No dirge except the hollow sea's
Mourns o'er the beauty of the Cyclades.
BYRON, "Don Juan," Canto 4
Está la noche serena [180]
De luceros coronada,
Terso el azul de los cielos
Como trasparente gasa.
Melancólica la luna
Va trasmontando la espalda [185]
Del otero, su alba frente
Tímida apenas levanta,
Y el horizonte ilumina,
Pura virgen solitaria,
Y en su blanca luz süave [190]
El cielo y la tierra baña.
Deslízase el arroyuelo.
Fúlgida cinta de plata,
Al resplandor de la luna,
Entre franjas de esmeralda. [195]
Argentadas chispas brillan
Entre las espesas ramas,
Y en el seno de las flores
Tal vez aduermen las auras,
Tal vez despiertas susurran, [200]
Y al desplegarse sus alas
Mecen el blanco azahar,
Mueven la aromosa acacia,
Y agitan ramas y flores,
Y en perfumes se embalsaman. [205]
Tal era pura esta noche
Como aquélla en que sus alas
Los ángeles desplegaron
Sobre la primera llama
Que amor encendió en el mundo, [210]
Del Edén en la morada.
¡Una mujer! ¿Es acaso
Blanca silfa solitaria,
Que entre el rayo de la luna
Tal vez misteriosa vaga? [215]
Blanco es su vestido, ondea
Suelto el cabello a la espalda,
Hoja tras hoja las flores
Que lleva en su mano arranca.
Es su paso incierto y tardo, [220]
Inquietas son sus miradas,
Mágico ensueño parece
Que halaga engañosa el alma.
Ora, vedla, mira al cielo,
Ora suspira, y se pára; [225]
Una lágrima sus ojos
Brotan acaso y abrasa
Su mejilla; es una ola
Del mar que en fiera borrasca
El viento de las pasiones [230]
Ha alborotado en su alma.
Tal vez se sienta, tal vez
Azorada se levanta;
El jardín recorre ansiosa,
Tal vez a escuchar se pára. [235]
Es el susurro del viento,
Es el murmullo del agua,
No es su voz, no es el sonido
Melancólico del arpa.
Son ilusiones que fueron: [240]
Recuerdos ¡ay! que te engañan,
Sombras del bien que pasó....
Ya te olvidó el que tú amas.
Esa noche y esa luna
Las mismas son que miraran [245]
Indiferentes tu dicha,
Cual ora ven tu desgracia.
¡Ah! llora, sí, ¡pobre Elvira!
¡Triste amante abandonada!
Esas hojas de esas flores [250]
Que distraída tú arrancas,
¿Sabes adónde, infeliz,
El viento las arrebata?
Donde fueron tus amores,
Tu ilusión y tu esperanza. [255]
Deshojadas y marchitas,
¡Pobres flores de tu alma!
Blanca nube de la aurora,
Teñida de ópalo y grana,
Naciente luz te colora, [260]
Refulgente precursora
De la cándida mañana.
Mas ¡ay! que se disipó
Tu pureza virginal,
Tu encanto el aire llevó [265]
Cual la ventura ideal
Que el amor te prometió.
Hojas del árbol caídas
Juguete del viento son;
Las ilusiones perdidas [270]
¡Ay! son hojas desprendidas
Del árbol del corazón!
¡El corazón sin amor!
Triste páramo cubierto
Con la lava del dolor, [275]
Oscuro, inmenso desierto
Donde no nace una flor!
Distante un bosque sombrío,
El sol cayendo en la mar,
En la playa un adüar, [280]
Y a lo lejos un navío,
Viento en popa navegar,
Óptico vidrio presenta
En fantástica ilusión,
Y al ojo encantado ostenta [285]
Gratas visiones que aumenta
Rica la imaginación.
Tú eres, mujer, un fanal
Trasparente de hermosura;
¡Ay de ti! si por tu mal [290]
Rompe el hombre en su locura
Tu misterioso cristal!
Mas ¡ay! dichosa tú, Elvira,
En tu misma desventura,
Que aun deleites te procura, [295]
Cuando tu pecho suspira,
Tu misteriosa locura:
Que es la razón un tormento,
Y vale más delirar
Sin juicio, que el sentimiento [300]
Cuerdamente analizar,
Fijo en él el pensamiento.
Vedla, allí va, que sueña en su locura
Presente el bien que para siempre huyó;
Dulces palabras con amor murmura, [305]
Piensa que escucha al pérfido que amó.
Vedla, postrada su piedad implora
Cual si presente le mirara allí;
Vedla, que sola se contempla y llora,
Miradla delirante sonreír. [310]
Y su frente en revuelto remolino
Ha enturbiado su loco pensamiento,
Como nublo que en negro torbellino
Encubre el cielo y amontona el viento;
Y vedla cuidadosa escoger flores, [315]
Y las lleva mezcladas en la falda,
Y, corona nupcial de sus amores,
Se entretiene en tejer una guirnalda.
