DIA 17.

Salí de mañana y llegué á la Fortaleza de Villarino, en el Choelechel.

En este sitio hallé la estacada, ranchos y trinchera, en la misma

conformidad que lo dejé cuando fuí para arriba: en aquel tiempo

me parecieron estas tierras buenas para el cultivo, pero ahora me

parecen mucho mas superiores. En los sitios á donde todo habia quedado

trillado, hay pasto muy alto y vicioso. A las orillas de la estacada, á

donde se movió la tierra para hacer la zanja, está el pasto de una vara

de alto debajo de la enramada, á donde tenia yo el cuerpo de guardia

que se habia hecho él solo á pison: estaba todo cubierto del expresado

pasto, de cardos, cerrajas y de navos. Hallé habas, que he recogido

ya en el suelo, que se habian caido de maduras: otras hallé verdes,

otras en flor todo vicioso, producidas de algunas que, por descuido, se

habrán caido en el tiempo que pasó aquí la expedicion: y por considerar

esta tierra tan fructífera, hice sembrar en ella semilla de manzana.

Es cierto que en todo este rio no hay parage mas á propósito para

recoger, cultivando las tierras, abundantes frutos, á mi parecer.

Paré aquí el resto del dia, para componer velas, toldos y otras cosas,

para cuya conclusion hace falta todo el dia de mañana.

Esta tarde salí un corto rato por examinar si hallaba vestigios de

haber estado indios en este sitio en el tiempo que aquí falto de él, y

reconocí que no estuvo nadie, y hallé muchas gamas: pero me admiró la

abundancia de perdices; porque con ser muy corto el rato, y estar el

dia muy malo con un viento fuertísimo al NNE, maté 15, sin apartarme

mas que dos ó tres cuadras de los ranchos: asimismo tiene la isla en

frente superiores tierras.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 232 / 260 题