Ya sé q. la gracia, como la limosna, viue del ánimo. Pero no hay
nadie q. no mire con buenos ojos a la mano q. da lo q. le manda El
coraçon. Assy yo, aunq. me proceda del fauor, y gracia del S.^r
Condestable la merced que su Excelencia me ha hecho en escribir lo
que le supliqué al obpo. de Bologna, conozco q. Essa mano, que
mueue la pluma q. escriuió la carta, me ha puesto en oblig.^on por
esso doy a v. m. las gracias, digo por esta parte, y le pido q. me
ame, como solia, q. yo el mismo soy, q. nunca me mudo, sino para
mas amar. A Dios.
a vj de otubre 1604.