Y en medio de su dulce desvarío
Triste recuerdo el alma le importuna, [320]
Y al margen va del argentado río,
Y allí las flores echa de una en una;
Y las sigue su vista en la corriente
Una tras otra rápidas pasar,
Y, confusos sus ojos y su mente, [325]
Se siente con sus lágrimas ahogar;
Y de amor canta, y en su tierna queja
Entona melancólica canción,
Canción que el alma desgarrada deja,
Lamento ¡ay! que llaga el corazón: [330]
«¿Qué me valen tu calma y tu terneza,
Tranquila noche, solitaria luna,
Si no calmáis del hado la crudeza,
Ni me dais esperanza de fortuna?
¿Qué me valen la gracia y la belleza, [335]
Y amar como jamás amó ninguna,
Si la pasión que el alma me devora,
La desconoce aquél que me enamora?»
Lágrimas interrumpen su lamento,
Inclina sobre el pecho su semblante, [340]
Y de ella en derredor susurra el viento
Sus últimas palabras, sollozante.
Murió de amor la desdichada Elvira,
Cándida rosa que agostó el dolor,
Süave aroma que el viajero aspira [345]
Y en sus alas el aura arrebató.
Vaso de bendición, ricos colores
Reflejó en su cristal la luz del día,
Mas la tierra empañó sus resplandores,
Y el hombre lo rompió con mano impía. [350]
Una ilusión acarició su mente,
Alma celeste para amar nacida,
Era el amor de su vivir la fuente,
Estaba junta a su ilusión su vida.
Amada del Señor, flor venturosa, [355]
Llena de amor murió y de juventud;
Despertó alegre una alborada hermosa,
Y a la tarde durmió en el ataúd.
Mas despertó también de su locura
Al término postrero de su vida, [360]
Y al abrirse a sus pies la sepultura,
Volvió a su mente la razón perdida.
¡La razón fría! ¡la verdad amarga!
¡El bien pasado y el dolor presente!...
¡Ella feliz! ¡que de tan dura carga [365]
Sintió el peso al morir únicamente!
Y conociendo ya su fin cercano,
Su mejilla una lágrima abrasó;
Y así al infiel, con temblorosa mano,
Moribunda su víctima escribió: [370]
«Voy a morir: perdona si mi acento
Vuela importuno a molestar tu oído;
Él es, Don Félix, el postrer lamento
De la mujer que tanto te ha querido.
La mano helada de la muerte siento.... [375]
Adiós: ni amor ni compasión te pido....
Oye y perdona si al dejar el mundo,
Arranca un ¡ay! su angustia al moribundo.
«¡Ah! para siempre adiós. Por ti mi vida
Dichosa un tiempo resbalar sentí, [380]
Y la palabra de tu boca oída
Éxtasis celestial fué para mí.
Mi mente aun goza en la ilusión querida
Que para siempre ¡mísera! perdí....
¡Ya todo huyó, despareció contigo! [385]
¡Dulces horas de amor, yo las bendigo!
«Yo las bendigo, sí, felices horas,
Presentes siempre en la memoria mía,
Imágenes de amor encantadoras
Que aun vienen a halagarme en mi agonía. [390]
Mas ¡ay! volad, huíd, engañadoras
Sombras, por siempre; mi postrero día
Ha llegado, perdón, perdón, ¡Dios mío!
Si aun gozo en recordar mi desvarío.
«Y tú, Don Félix, si te causa enojos [395]
Que te recuerde yo mi desventura,
Piensa están hartos de llorar mis ojos
Lágrimas silenciosas de amargura.
Y hoy, al tragar la tumba mis despojos,
Concede este consuelo a mi tristura: [400]
Estos renglones compasivo mira,
Y olvida luego para siempre a Elvira.
«Y jamás turbe mi infeliz memoria
Con amargos recuerdos tus placeres;
Goces te dé el vivir, triunfos la gloria, [405]
Dichas el mundo, amor otras mujeres;
Y si tal vez mi lamentable historia
A tu memoria con dolor trajeres,
Llórame, sí; pero palpite exento
Tu pecho de roedor remordimiento. [410]
«Adiós, por siempre, adiós: un breve instante
Siento de vida, y en mi pecho el fuego
Aun arde de mi amor; mi vista errante
Vaga desvanecida ... ¡calma luego,
Oh muerte, mi inquietud!... ¡Sola ... espirante!... [415]
Ámame; no, perdona; ¡inútil ruego!
Adiós, adiós, ¡tu corazón perdí
--¡Todo acabó en el mundo para mí!»
Así escribió su triste despedida
Momentos antes de morir, y al pecho [420]
Se estrechó de su madre dolorida,
Que en tanto inunda en lágrimas su lecho.
Y exhaló luego su postrer aliento,
Y a su madre sus brazos se apretaron
Con nervioso y convulso movimiento, [425]
Y sus labios un nombre murmuraron.
Y huyó su alma a la mansión dichosa
Do los ángeles moran.... Tristes flores
Brota la tierra en torno de su losa;
El céfiro lamenta sus amores. [430]
Sobre ella un sauce su ramaje inclina,
Sombra le presta en lánguido desmayo,
Y allá en la tarde, cuando el sol declina,
Baña su tumba en paz su último rayo....