos se arrepintieron con

la prédica de Jonás; y alguien más grande que Juan esta aquí.

012:042 La reina del sur se levantará en el juicio con esta generación

y la condenará, pues vino del final de la tierra para escuchar

la sabiduría de Salomón y alguien más grande que Salomón está

aquí.

012:043 Pero el espíritu impuro cuando sale del hombre pasa por

lugares sin agua buscando descanso sin hallarlo.

012:044 Entonces dice, `Regresaré a mi casa de donde salí,´ y cuando

regresa la encuentra desocupada, barrida y puesta en orden.

012:045 Entonces se va y toma siete espíritus más malos que él y

entran y habitan allí. El último estado del hombre es peor que

el primero. También será así para esa generación mala.»

012:046 Mientras hablaba a la multitud su madre y sus hermanos estaban

afuera buscando hablar con Él.

012:047 Uno le dijo a Él, «Tu madre y tus hermanos están afuera

buscando hablar contigo.»

012:048 Pero Él le contestó al que le hablaba, «¿Quién es mi madre? ¿

Quiénes son mis hermanos?»

012:049 Estiró sus mano hacia sus discípulos, y dijo, «¡Observen, mi

madre y mis hermanos!

012:050 Pues cualquiera que haga la voluntad de mi Padre que está en

el cielo, es mi hermano, mi hermana y madre.»

13

013:001 En ese día Jesús salió de la casa, y se sentó a la orilla del

lago.

013:002 Grandes multitudes se reunieron con Él, así que Jesús entró en

un bote, y se sentó y la multitud se quedó en la playa.

013:003 Les habló muchas cosas en parábolas, diciendo, «Observen, un

campesino salió a sembrar.

013:004 Mientras sembraba, algunas semillas cayeron a la carretera, y

los pájaros vinieron y las devoraron.

013:005 Otras cayeron en tierra pedregosa, donde no tenían mucha

tierra, y de inmediato crecieron, porque no tenían profundidad

en la tierra.

013:006 Cuando el sol subió, se quemaron. Como no tenían raíz, se

secaron.

013:007 Otras cayeron entre espinas. Las espinas crecieron y las

detuvieron;

013:008 y otras cayeron sobre tierra buena, y dieron fruto: algunas

cien veces, algunas sesenta y otras treinta.

013:009 Aquel que tenga oídos para escuchar, que escuche.»

013:010 Los discípulos fueron, y le dijeron, «¿Por qué les hablas en

parábolas?»

013:011 Él les contestó, «A ustedes les es dado conocer los misterios

del Reino de Dios[116], pero no les es dado a ellos.

013:012 Pues a quien tenga a él se le dará, y tendrá en abundancia,

pero a quien no tenga, se le quitará lo que tenga.

013:013 Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y

escuchando no escuchan ni entienden.

013:014 En ellos se cumple la profecía de Isaías, que dice,

`Escuchando ustedes escucharán, Y de ninguna forma

entenderán; Viendo ustedes verán, Y de ninguna forma

percibirán[117]:

013:015 Pues el corazón de esta gente ha crecido endurecido, De

escuchar, sus oídos no entienden, Han cerrado sus ojos; O de

lo contrario tal vez percibirían con sus ojos, Escucharían con

sus oídos, Entenderían con sus corazones, Y de nuevo se

darían vuelta; Y yo los sanaría.´[118]

013:016 «Pero benditos son sus ojos[119] porque ven; y sus oídos

porque escuchan.

013:017 Pues con seguridad les digo que muchos profetas y hombres

justos desearon ver las cosas que ustedes ven, y no las

vieron; y escuchar lo que ustedes escuchan, y no lo

escucharon.

013:018 «Escuchen entonces, la parábola del campesino.

013:019 Cuando alguien escucha la palabra del Reino, y no la entiende,

viene el maligno, y se lleva aquello que ha le ha sido

mostrado en el corazón. Esta es la que fue sembrada en el

camino.

