Esta mañana enmendé las embarcaciones á mejor parage, media legua mas
arriba por el Desaguadero, y á las 11 salí con el bote á reconocer el
otro. Cuando estuve en la division de uno y otro, advertí el diferente
color de sus aguas, que formaban una línea, sin mezclarse, por espacio
de una milla: siendo la del rio del S en lo cristalina, emulacion del
cristal mas fino, y la del N bastantemente turbia. Gusté una y otra, y
la primera era tan conforme su dulzura con su claridad, como lo grueso,
y disgustado de la segunda con su opacidad. Seguí el rio arriba, que
es bastante caudaloso, y á la legua de su desague al N hallé el Paso
de los Indios, y el rastro de haber pasado 3 ó 4 dias antes los que
van delante y llevan ganado á Valdivia. Hasta este paso tiene buena
navegacion, pero luego que se parte, por dos islas que tiene en medio,
en cuatro arroyos, que se distribuyen entre todos su caudal, no
permitia paso para la chalupa. Este rio es casi tan grande como el del
S, y mucho mayor que el Colorado: sus corrientes son formidables, y
mucho mayores que las del Desaguadero, segun demuestran los vestigios
de ellas. Corre por un valle profundo de cerca de 2 leguas de ancho,
formando innumerables islas, cubiertas de chicos sauces y mimbres,
sin que se vea un sauce de 5 pulgadas de diametro. Las tierras de
su llanura son estériles y salitrosas, y esterilísimas las de las
montañas; barrancas coloradas ó precipicios que ponen término á la
llanura. No me parece que tenga otro paso que el que está inmediato á
su desague, porque desde él siguen estas barrancas inaccesibles: todo
lo que pude avistar desde la eminencia de un cerro bastantemente alto,
es que corre el rio bañando las de O, dejando al E la llanura. Los
campos que siguen tierra adentro de las barrancas, no producen pastos,
ni árboles, ni están llenos de espesos bosques, como quiere Falkner:
antes bien, en lo que he visto, por lo contrario, se hacen estos campos
intransitables, á excepcion de las orillas de los rios, porque en ellos
falta el agua, la caza y el pasto para las bestias. A las 6 de la tarde
se dejó caer una turbonada con viento SO, agua y trueno: pero el agua
duró un cuarto de hora, aunque el aparato del tiempo era para hacerse
juicio de que llovería una semana. A las 7 de la tarde volví á bordo de
las chalupas, y conduje una porcion de agua de aquel rio, y tomando de
ella 5 frascos y 5 granos, la pesé con igual porcion de la del rio del
S, y esta pesó 4 adarmes y 5 granos menos que la otra.
Este rio, en mi juicio, es el Diamante, y aunque José Oyola dice y
afirma que el agua de dicho rio es mejor que la que tiene aquí, tambien
dice que la de Tunuyan, que pasa cerca de Mendoza, es mucho mas gruesa
y turbia que esta, y esto induce mucho á pensar, que la compuesta de
una y otra, sea ni tan buena como la del Diamante, ni tan mala como la
del Tunuyan, que, segun las noticias del Exmo. Sr. Virey, estos dos
rios se juntan: y es cierto que me es bastante sensible el no hallarlo
bien crecido, para emprender por él mi navegacion, creido en que antes
de 25 dias estaria en la Punta de San Luis, ó tal vez en Mendoza.[10]