Al amanecer proseguí á la sirga con calma: á las 2 millas navegadas
hallé un arroyo que entra al rio por la parte del S y viene del SE,
pero no corre el agua por él, aunque es arroyo permanente: sus orillas
están cubiertas de carrizo y junco, y algunos muy pocos y ruines
sauces. Está cortado en muchas partes, y á trechos tiene pozos adonde
está detenida el agua, y yo no sé como esta poca que tiene no está
del todo seca, respecto á haber cinco meses que podemos decir que no
llueve. Inmediato á su desague por la parte de abajo, y en la misma
orilla del rio, hay un manantial de poca y buena agua. Seguiendo el
rio aguas arriba, á distancia de 600 varas de la boca de dicho arroyo
por la banda del S, hay un manantial que despide el agua bastante
separada á la barranca por donde sale. La barranca es alta y tajada al
rio, tendrá cómo 20 varas de altura de greda, y sobre ella como 15 de
cascajo, polvo y arena, (que es la materia de que se componen estos
campos). Por esta division de greda y cascajo sale esta gran fuente
impetuosamente, y despidiendo de la barranca hácia el rio un caño de
agua del grueso del brazo de un hombre robusto. La agua, en comparacion
de la del rio, es sumamente gruesa, pero es agua potable, y á mi
parecer como la de las fuentes de San José.
Fueron bastantes los malos pasos que tuve que pasar, pero me queda uno
para mañana que no sé como salir de él. Navegué este dia al SO ¼ al S
3 millas de distancia.