Este dia salí á reconocer los cerros, á cuanta distancia pude andar á
pié. En todos hallé una misma especie de terreno, y el mas infeliz de
toda la costa patagónica, y que imaginar se puede. Es un compuesto de
polvo, arena, y guijarros, medio junto todo: de suerte que al pisarle
se hunde y desmorona, sin que produzca pasto alguno.
En la rinconada que hace el Diamante con el Desaguadero, á las orillas
de este hay tierras, que se podrían tomar en ellas de todos frutos
para mantener hasta 200 personas. En el paso seria muy conveniente una
guardia, por las razones que expresaré en su lugar, y mas si hiciere ó
tuviere tiempo y víveres para reconocer este rio.