DIA 29.

Salí á pié por no tener caballos, sobre unos cerros al ser de dia á

descubrir el campo. A las 6 de la mañana seguí mi viage á la sirga,

con viento NO fuerte. A las 10½ arrimé á tierra, por ser el viento

y la corriente tan fuertes, que con toda la gente no fué posible

sacar avante las embarcaciones una á una, y si tuviera caballos todos

los dias desde que salí de donde estaba el indio Francisco, hubiera

caminado á lo menos 6 leguas en línea recta, pero el Super-Intendente

juzgó inutil este auxilio que tanto interesaba al servicio del Rey[6].

Al tiempo de arrimar á tierra, se vió un ginete como á menos de un

cuarto de legua de nosotros, el que se volvió despues de estar un

rato parado mirando. A las 2½ de la tarde se levantó una turbonada

por el ONO de viento recio, agua y truenos. A las 3½ atravesé á

la parte del S á acamparme, y toldé las embarcaciones. A las 5 pasó

la turbonada, y se quedaron los horizontes achuvascados. Hoy á medio

dia observé el sol en 38° 52 de latitud S, y hasta el parage de la

observacion he navegado este dia una milla de distancia.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 93 / 260 题