_Ha llegado el momento de realizar el propósito anunciado en la que se
estampa en el tomo I de esta colección de mis_ OBRAS; _y le realizo
incluyendo en el presente volumen los cuadros_ Un marino, Los bailes
campestres _y_ El fin de una raza, _desglosados, con este objeto, del
libro rotulado_ ESBOZOS Y RASGUÑOS, _en el cual aparecerán, en cambio y
en su día_, Las visitas y ¡Cómo se miente!, _que hasta ahora han formado
parte de las_ ESCENAS MONTAÑESAS. _Por lo que toca á_ La primera
declaración _y_ Los pastorcillos, _si algún lector tiene el mal gusto de
echar de menos estos capítulos en cualquiera de los dos libros, entienda
que he resuelto darles eterna sepultura en el fondo de mis cartapacios,
y ¡ojalá pudiera también borrarlos de la memoria de cuantos los han
conocido en las anteriores ediciones de las_ ESCENAS!
_Con este trastrueque, merced al cual ganan algo indudablemente ambas
obras en unidad de pensamiento y en entonación de colorido, se hace
indispensable la supresión del prólogo de mi insigne padrino literario,
Trueba, el cual prólogo es un análisis de las_ ESCENAS, _cuadro por
cuadro, y en el orden mismo en que se publicaron en la primera edición;
y suprimido este prólogo, claro es que debe suprimirse también el mío,
que le precede en la edición de Santander y no contiene otro interés
para los lectores que el engarce de unos párrafos de Menéndez y Pelayo,
en los cuales se ventila á la ligera una cuestión de arte que el mismo
ilustre escritor trata con la extensión debida en el estudio que va al
frente del tomo I de estas_ OBRAS.
_Y con esto, y con añadir que todos los cuadros de este libro que no
lleven su fecha al pie, ó alguna advertencia que indique lo contrario,
son de la edición de 1864, queda advertido cuanto tenía que advertir al
público en este lugar su muy atento y obligado amigo_,