SEÑOR MARQUES DE SOBREMONTE:--

Amigo y Señor. He leido con mucho cuidado el diario de Villarino, que

Vd. me remitió el 19 por la tarde, y para cumplir lo que Vd. me encarga

de parte de S. E., debo decirle lo siguiente.

Resulta del referido diario que la navegacion del Rio Negro es muy

dificil aun para las embarcaciones que calen dos ó tres pies de agua,

como las que llevaba Villarino. Vd. habrá observado como yo, que unas

veces era preciso descargarlas para que flotasen, otras abrir canales

por donde pudiesen pasar, y casi siempre emplear la fuerza de la

marineria ó de los caballos para vencer con la sirga la rapidez de las

corrientes. Debe agregarse á esto, que desde el parage que Villarino

llama _Cabeza del Carnero_, hasta la laguna en que podemos considerar

el origen ó vertientes del rio, hay diferentes saltos, ó cataratas, que

no pueden franquearse sino con un sumo trabajo; y que en sus orillas

áridas y secas en muchas partes no se encuentra auxilio ni socorro para

las urgencias de la navegacion.

Combinando estas noticias con las que tenemos de la entrada del rio y

de su poco fondo, podemos asegurar que nunca intentarán los enemigos

de la Corona de España invadir por esta parte los establecimientos

que tenemos en la costa del Sur: pues, ademas de las dificultades

y tropiezos de la navegacion, que parecen insuperables para tropas

conducidas de Europa, les quedaria aun que vencer el paso de la

Cordillera para penetrar hasta Valdivia. Y cuando esto se intentase,

¿de donde se habian de sacar víveres? ¿Y en donde se habian de

encontrar caballos ó mulas para la conduccion de los equipages y

pertrechos que necesita un cuerpo de tropas?

Sabemos ya que la direccion del Rio Negro, desde el establecimiento

hasta su origen, es con corta diferencia al ONO, de lo cual resulta,

que la menor distancia que hay de este rio á Mendoza es de 120 leguas.

Con esto queda desvanecido el temor que tuvo nuestra corte, (fundado

sin duda en las noticias de Falkner) de que por el Rio Negro se podria

navegar hasta las cercanias de aquella plaza.

Es cierto que Villarino habla en su diario de otro rio que desagua

en el primero por la parte del Norte, al cual llama _Diamante_: pero

tampoco este puede dirigirse á Mendoza, por la razon siguiente:--Bien

al norte del Rio Negro corre atravesando la Pampa el Rio Colorado,

cuya extension y profundidad me hacen creer que sus vertientes han

de estar á la falda de la Cordillera, y en este caso es muy probable

que la direccion del Colorado sea en una línea casi paralela á la del

Rio Negro, y que el Diamante corra por el espacio que media entre los

dos, hasta su confluencia con aquel. Esta idea, Señor Marques, es muy

arreglada á los principios de la geografia, y por tanto me atrevo á

asegurar que el Diamante no puede dirigirse á Mendoza, porque, ó ha de

ser un brazo del Colorado, ó ha de nacer en la Cordillera como los dos

rios principales.

Es falsa la nota que pone Villarino á su plano, de que Mendoza no está

lejos del confluente del Diamante con el Rio Negro: porque segun la

latitud indicada por el mismo plano, y la que tiene Mendoza, hay á lo

menos 100 leguas contadas por el meridiano, y algunas mas á San Luis,

que está á la parte del norte de Mendoza. Villarino merece que se le

perdone este descuido, porque no tenia delante la carta de Mendoza.

Si el rio _Tunuyan_, que corre por Mendoza, desagua en otro rio, debe

ser en el Colorado y no en el Diamante, como supone Villarino.

A vista de esto, y de lo que expuse en papel separado acerca de las

pocas ventajas que ofrece el Rio Negro para el comercio, agricultura,

pesca, &a., y á que no hay, ni puede haber un fundado y prudente

motivo para temer por aquella parte una invasion de loe enemigos de la

Corona de España, soy de parecer que el establecimiento del Rio Negro

es inutil, y que para asegurar la posesion de aquel terreno, basta

conservar el Fuerte del Carmen, con una mediana guarnicion.

Me alegrára tener mas lucess y conocimientos sobre estos asuntos,

para satisfacer los deseos de S. E., á quien debe Vd. pedir, que,

desentendiéndose de las notas del Super-Intendente, proteja á Villarino

que ha trabajado mucho y bien: pues el mérito contraido por este

piloto es real y efectivo, y en lo demas puede caber alguna duda.

Soy de Vd., como siempre, afecto amigo y servidor.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 252 / 260 题