AL LECTOR

Si no tuviéramos tan repetidas pruebas del descuido, con que antes de

ahora se han mirado los mas preciosos monumentos de nuestros mejores

Escritores, pudiera serla la presente obra, á quien ni la dignidad de su

Autor, ni la grandeza del asunto, ni la elegancia del estilo pudieron

eximir de la fatal suerte que otras de no inferior mérito han

experimentado. Lo cierto es que desde el año de MDCXXIII en que salió á

luz, no ha vuelto á imprimirse; y así por su rareza solo era conocida de

algunos curiosos con no poco menoscabo de la gloria inmortal que por su

esfuerzo invencible supieron adquirirse los Catalanes y Aragoneses en su

famosa Expedicion contra Turcos y Griegos. Hazañas tan memorables

merecían una pluma delicada que las escribiese segun correspondia. Tal

era la de DON FRANCISCO DE MONCADA, no menos célebre por la espada, que

por la pluma; y digno de ser tan conocido, como merece la grandeza de su

ingenio y de su alto nacimiento. Y así nos parece muy debido no omitir

en este lugar las curiosas noticias, que de su vida y escritos nos dejó

recogidas DON VICENTE JIMENO en los Escritores del Reino de Valencia (t.

i. p. 326 y 327.) obra trabajada con mucha puntualidad, erudicion y

juicio. ¡Ojala tuviéramos otras iguales á esta de los demás Reinos de

España!. Dice pues:

DON FRANCISCO DE MONCADA, tercero Marqués de Aytona, Conde de Osona,

Señor de las Baronias de Oz, Aljafarin, Callosa, Tarbena, y otras:

segundo Julio César en la valentía de la Espada y rasgo de la pluma;

nació en la ciudad de Valencia, siendo su abuelo Don Francisco, primer

Marqués de Aytona, Virrey de este Reino; y fué bautizado en la Iglesia

Parroquial de San Esteban Protomartyr en la pila de San Vicente Ferrer,

Lunes á 29 de Diciembre del año 1586. Fueron sus padres Don Gaston de

Moncada, segundo Marqués de Aytona, Virrey de Cerdeña y Aragon,

Embajador en la Córte de Roma; y Doña Catalina de Moncada, Baronesa de

Callosa. Desde sus tiernos años se habia dedicado D. FRANCISCO al

estudio de las letras, y de las lenguas Latina y Griega. Casón con Doña

Margarita de Castro y Alagón, Baronesa de Laguna, y Vizcondesa de Isla;

y tuvieron por hijo y sucesor á Don Guillén Ramon de Moncada, á quien D.

Nicolás Antonio llama, no Oton como dice Rodríguez sino Gaston, (lo

corrige después en el mismo tomo, llamándole Guillén Ramon) el cual fué

Virrey de Galicia, Gobernador de la Corona en la menor edad de Cárlos II

y Escritor como Don Francisco su Padre-.

Fué D. FRANCISCO Consejero de Estado y Guerra, Embajador Real en la

Córte de Alemania, cerca del emperador Ferdinando II. Mayordomo Mayor de

Doña Isabel Clara Eugenia, Infanta de España, Señora propietaria de los

Estados de Flandes, y despues de la muerte de esta Princesa Gobernador

de los mismos Estados por el Rey Felipe IV, y Generalísimo de sus Armas,

mientras no fué á gobernarlas el Cardenal Infante Don Fernando, hermano

del Rey. Los elogios que se mereció con sus valerosas hazañas y

acreditado gobierno fueron tantos, que apenas hay historiador que le

mencione, que no prorrumpa en alabanzas suyas. Murió de enfermedad; pero

coronado de laureles y en brazos de la fama, en el campo de Goch de la

Provincia de Cleves en el año 1635, después de haber derrotado dos

ejércitos enemigos, á los 49 años de edad. Las obras que escribió son

estas.

Expedicion de Catalanes y Aragoneses contra Turcos y Griegos. En

Barcelona por Lorenzo Deu 1623 en 4.º La publicó siendo Conde de Osona,

que era el Título del Mayorazgo de su Casa.

Vida de Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio. Se imprimió despues de

la muerte del Autor en Francfort por Gaspar Rotelio 1642 en 16.

Genealogía de la Casa de los Moncadas. La insertó Pedro de Marca, Autor

Francés, grave y noticioso en su Historia de Bearne, impresa en París el

año 1640 como atestigua el Maestro Fray Joseph Gomez de Porres,

Carmelita. El mismo Conde la envió á Pedro de Marca el cual imprimió

tambien dos Cartas latinas que el Conde le habia escrito. Esta

Genealogía, en la cual habla de los Condes de Bearne, son las Notas MSS

que le atribuye D. Nicolás.

Antigüedad del Santuario de Monserrate. Acuerdan esta obra Gomez y

Rodriguez.

Hasta aquí JIMENO. A cuyas noticias, si no temiéramos alargar demasiado

esta prefacion, pudiéramos añadir otras y varios elogios de nuestro

Autor, que pueden verse en la Biblioteca Valentina del citado M. Fray

Joseph Rodriguez; sin embargo no podemos dejar de admirar, que ni estos

dos eruditos, ni Nicolás Antonio, que en su Biblioteca Española apenas

deja de dar á cada obra y Autor el merecido elogio no le hiciesen de las

del nuestro con la debida puntualidad; acaso porque no lograrian

leerlas, por ser tan raras. La que ahora vuelve á salir á luz, merece

con razon el elogio que le dá el Marqués de Mondéjar en la carta á la

Duquesa de Averio, en que hace juicio de los más principales

Historiadores de España, impresa por Don Gregorio Mayans al fin de las

Advertencias de Mondéjar á Mariana, §. XIX. P. 114 llamándola cultísimo

libro. A la verdad yo no hallo ninguno, que en su género le haga

ventaja; aunque entre en su número el de la Guerra de Granada de D.

DIEGO DE MENDOZA; porque si se consideran las prendas que deben adornar

una historia, en ambas se hallan en sumo grado; si la elegancia y pureza

de estilo, en que algunos dan el primer lugar á MENDOZA entre los

Escritores Españoles, no es inferior en esto MONCADA; antes bien me

parece el de este mas dulce y sin mezcla de afectacion alguna. De suerte

que el primero parece haberse propuesto imitar á Salustio y Tacito; y

así unas veces ama la oscuridad, y otras deja dislocadas y sin sentido

las clausulas; sino es que esto sea mas bien vicio de los Codices que

del Autor; pero MONCADA imitando á Julio César en la pluma, como lo

habia hecho con la espada, es tan puro y elegante como él; porque

nuestra lengua como hija de la Latina es capaz de admitir todos sus

primores; y no le es inferior en la ciencia militar, y en los consejos

políticos que á menudo mezcla con oportunidad.

En el Prólogo al Lector, que preceda á la primera edicion, advierte el

impresor, que por ausencia del Autor se habian cometido algunos

defectos, que solo su presencia podia haber remediado; en esta se ha

procurado enmendarlos en lo posible, sin faltar á la exactitud y

circunspecion, con que debe procederse en los trabajos ajenos.

Expedición de Catalanes y Aragoneses al Oriente · 第 26 / 112 题