Esta mañana puse toda la gente á la chalupa _San Francisco_, para pasar
un salto, por donde el agua se despeña con indecible violencia, sin que
por lo mucho que se desplaya el rio haya mas que palmo y medio de agua.
Trabajamos todos hasta mediodia, sin que lo pudiesemos conseguir: á
esta hora me puse en camino por tierra rio arriba, y caminé como tres
leguas, en cuya distancia advertí los muchos saltos ó despeñaderos que
hay en él, y que imposibilitan su navegacion, estando el rio en la
disposicion que está ahora, que es lo mas bajo que puede darse: pero
estando algo crecido pueden navegar por él embarcaciones que cargen
1,000 y mas quintales.
A las 8 de la noche, llegué á bordo de las chalupas, habiendo hecho
este reconocimiento, y cerciorado de los cerros de la Cordillera, que
distará esta, del parage á donde me hallo, 15 leguas al OSO. Dos cerros
de ella son tan altos que están cubiertos de nieve.
Ya cerciorado de lo imposible que me es continuar mi navegacion por
este rio, he determinado volver á emprenderla por el principal brazo,
ó Rio Negro, y con harto sentimiento, pues por él no tengo noticia ni
esperanza de hallar establecimiento alguno nuestro.
Esta mañana reconocí los manzanos, que son chicos, de encima de las
barrancas ó cerros. Observé los cerros de la Cordillera que corren de
N á S: son muy altos, y uno, que dista 10 leguas de nosotros, está
cubierto de nieve; y otro, que está muy lejos, es de extraordinaria
altura: se vé muy confuso, y sobresale por encima de toda la
Cordillera. Me pienso que este sea el _Cerro Imperial_, que está entre
Valdivia y Chiloé.