DIA 11.

Amaneció lloviendo: á las 10 de la mañana cesó un poco el agua, y seguí

rio arriba. A las 500 varas de distancia descargué parte de la carga

de las embarcaciones, para pasar un salto de poca agua; y aquí ayudó

un indio de los de Francisco con su caballo, que contribuyó bastante á

pasar.

A las cuatro de la tarde hallé dos despeñaderos de corrientes seguidos,

y de muy poca agua, y visto que no me llegaba el resto de la tarde para

pasarlos, arrimé á tierra á la banda del N, para pasar la noche. A

esta hora llegó la china Teresa, la _Cacica Vieja_, y otra con Benites

se habia huido anoche con otro desertor de los acerradores, llamado

Francisco, que habian robado dos caballos y el sable del cacique, y

este indio con otros dos iban siguiendo el rastro en busca suya. Al

anochecer llegó el indio, y dijo, que el rastro habia llegado cerca de

nosotros, y que luego se habia vuelto para atras.

El dicho Benites perdió las pistolas, porque habiéndole hallado una

cuadrilla de Tehuelches lo corrieron, le dieron dos puñaladas en una

espalda, se le disparó una pistola, y la bala le pasó un muslo, y por

escaparse de la muerte se tiró al rio, y en él se le quedaron las

pistolas.

La navegacion de este dia fué de cuarto de legua al NO corregido.

Anocheció con el viento al SSE flojo, y los horizontes achuvascados. A

las diez de la noche empezó á garuar.

Parece que Benites intentó sublevar todos los indios, porque así á

los Guilliches como á los Tehuelches y Aucaces les dijo que nosotros

teniamos intentado poner guardias y poblar el Choelechel, á fin de que

estas naciones no pudiesen tener comunicacion con los campos de Buenos

Aires, que es de donde se proveen de todos ganados, y esto es lo que

mas sienten los indios: y verdaderamente si esta comunicacion les falta

no tienen como vivir, y se verán precisados á domesticarse y reducirse,

por esto dicen que están (los Aucaces particularmente) muy mal con

nuestro reconocimiento, y por cuantos caminos halla su imaginacion,

procuran saber á que fin es nuestra venida, y dicen que de ningun modo

les puede ser á ellos útil. Estas conferencias celebradas entre ellos,

las sé por los ladinos y ladinas que suelen venir á hablarnos, de quien

procuro informarme, tomando para ello aquellas medidas que me parecen á

propósito, segun me lo permite la cortedad de mi talento.

Preguntándole los indios á algunos individuos de las tripulaciones, á

qué veniamos, les respondieron que solo á buscar manzanas: y despues

supe que en sus conferencias decian que no era posible, porque en

la tierra de los cristianos habia de esta fruta, y que la podiamos

conducir al Rio Negro en las embarcaciones mayores, sin pasar los

trabajos que pasamos por este rio arriba. Dejo otras reflexiones que

me han dicho que hacen los indios, hasta informarme mas bien de ellas;

pero es cierto que lo que les hizo mas ruido fué la poblacion del

Choelechel.

Los campos que median entre el rio á donde me hallo, hasta la falda de

la alta Cordillera Nevada, que tirando al OSO habrá dos leguas y media,

y tirando al Cerro de la Imperial, ocho, son llanos, crian bastante

pasto, sin maleza ni tomillo, y me parece que pueden llevar fruto, pues

ya no se vé aquella esterilidad de las tierras antecedentes.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 196 / 260 题