Al amanecer proseguí la faena de pasar, para lo cual fué preciso
desmontar un trecho considerable de sauces: á las 9 tuve ya en franquia
las embarcaciones, y habiendo hallado el rio mejor que estos dias,
aunque con el viento al OSO fresco, navegué todo el dia sin mayores
embarazos. A las 2½ millas navegadas está el rio de una parte á
otra lleno de grandes peñas, que no sin bastante dificultad pasé
entre ellas. En este parage como media legua de distancia, hay por la
orilla del S muy buena piedra blanca y dura, que pudiera servir para
edificios: á cosa de 500 varas de las grandes piedras del rio hay un
salto de furiosa corriente, en el cual pasa el rio por encima de un
enladrillado de piedras blancas, que parece una rambla hecha á mano: la
piedra parece labrada y muy igual.
Navegué este dia al SO 8° ó 4 millas de distancia.