A las 4½ de la mañana seguí mi viage á la espia, por no poder la
gente romper la corriente á la sirga, y siempre arrimado á la barranca
del N, la cual tiene unos cerros tajados al rio, y de tanta altura, que
hasta ahora no hallé otros de igual tamaño. A mediodia pasé un parage,
que puestos 40 hombres á cada chalupa no podian romper el ímpetu de la
corriente, y en este paso está el rio lleno de peñascos. Navegué este
dia al OSO 3 millas de distancia.