013:020 La que fue sembrada en el lugares pedregosos, es aquel que

escucha la palabra, y de inmediato la recibe con alegría;

013:021 pero no tiene raíz en él, aunque dura un poco. Cuando llegan

la persecución y la opresión a causa de la palabra, de

inmediato tropieza.

013:022 La que fue sembrada entre las espinas, es aquel que escucha la

palabra, pero las preocupaciones de esta época y la

inclinación por las riquezas sofocan la palabra, y no permiten

que de fruto.

013:023 La que fue sembrada en tierra buena, es aquel que escucha la

palabra y la entiende, en quien con seguridad crece y da

fruto, algunos cien veces, algunos sesenta y algunos

treinta.»

013:024 Él les ofreció otra parábola, diciendo, «El Reino de Dios es

como un hombre que sembró semilla buena en su campo,

013:025 pero mientras la gente dormía, el enemigo llegó y sembró

maleza también entre el trigo, y se fue.

013:026 Pero cuando la espiga brotó y dio fruto, la maleza también

apareció.

013:027 Los siervos de la casa fueron y dijeron, `Señor, ¿no sembraste

buena semilla en tu campo? ¿De donde vino esta maleza?´

013:028 «El les dijo, `Un enemigo ha hecho esto.´

«Los siervos le preguntaron, `¿Quieres que vayamos y la

recojamos?´

013:029 «Pero él dijo, `No, pues tal vez mientras recogen la maleza

también sacan las raíces del trigo junto con esta.

013:030 Dejen que ambas crezcan juntas hasta el tiempo de la

recolección, en ese momento le diré a los recolectores,

«Primero recojan la maleza, y átenla en montones para

quemarla; pero recojan el trigo en mi granero.»´»

013:031 Él les ofreció otra parábola, diciendo, «El Reino de Dios es

como un grano de la semilla de mostaza, que un hombre tomó, y

sembró en su campo;

013:032 esta es de hecho más pequeña que todas las semillas. Pero

cuando crece es más grande que las hierbas, y se convierte en

árbol, así que los pájaros del aire viene y moran en sus

ramas.»

013:033 El les dijo otra parábola. «El Reino de Dios es como levadura,

que una mujer toma y esconde en tres medidas[120]de harina,

hasta que toda queda fermentada.»

013:034 Jesús habló todas estas cosas en parábolas a las multitudes; y

sin una parábola, Él no les hablaba,

013:035 para que se cumpliera lo que fue dicho por intermedio del

profeta:

«Abriré mi boca en parábolas; Publicaré cosas escondidas desde

la fundación del mundo.»

013:036 Entonces Jesús envió de regreso a la multitudes, y se fue a la

casa. Sus discípulos fueron donde Él, diciendo, «Explícanos la

parábola de la maleza en el campo.»

013:037 Él les contestó, «Quien siembra la buena semilla es el Hijo

del Hombre,

013:038 el campo es el mundo; y la buena semilla, son los hijos del

Reino; y la maleza son los hijos del maligno.

013:039 el enemigo que la sembró es el demonio. El tiempo de la

colecta, es el final de esta época[121], y los recolectores

son ángeles.

013:040 Así como la maleza es recolectada y quemada con fuego; también

será al final de esta época.

013:041 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y ellos recolectarán

de su Reino todas las causas que hacen tropezar, y a aquellos

que hacen injusticias,

013:042 y los enviarán en el horno de fuego. Allí habrá llanto y

rechinar de dientes.

013:043 Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su

Padre. Aquel que tenga oídos para escuchar, que escuche.

013:044 «De nuevo, el Reino de Dios es como un tesoro escondido en el

campo que se encontró un hombre y lo escondió. Para su

felicidad va y vende todo lo que tiene y compra ese terreno.

013:045 «De nuevo, el Reino de Dios es como un mercader buscando finas

piedras,

013:046 el cual habiendo encontrado una fina perla de gran precio se

fue y vendió todo lo que tenía para comprarla.

