NOTAS DEL CAPÍTULO XXI

[874] Math., XVI, 20-21; Marc., VIII, 30-31.

[875] Juan, VII, 1.

[876] Juan, VII, 5.

[877] Juan, VII, 10.

[878] Math., XXVII, 55; Marc., XV, 41; Luc., XXIII, 49, 55.

[879] Juan, VII, 20, 25, 30, 32.

[880] Juan, VII, 50 y sig.

[881] Math., X, 11, 13; Marc., VI, 10; Luc., X, 5-8.

[882] Math., XXI, 3; XXVI, 18; Marc., XI, 3; XIV, 13-14; Luc., XIX, 31;

XXII, 10-12.

[883] Math., XXIV, 1-2; Marc., XIII, 1-2; Luc., XIX, 44; XXI, 5-6. Cf.

Marc., XI, 11.

[884] Marc., XII, 41 y sig.; Luc., XXI, 1 y sig.

[885] Marc., XII, 41.

[886] Marc., XI, 19; Luc., XXII, 39; Juan, XVIII, 1-2. Ese vergel no

podia estar muy distante del sitio donde la piedad de los católicos ha

rodeado de una pared algunos viejos olivos. La palabra _Gethsemaní_

parece significar «prensa de aceite.»

[887] Luc., XXI, 37; XXII, 39; Juan, VIII, 1-2.

[888] Talm. de Babil., _Pesachim_ 53 _a_.

[889] Talm. de Jer., _Taanith_, IV, 8.

[890] Hoy dia, _El Azirié_ (_El Azir_, nombre árabe de Lázaro); en los

textos cristianos de la edad media, _Lazarium_.

[891] Math., XXI, 17-18; Marc., XI, 11-12.

[892] Juan, XI, 5.

[893] Luc., X, 38-42; Juan, XII, 2.

[894] Juan, XI, 20.

[895] Luc., X, 38 y sig.

[896] Juan, XI, 35-36.

[897] Math., XXVI, 6; Marc., XIV, 3; Luc., VII, 40-43; Juan, XII, 1 y

sig.

[898] Marc., XIII, 3.

[899] Math., XXIII, 37; Luc., XIII, 34.

[900] Juan, VII, 13; XII, 42-43; XIX, 38.

[901] I Esdras, X, 8; Epist. á los Hebr., X, 34; Talm. de Jer., _Moëd

katon_, III, 1.

[902] Juan, VII, 45 y sig.

[903] Juan, VIII, 13 y sig.

[904] Math., XXI, 23-37.

[905] Math., XXII, 23 y sig.

[906] Math., XXII, 42 y sig.

[907] Math., XXII, 36 y sig., 46.

[908] Véanse los debates referidos por Juan, cap. VIII, por ejemplo;

verdad es que la autenticidad de semejantes trozos no es sino relativa.

[909] Juan, VIII, 3 y sig. Ese pasaje no formaba parte en un principio

del evangelio de San Juan. Échase de ménos en los manuscritos más

antiguos, y el texto es muy indeciso. Sin embargo, es de tradicion

evangélica primitiva, como lo prueban las particularidades singulares

de los versículos 6 y 8, las cuales no se armonizan con las ideas

de Lúcas ni de los compiladores de segunda mano, quienes únicamente

exponen lo que se explica por sí mismo. Á lo que parece, esa historia

se hallaba en el evangelio segun los hebreos (Papias, citado por

Eusebio, _Hist. eccl._, III, 39).

[910] Jos., _Ant._, XIII, X, 6; XVIII, I, 4.

[911] Math., XXII, 15; Marc., XII, 13; Luc., XX, 20; Comp. Talm. de

Jer., _Sanhedrin_, II, 3.

[912] Juan, X, 1-16.

[913] Math., XXIV, 32; Marc., XIII, 28; Luc., XXI, 30; Juan, IV, 35.

