Salí á pié por no tener caballos, sobre unos cerros al ser de dia á
descubrir el campo. A las 6 de la mañana seguí mi viage á la sirga,
con viento NO fuerte. A las 10½ arrimé á tierra, por ser el viento
y la corriente tan fuertes, que con toda la gente no fué posible
sacar avante las embarcaciones una á una, y si tuviera caballos todos
los dias desde que salí de donde estaba el indio Francisco, hubiera
caminado á lo menos 6 leguas en línea recta, pero el Super-Intendente
juzgó inutil este auxilio que tanto interesaba al servicio del Rey[6].
Al tiempo de arrimar á tierra, se vió un ginete como á menos de un
cuarto de legua de nosotros, el que se volvió despues de estar un
rato parado mirando. A las 2½ de la tarde se levantó una turbonada
por el ONO de viento recio, agua y truenos. A las 3½ atravesé á
la parte del S á acamparme, y toldé las embarcaciones. A las 5 pasó
la turbonada, y se quedaron los horizontes achuvascados. Hoy á medio
dia observé el sol en 38° 52 de latitud S, y hasta el parage de la
observacion he navegado este dia una milla de distancia.