DIA 5.

Hoy á las 8 de la mañana acabé de despachar al dragon Antonio, y yo

seguí mi viage y me siguieron todos los indios y chinas, sin embargo

de haberles dado de almorzar, y luego aguardiente, bizcocho, tabaco,

azucar, &a. A mediodía pararon á donde yo paré, para dar de comer á la

gente: tuve la paciencia de obsequiarlos de la misma suerte. Pasado

esto me pidió el cacique Francisco una vaca para dar de comer á su

gente: á esto le dije que esperaba comprar ganado á los Aucas: que

mandariamos un indio de sus toldos al pueblo; que si me mandaban ganado

que le daría, pues bien veia que el ganado que yo tenia era poco, y

que ya se me acababan los víveres, y que no tenia que comer la gente:

que mi viage era muy largo, ni tampoco tenia donde hacer bastimento,

ni menos adonde comprar. Ensilló su caballo, y se puso en camino muy

enojado.

Es imposible hacer cosa buena con los indios, y lo mas seguro es el

rigor, pues con un escarmiento en una tolderia como la de Francisco,

no se atreverian los otros á estas y otras burlas que nos hacen; y mas

cuando esta gente es tan acreedora á que se les castigue. Al anochecer

me acampé, y algunos indios se quedaron entre nosotros; y navegué en

todo este dia 2 millas al ONO corregido en línea recta, que por las

vueltas fueron 8.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 39 / 260 题