013:047 «De nuevo les digo, el Reino de Dios es como una red que fue

lanzada al mar y recogió pescados de todos los tipos,

013:048 cuando estaba llena la jalaron a la playa. Se sientan a

recoger los buenos en contenedores pero los malos los arrojan.

013:049 Así será al final del mundo. Los ángeles vendrán y separarán

los malvados de los correctos,

013:050 y los malos serán arrojados al horno de fuego. Allí habrá

llanto y rechinar de dientes.»

013:051 Jesús les dijo, «¿Han entendido todas estas cosas?»

Le contestaron, «Si, Señor.»

013:052 Él les dijo, «Por lo tanto cada escriba que ha sido hecho

discípulo del Reino de Dios es como un dueño de casa, el cual

saca de sus tesoros cosas nuevas y viejas.»

013:053 Sucedió que cuando Jesús había terminado estas parábolas se

fue de allí.

013:054 En su propia tierra enseñó en la sinagoga, la gente estaba

asombrada y decía, «¿De donde saco este hombre esa sabiduría,

y estas maravillosas obras?

013:055 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre

María, sus hermanos[122] Santiago, José, Simón y Judas?

013:056 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde saco este

hombre todas estas cosas?»

013:057 Se ofendieron por causa de Él.

Pero Jesús les dijo, «Un profeta es honrado en todas partes

excepto en su propia tierra y en su propia casa.»

013:058 No hizo muchos milagros allí por su incredulidad.

14

014:001 En ese tiempo, Herodes el tetrarca escuchó las noticias sobre

Jesús,

014:002 y les dijo a sus siervos, «Este es Juan el Bautista. Ha

resucitado de la muerte. Por esto estos poderes obran en Él.»

014:003 Pues Herodes había apresado a Juan, lo había atado y lo había

puesto en prisión por causa de Herodías, la esposa de su

hermano Felipe.

014:004 Porque Juan le había dicho, «No es legal que sea tu

esposa[123].»

014:005 Aunque lo hubiera hecho matar, temía a la multitud porque lo

contaban como un profeta.

014:006 Pero cuando llego el cumpleaños de Herodes, la hija de

Herodías bailó entre ellos y agradó a Herodes.

014:007 Por lo cual él prometió bajo juramento darle cualquier cosa

que pidiera.

014:008 Ella, instigada por su madre, dijo, «Traeme aquí sobre una

bandeja la cabeza de Juan el Bautista.»

014:009 El rey estaba apenado, pero por causa de su juramento y de

aquellos que se sentaban a la mesa con él, ordenó que le fuera

concedido,

014:010 y envió y decapitó a Juan en la prisión.

014:011 Su cabeza fue traída en una bandeja, y entregada a la joven; y

ella la entregó a su madre.

014:012 Sus discípulos fueron, tomaron el cuerpo y lo incineraron;

después fueron y le contaron a Jesús.

014:013 Cuando Jesús escuchó esto, se alejó de allí en un bote, a un

lugar desierto y apartado. Cuando las multitudes lo

escucharon, lo siguieron a pie desde las ciudades.

014:014 Jesús salió, y vio a la gran multitud. Tuvo compasión de

ellos, y sanó sus enfermedades.

014:015 Cuando la noche había llegado, sus discípulos fueron a Él y

dijeron, «Este lugar esta desierto, y ya es tarde. Envía de

regreso a las multitudes para que puedan ir a los pueblos, y

para que puedan comprarse comida.»

014:016 Pero Jesús les dijo, «No necesitan irse. Ustedes denles algo

de comer.»

014:017 Ellos le dijeron, «Sólo tenemos aquí cinco tajadas de pan y

dos pescados.»

014:018 Él dijo, «Traigánmelos.»

014:019 Ordenó a las multitudes sentarse sobre el pasto, y tomó las

cinco tajadas de pan y los dos pescado, y mirando al cielo,

las bendijo, las partió y dio las tajadas a las discípulos, y

los discípulos las dieron a las multitudes.

014:020 Todos comieron, y se llenaron. Recogieron doce canastos llenos

de los pedazos que quedaron.