[914] _Totafôth_ ó _tefillin_, láminas de metal ó tiras de pergamino,

conteniendo pasajes de la Ley, que los judíos devotos llevaban en la

frente ó en el brazo izquierdo, en ejecucion literal de los pasajes

(_Éxodo_, XIII, 9; _Deuter._, VI, 8; XI, 18).

[915] _Zizith_, orlas encarnadas que los judíos llevaban en la punta

del manto para distinguirse de los paganos, _Deuter._, XXII, 12.

[916] Los fariseos excluyen á los hombres del reino de Dios por su

casuística escrupulosa que hace muy difícil la entrada en él, y

desanima á los sencillos.

[917] Quedábase impuro por el contacto de los sepulcros. Así es que se

tenía cuidado de marcar sobre el suelo su periferia. Talm. de Bab.,

_Baba Bathra_, 58 _a_; _Baba Metsia_, 45 _b_. La reprimenda dirigida

por Jesús á los fariseos consiste en haber inventado una porcion de

pequeños preceptos, siempre violados sin mala intencion, y que no

sirven sino para multiplicar las infracciones de la Ley.

[918] La purificacion de la vajilla era entre los fariseos cosa sujeta

á reglas muy complicadas (Marc., VII, 4).

[919] El epíteto «ciego» repetido muchas veces (Math., XXIII, 16, 17,

19, 24, 26), hace quizás alusion á la costumbre de algunos fariseos que

andaban con los ojos cerrados por afectacion devota (Véase capítulo XX).

[920] Lúcas (XI, 37 y sig.) supone, y quizás no sin razon, que ese

versículo fué pronunciado durante una comida, en contestacion á vanos

escrúpulos de los fariseos.

[921] Siendo impuros los sepulcros, se acostumbraba blanquearlos con

cal para dar aviso de no aproximarse á ellos. Véase nota 917; Mischna,

_Maasar scheni_, V, 1; Talm. de Jer., _Schekalim_, I, 1; _Maasar

scheni_, V, 1; _Moëd katon_, I, 2; _Sota_, IX, 1; Talm. de Babil.,

_Moëd katon_, 5 _a_. Quizás hay en la comparacion hecha por Jesús una

alusion á los «fariseos barnizados» (Véase cap. XX).

[922] Hay aquí una pequeña confusion, reproducida tambien en el targum

llamado de Jonathan (_Lament._, II, 20), entre Zacarías hijo de Joiadas

y Zacarías hijo de Baraquías, el profeta. Del primero es de quien se

trata (_II Paral._, XXIV, 21). El libro de los Paralipómenos, donde se

refiere el asesinato de Zacarías hijo de Joiadas, concluye el cánon

hebreo. Es el último homicidio en la lista de los homicidios de hombres

justos, segun el órden dado por la Biblia. El homicidio de Abel es el

primero.

[923] Math., XXIII, 2-36; Marc., XII, 38-40; Luc., XI, 39-52; XX, 46,

47.

[924] Math., VIII, 11-12; XX, 1 y sig.; XXI, 28 y sig., 33 y sig., 43;

XXII, 1 y sig.; Marc., XII, 1 y sig.; Luc., XX, 9 y sig.

[925] Math., XXI, 37 y sig.; Juan, X, 36 y sig.

[926] Juan, IX, 39.

[927] La más auténtica forma de esa frase parece hallarse en Márcos,

XIV, 58; XV, 29.--Juan, II, 19; Math., XXVI, 61; XXVII, 40.

[928] Juan, VIII, 39; X, 31; XI, 8.

[929] _Deuter._, XIII, 1. Comp. Luc., XX, 6; Juan, X, 33; _II Cor._,

XI, 25.

[930] Juan, X, 20.

[931] Juan, V, 18; VII, 1, 20, 25, 30; VIII, 37, 40.

[932] Luc., XI, 53-54.

Vida de Jesús · 第 84 / 114 题