Proseguí á las 5 de la mañana, arrimado siempre á las barrancas
coloradas del S, ó mas bien admirables y estériles precipicios de
extraordinaria altura, quedando á la parte del N la llanura, que
tendria media legua de latitud, pero esterilísima, á cuyo término está
la barranca, que forma una vista que parece una serie de castillos
altísimos.
El rio cada dia lo hallo de peor navegacion: á cada hora se halla un
salto por donde se despeña el agua, y en algunos está lleno de peñascos
que se desgajan de estos altos barrancones. Navegué este dia ON
corregido 4½ millas de distancia.