014:021 Quienes comieron era más de cinco mil hombres, además de

mujeres y niños.

014:022 De inmediato Jesús hizo que los discípulos entraran al bote, y

que se adelantarán al otro lado, mientras Él enviaba de

regreso a las multitudes.

014:023 Después de haber enviado de regreso a las multitudes, subió a

la montaña a rezar. Cuando llegó la noche, Él estaba sólo.

014:024 El bote estaba en medio del lago, oprimido por las olas, pues

el viento era contrario.

014:025 en la cuarta vigilia de la noche,[124] Jesús fue a ellos,

caminando sobre el lago.

014:026 Cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el lago, se

angustiaron, diciendo, «¡Es un fantasma!» y gritaban de miedo.

014:027 Pero de inmediato Jesús les habló, «¡Anímense! ¡SOY YO![125]

No se asusten. »

014:028 Pedro le contestó, «Señor, si eres tu, ordéname ir donde estás

sobre las aguas.»

014:029 Jesús le dijo, «¡Ven!»

Pedro salió del bote, y caminó sobre las aguas para ir donde

Jesús.

014:030 Pero cuando vio que el viento era fuerte, tuvo miedo, y

comenzó a hundirse y dijo, «¡Señor, sálvame!»

014:031 De inmediato Jesús estiró su mano y lo tomó, diciendo, «Tu,

hombre de poca de fe, ¿Porque dudaste?»

014:032 Cuando subieron al bote, el viento cesó.

014:033 Los que estaban en el bote fueron y lo alabaron, diciendo,

«¡Tu eres verdaderamente el Hijo de Dios!»

014:034 Cuando habían cruzado, llegaron a la tierra de Genesaret.

014:035 Cuando los hombres del lugar lo reconocieron, lo dijeron en

todas las regiones de los alrededores, le trajeron a todos los

que estaban enfermos,

014:036 y le rogaban que les permitiera siquiera tocar el borde de su

vestido. Pues quienes lo tocaban eran sanados.

15

015:001 Entonces los fariseos y los escribas fueron donde Jesús desde

Jerusalén, diciendo,

015:002 «¿Por qué tus discípulos desobedecen la tradición de los

mayores? Pues ellos no lavan sus manos cuando comen pan.»

015:003 Él les contestó, «¿Por qué ustedes desobedecen los

mandamientos de Dios a causa de su tradición?

015:004 Pues Dios ordenó, `Honren a su padre y a su madre,´ y `Aquel

que hable mal de su padre o madre, que sea ejecutado.´

015:005 Pero ustedes dicen, `Cualquier puede decirle a su padre o a su

madre «Cualquier ayuda que de otro modo pudieras haber

recibido de mi es un regalo ofrecido a Dios[126],»

015:006 y entonces no honrará a su padre o madre[127].´ Han anulado

los mandamientos de Dios a causa de su tradición.

015:007 ¡Ustedes hipócritas! Bien hizo Isaías profecía sobre ustedes,

al decir,

015:008 `Esta gente se acerca a mí con su boca[128], y me honra con

sus labios; Pero su corazón está lejos de mí.

015:009 Y en vano me alaban, mientras[129] enseñan como doctrinas

reglas hechas por hombres.´»

015:010 Agrupó a la multitud, y dijo, «Escuchen y entiendan.

015:011 No es aquello que entra en la boca lo que hace impuro al

hombre; sino lo que procede de la boca, eso es lo que hace

impuro al hombre.»

015:012 Entonces los discípulos vinieron, y le dijeron, «¿Sabes que

los fariseos se ofendieron, cuando escucharon lo que decías?»

015:013 Pero Él contestó, «Toda planta que mi Padre celestial no

plantó sera sacada de raíz.

015:014 Déjenlos. Son guías ciegos de los ciegos. Si el ciego guia al

ciego, ambos caerán en un hoyo.»

Buena Nueva de acuerdo a Mateo: Traducción de dominio público abierta a mejoras · 第 2 / 10 题