INFANCIA Y JUVENTUD DE JESÚS -- SUS PRIMERAS IMPRESIONES

Jesús nació en Nazareth[80], pequeña ciudad de Galilea, la cual no tuvo

ántes de su nacimiento ninguna celebridad[81]. Durante toda su vida se

le designó con el nombre de «Nazareno»[82], y para hacerle nacer en

Bethlehem, como afirma su leyenda, ha sido indispensable recurrir á

un rodeo bastante embarazoso[83]. Luégo verémos[84] el motivo de esta

suposicion y de qué modo fué consecuencia obligada del mesiánico papel

concedido á Jesús[85]. Ignórase la fecha precisa de su nacimiento; pero

se sabe que tuvo lugar bajo el reinado de Augusto, hácia el año 750 de

Roma, y probablemente algunos ántes del primero de la era que todos

los pueblos civilizados cuentan desde el dia en que vino al mundo[86].

El nombre de _Jesús_, que le fué dado, es una alteracion de _Josué_,

que entónces era muy comun; pero, como es natural, buscáronse luégo

en él significaciones misteriosas y una alusion á su papel de

Salvador[87]. Quizás el mismo Jesús, como todos los místicos, llegó á

fortalecerse en esta creencia. Un nombre dado sin intencion á un niño

ha sido á veces causa de grandes vocaciones:--la historia nos ofrece

más de un ejemplo. Y es porque las naturalezas ardientes no pueden

resignarse nunca á ver la mano de la casualidad en todo aquello que

les concierne. Para ellas todo ha sido dispuesto por Dios, y hasta en

las circunstancias más insignificantes de la vida ven un signo de la

voluntad suprema.

La poblacion de Galilea, segun indica el nombre mismo del país[88], se

hallaba muy mezclada. En tiempo de Jesús, aquella provincia contaba

entre sus habitantes muchos que no eran judíos (fenicios, sirios,

árabes y hasta griegos)[89]. Las conversiones al judaismo no escaseaban

en aquella especie de países mistos. Imposible sería establecer aquí

ninguna cuestion de raza, y no ménos difícil determinar la sangre que

circulaba en las venas del que más poderosamente ha contribuido á

borrar de la humanidad las distinciones de sangre.

Jesús salió de las filas del pueblo[90]; su padre José y su madre

María eran personas de mediana condicion, artesanos que vivian de su

trabajo[91], y cuyo estado social consistia en ese término medio, tan

comun en Oriente, que no es ni la comodidad ni la miseria. La extremada

sencillez en semejantes comarcas impide conocer la necesidad de lo

_confortable_, hace casi inútil el privilegio del rico, y convierte á

todo el mundo en pobres voluntarios. Por otra parte, la falta total

de gusto por las artes y por todo lo que á la elegancia de la vida

material contribuye, presta al interior del hogar doméstico, áun de

aquellos que viven en la abundancia, cierto aspecto de pobreza y

desnudez. Á excepcion de lo que el aislamiento lleva consigo por do

quiera de sórdido y repugnante, la ciudad de Nazareth se diferenciaba

tal vez muy poco, en tiempo de Jesús, de lo que es hoy dia[92]. Las

calles donde jugó siendo niño las vemos todavía en aquellos senderos

pedregosos ó en aquellas encrucijadas que separan los edificios.

La casa de José era, sin duda, muy semejante á aquellas pobres

tiendas, alumbradas por la puerta, que sirven al mismo tiempo de

establecimiento, de cocina, y de alcoba, y que por todo mueblaje tienen

una estera, algunos cojines sobre el suelo, uno ó dos vasos de arcilla

y un cofre pintado.

La familia, ya proviniese de un matrimonio ó de varios, era

numerosa:--Jesús tenía hermanos y hermanas[93], de los cuales parecia

ser el primogénito[94]. Pero todos permanecieron oscuros, porque los

cuatro personajes que se citan como hermanos suyos, y uno de los

cuales, Santiago, llegó á adquirir gran importancia en los primeros

años del cristianismo, eran, segun parece, primos carnales. En efecto,

María tenía una hermana, que tambien se llamaba María[95], la cual se

casó con un tal Alfeo ó Cleofás (estos dos nombres parecen designar

una misma persona)[96], y tuvo varios hijos que desempeñaron un papel

considerable entre los primeros discípulos de Jesús. Miéntras que sus

verdaderos hermanos le hacian la oposicion[97], estos primos carnales

se adhirieron al jóven maestro y tomaron el título de «hermanos del

Señor»[98]. Los verdaderos hermanos de Jesús, así como su madre, no

tuvieron importancia sino despues de la muerte del Salvador[99]. Y áun

entónces mismo no alcanzaron, á lo que parece, la misma consideracion

que sus primos, cuya conversion habia sido más espontánea, y en cuyo

carácter hubo, sin duda, más originalidad. Tan conocidos eran sus

nombres, que cuando el evangelista pone en boca de la gente de Nazareth

la enumeracion de los hermanos, segun la naturaleza, son los hijos de

Cleofás los primeros que se presentan á su memoria.

Sus hermanas se casaron en Nazareth[100], en cuyo punto pasó él los

primeros años de su juventud. Era Nazareth una pequeña ciudad situada

en un repliegue del terreno que forma la ancha meseta del grupo de

montañas que limitan al norte la llanura de Esdrelon. Hoy dia la

poblacion es de tres á cuatro mil almas, y acaso no haya variado mucho

desde entónces[101]. El frio es agudo en el invierno y muy saludable el

clima. Como todos los villorrios judíos de aquella época, la ciudad era

un monton de casas construidas sin estilo, y probablemente ofreceria

ese aspecto árido y pobre que ofrecen las aldeas de los países

semíticos. Los edificios, segun es de inferir, tendrian gran semejanza

con esos cubos de piedra, sin elegancia exterior ni interior, que aún

se ven hoy en las comarcas más ricas del Líbano, y que, mezclados con

las viñas y las higueras, no dejan de ser agradables. Por otra parte,

los alrededores son deliciosos, y en ningun país del mundo se hallaria

un lugar más á propósito para alimentar y dar pábulo á los ensueños de

absoluta ventura. Nazareth es todavía un sitio delicioso y acaso el

único punto de Palestina en que el alma se siente aliviada del opresivo

afan que experimenta en medio de aquella desolacion sin igual. Los

naturales son agradables y risueños, frescos y llenos de verdura los

huertos y jardines. En el siglo sexto, Antonino Mártir hizo un cuadro

encantador de la fertilidad de sus alrededores, comparándolos con el

paraíso. Algunos valles del lado del oeste justifican plenamente su

descripcion. La fuente donde otras veces se reconcentraba la vida

y la alegría de la pequeña ciudad está ya destruida; de sus caños

desportillados no mana hoy sino un agua turbia. Pero la belleza de las

mujeres que allí se reunen durante la noche, aquella belleza notada

ya en el siglo sexto, y de la cual era una personificacion la Vírgen

María, se ha conservado de un modo admirable:--aquél es el tipo sirio

en toda su gracia llena de languidez. Es indudable que María fué allí

casi diariamente, y que á menudo, con el cántaro sobre el hombro, formó

entre la fila de sus ignoradas compatriotas. Antonino Mártir hace

notar que las mujeres judías, que en otras partes miraban con desden

á los cristianos, eran allí dulces y afables. Áun hoy dia los odios

religiosos no son en Nazareth tan exaltados como en otros puntos.

El horizonte de la ciudad es reducido; pero cuando se asciende un

poco hasta llegar á la meseta que domina los edificios más elevados,

meseta que barren contínuas brisas, la perspectiva se agranda y

se hace espléndida. Al Oeste se extienden las hermosas líneas del

Carmelo, terminadas por una punta abrupta que parece sumergirse en el

mar. En seguida se desarrollan, la doble cima que domina á Mageddo,

las montañas del país de Sichem con sus lugares santos de la edad

patriarcal, el monte Gelboé, el pequeño y pintoresco grupo al cual

van unidos los recuerdos, risueños ó terribles, de Sulem y de Endor,

y el Tabor, con su bella forma esferoidal que los antiguos comparaban

á un seno. Por una depresion entre la montaña de Sulem y el Tabor,

se entrevén el valle del Jordan y las elevadas llanuras de la Perea,

que forman hácia el Este una línea continuada. Al norte las montañas

de Safed se inclinan hácia el mar, ocultando á San Juan de Acre,

pero dejan que la mirada se pierda en el golfo de Khaifa. Tal fué el

horizonte de Jesús. Aquel círculo encantado, cuna del reino de Dios, le

representó el mundo durante muchos años. Su vida entera salió muy poco

de aquellos límites familiares á su infancia. Porque más allá, por el

lado del norte y casi entre los flancos del Hermon, se descubre Cesárea

de Filipo, su punto más avanzado hácia el mundo de los gentiles, y

por la parte del sur, detrás de aquellas montañas de Samaria ya ménos

rientes, se adivina la triste Judea desecada por un viento abrasador de

abstraccion y de muerte.

Si teniendo mejor nocion de lo que constituye el respeto á los

orígenes, el mundo permaneciese cristiano y quisiese reemplazar los

santuarios apócrifos y mezquinos, á que se adhirió la piedad de las

edades bárbaras, por auténticos lugares santos, en aquella altura

de Nazareth es donde construiria su templo. Allí, en el sitio donde

apareció el cristianismo, en el centro de accion de su fundador,

deberia elevarse la grande iglesia en que todos los cristianos pudiesen

orar. Allí tambien, en aquella tierra, bajo la cual duermen el

carpintero José y millares de olvidados nazarenos que no franquearon

jamás el horizonte de su valle nativo, se hallaria el filósofo mejor

colocado que en ningun sitio del mundo para contemplar el curso de

las cosas humanas, consolarse de su contingencia y tranquilizarse

respecto al fin divino que el mundo prosigue á traves de infinitos

desfallecimientos y no obstante la vanidad universal.

Vida de Jesús · 第 12 / 114 题